Se vincula la prediabetes con mayores tasas de enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica

Mitchel L. Zoler

Conflictos de interés

9 de junio de 2021

Personas con prediabetes, definida como cifras de hemoglobina glucosilada de 5,7% a 6,4%, tuvieron una tasa significativamente mayor de eventos de enfermedad cardiovascular aterosclerótica y enfermedad renal crónica de nueva aparición en un estudio de casi 337.000 personas incluidas en la base de datos UK Biobank.[1]

Los hallazgos indican que las personas con prediabetes tienen "más riesgo incluso sin progresión a la diabetes de tipo 2", manifestó el Dr. Michael C. Honigberg en el Congreso del American College of Cardiology (ACC) 2021.

"La hemoglobina glucosilada puede considerarse mejor como una medida continua del riesgo más que dicotomizada" en menos de 6,5%, o 6,5% o más alta, el umbral habitual que define a las personas con diabetes de tipo 2, comentó el Dr. Honigberg, cardiólogo en el Massachusetts General Hospital, en Boston, Estados Unidos.

"La prediabetes no es una entidad benigna"

"Nuestros hallazgos refuerzan la noción de que la hemoglobina glucosilada representa un proceso continuo de riesgo, y se observan mayores riesgos, en especial para la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, a niveles a los que algunos médicos no lo considerarían dos veces. La prediabetes no es una entidad benigna en la población de mediana edad que estudiamos", agregó el Dr. Honigberg en una entrevista. "Los riesgos son más altos en individuos con diabetes de tipo 2. Sin embargo, la prediabetes es mucho más frecuente y parece conferir riesgos cardiovasculares, renales y metabólicos similares a nivel de la población".

Los resultados de estudios observacionales previos también demostraron aumento en la tasa de incidencia de eventos de enfermedad cardiovascular en personas con prediabetes, incluido un estudio realizado en 2010 basado en datos de casi 11.000 residentes de Estados Unidos, y en un metanálisis más reciente de 129 estudios en que participaron más de 10 millones de personas.[2] El nuevo estudio del Dr. Honigberg "es el primero en evaluar de manera exhaustiva desenlaces cardio-renales-metabólicos diversos para una variedad de valores de hemoglobina glucosilada utilizando una base de datos contemporánea muy grande", señaló. Además, la mayoría de los estudios previos no incluía enfermedad renal crónica como una variable analizada.

El criterio principal de valoración que se examinó en el nuevo análisis fue la incidencia combinada durante una mediana de seguimiento de poco más de 11 años de eventos de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (arteriopatía coronaria, ictus isquémico o arteriopatía periférica), enfermedad renal crónica o insuficiencia cardiaca en 336.709 adultos de UK Biobank que al inicio no tenían ninguno de estos trastornos ni diabetes de tipo 1.[3]

La gran mayoría (82%) de los pacientes estaba normoglucémica al inicio, con base en hemoglobina glucosilada de menos de 5,7%; 14% tenía prediabetes, con hemoglobina glucosilada de 5,7% a 6,4%; y 4% tenía diabetes de tipo 2 con base en hemoglobina glucosilada de un mínimo de 6,5% o porque recibían tratamiento con insulina. Los pacientes promediaban alrededor de 57 años de edad, un poco más de la mitad eran mujeres, y el índice de masa corporal promedio estaba en la categoría de sobrepeso con excepción de quienes tenían diabetes de tipo 2.

El criterio principal de valoración, la incidencia combinada de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, enfermedad renal crónica e insuficiencia cardiaca fue de 24% en aquellos con diabetes de tipo 2, 14% en aquellos con prediabetes y 8% en los que estaban normoglucémicos al iniciar el estudio. Junto con el estudio, los resultados fueron publicados en versión electrónica.[4] La mayoría de estos eventos implicó enfermedad cardiovascular aterosclerótica, que ocurrió en 11% de los pacientes del subgrupo con prediabetes (aproximadamente cuatro quintas partes de los eventos en este subgrupo), y en 17% de aquellos con diabetes de tipo 2 (casi tres cuartas partes de los eventos en este subgrupo).

En un análisis ajustado con respecto a más de una docena de factores demográficos y clínicos, la presentación de prediabetes se vinculó con incrementos significativos en la tasa de incidencia de los tres criterios de valoración, en comparación con personas que estaban normoglucémicas al inicio. En el análisis también se observó que un valor de hemoglobina glucosilada de 5,0% se vinculaba con la tasa más baja de cada uno de los tres resultados adversos. Y un análisis muy detallado indicó que apareció inicialmente una elevación significativa del riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica cuando los niveles de hemoglobina glucosilada estaban en el rango de 5,4% a 5,7%; aumento significativo de la incidencia de enfermedad renal crónica se puso de manifiesto una vez que la hemoglobina glucosilada estuvo en el rango de 6,2% a 6,5%, y aumento significativo de la incidencia de insuficiencia cardiaca comenzó a manifestarse cuando los niveles de hemoglobina glucosilada alcanzaron un mínimo de 7,0%.

Necesidad de control exhaustivo del riesgo cardiometabólico

Los hallazgos "resaltan la importancia de identificar y controlar exhaustivamente el riesgo cardiometabólico en personas con prediabetes, incluyendo modificación de la dieta, ejercicio, reducción de peso y control de la obesidad, suspensión del tabaquismo y atención a la hipertensión y la hipercolesterolemia", agregó el Dr. Honigberg. Aunque estos datos no pueden abordar si es adecuado utilizar intervenciones farmacológicas nuevas en personas con prediabetes, señalan que las personas con prediabetes deberían ser el centro de atención de futuros estudios de prevención en que se evalúen compuestos como los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2.

"Estos datos nos ayudan a explicarles el riesgo a pacientes con diabetes, y resaltan una vez más la importancia de la atención preventiva basada en la guía", señaló el Dr. Vijay Nambi, Ph. D., cardiólogo preventivo y especialista en lípidos en el Baylor College of Medicine y el Michael E. DeBakey VA Medical Center, en Houston, Estados Unidos, quien no intervino en el estudio.

En otro estudio comunicado por el Dr. Honigberg se analizó el riesgo en personas con prediabetes que también eran fumadoras activas o exfumadoras y que se encontraban en el tercil superior de la población de estudio de prediabetes para presión arterial sistólica, elevación del colesterol no-lipoproteínas de alta densidad y proteína C reactiva (un marcador de inflamación). Este subgrupo de muy alto riesgo de personas con prediabetes tuvo tasas de incidencia de eventos de enfermedad cardiovascular aterosclerótica y de insuficiencia cardiaca que fueron muy parecidas a las de las personas con diabetes de tipo 2. Sin embargo, la tasa de incidencia para enfermedad renal crónica en estas personas con alto riesgo con prediabetes se mantuvo por debajo de la de pacientes con diabetes de tipo 2.

El Dr. Honigberg ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Nambi ha recibido financiación para investigación de Amgen, Merck y Roche.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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