COMENTARIO

Actualizaciones en la guía de práctica clínica para la enfermedad de Lyme

Dra. Linda Girgis

Conflictos de interés

25 de junio de 2021

A medida que se acerca el verano también se acerca el riesgo de enfermedad de Lyme.[1]

Dra. Linda Girgis

De acuerdo con Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, la enfermedad de Lyme (borreliosis) es transmitida por vector con crecimiento más rápido, afectando aproximadamente a 300.000 estadounidenses cada año. Es causada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi, transmitida al ser humano por la garrapata de los ciervos. La enfermedad de Lyme o borreliosis tiende a ser un diagnóstico que se pasa por alto por infinidad de motivos, incluidos los resultados inexactos de la prueba.

Recientemente un panel de la Infectious Disease Society of America (IDSA), la American Academy of Neurology (AAN) y el American College of Rheumatology (ACR) emitió una Guía para prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Lyme.

Prevención de la infección

Todos sabemos que la mejor forma de tratar cualquier enfermedad es prevenirla. Se recomiendan las siguientes medidas como herramientas para prevenir la infección: ropa protectora personal, repelentes y eliminación de la garrapata adherida. Los repelentes recomendados son N,N-dietil-meta-toluamida (DEET); picaridina; 3-(N-n-butil-N-acetil)aminopropionato de etilo (IR3535); aceite esencial de eucalipto o limón; p-mentano-3,8-diol; 2-undecanona y permetrina. Si se encuentra una garrapata debe retirarse rápidamente con medios mecánicos, como unas pinzas, las cuales deben insertarse entre el cuerpo de la garrapata y la piel para asegurarse de que la garrapata salga completa. No es recomendable quemar una garrapata adherida o aplicarle una sustancia química nociva.

Diagnóstico

El diagnóstico de enfermedad de Lyme suele ser difícil porque las pruebas pueden ser negativas por algún tiempo después de la picadura de una garrapata, aun cuando exista infección. Se dispone de datos satisfactorios que demuestran que es una buena medida enviar la garrapata extraída para su identificación. Sin embargo, no hay datos que respalden las pruebas a la garrapata extraída para identificar Borrelia burgdorferi, pues no predicen de manera fiable la infección en seres humanos. También se recomienda evitar las pruebas en personas asintomáticas tras una picadura de garrapata.

Después de una picadura de garrapata de alto riesgo, adultos y niños pueden recibir antibióticos profilácticos en las primeras 72 horas. Esto no es útil para las picaduras de bajo riesgo. Si hay dudas sobre el grado de riesgo, es mejor observar antes de administrar antibióticos. En los adultos se puede administrar una sola dosis de 200 mg de doxiciclina. En niños se pueden utilizar 4,4 mg por kg de peso corporal, hasta 200 mg como máximo, en quienes pesan menos de 45 kg.

En el caso de pacientes con exposición a una garrapata y eritema migratorio se puede establecer el diagnóstico clínico de enfermedad de Lyme sin pruebas adicionales. Si el cuadro clínico no es típico se recomienda realizar una prueba de anticuerpo en una muestra de suero de fase aguda seguida de una muestra de suero de convaleciente en 2 a 3 semanas si la prueba inicial resulta negativa. Los antibióticos recomendados para el tratamiento son doxiciclina durante 10 días o amoxicilina o cefuroxima por 14 días. Si un paciente no puede tomar estos antibióticos se puede utilizar azitromicina durante 7 días.

Las guías también hacen recomendaciones respecto a pruebas para neuroborreliosis de Lyme, para aquellos con cuadros clínicos neurológicos, para adultos con enfermedades psiquiátricas y para niños con trastornos del desarrollo/conducta/psiquiátricos. Además hacen recomendaciones para el tratamiento de la enfermedad de Lyme que afecta al cerebro o la médula espinal, parálisis del nervio facial, carditis, miocardiopatía y artritis, que están fuera del alcance de este artículo.

Como médicos de familia, a menudo somos los primeros a los que acuden los pacientes después de la picadura de una garrapata. Somos los que diagnosticamos y tratamos la enfermedad de Lyme, por lo que es indispensable que nos mantengamos actualizados con las guías clínicas y practiquemos la medicina basada en evidencia. Esta guía más reciente de varias sociedades especializadas puede proporcionar las respuestas a muchas preguntas de nuestros pacientes. También representa una estupenda herramienta para ayudar a la toma de decisiones clínicas en relación con las picaduras de garrapata. La enfermedad de Lyme puede ser una infección atemorizante para los pacientes, pero si les ofrecemos las medidas recomendadas, no tiene que serlo.

La Dra. Linda Girgis ejerce la medicina familiar en South River y es profesora asistente clínica de medicina familiar en la Robert Wood Johnson Medical School, en Nuevo Brunswick, Nueva Jersey, Estados Unidos.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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