COMENTARIO

Panel de debate: neurología y COVID-19 en el mundo hispanohablante

Dra. Zaira Medina López

Conflictos de interés

27 de mayo de 2021

Manifestaciones neurológicas crónicas de COVID-19

El Dr. Alejandro Tobon, de South Texas Veterans Health Care System, en San Antonio, Estados Unidos describió el programa multidisciplinario que incluye cardiólogo, psiquiatra, neumólogo, neurólogo, especialista en medicina interna, medicina física y de rehabilitación, farmacólogo y trabajadora social; el especialista en medicina interna coordina todo el manejo médico. Seleccionamos pacientes con síntomas neurológicos para ser evaluados en nuestra clínica.

Evaluamos 215 pacientes, 86% de sexo masculino; los síntomas más comunes son trastornos del olfato y gusto (53%), cefalea (36%), parestesias (14%), alteraciones de la memoria (33%), debilidad (17%) y sueño (7%).

Los problemas del olfato y el gusto son de los más frecuentes, la prevalencia reportada es hasta de 80%. En 95% de los casos antes de los 15 días de la infección hay obstrucción completa de la hendidura olfatoria; el bulbo olfatorio suele ser normal y se ha considerado que esta obstrucción altera la función olfatoria al prevenir que las moléculas alcancen el epitelio olfatorio. Un mes después 63% tiene resolución de la obstrucción.

Otro síntoma crónico es la fatiga, lo que se ha descrito con otros virus SARS; de hecho, de acuerdo con los criterios de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, la encefalomielitis miálgica se describe como fatiga grave por 6 meses y por lo menos 4 de los siguientes síntomas:

  • Cefalea (nueva o cambio en patrón o gravedad).

  • Artralgias.

  • Mialgias.

  • Fatiga posejercicio mayor de 24 horas.

  • Cambios de concentración o memoria a corto plazo.

  • Dolor de garganta.

  • Linfadenopatías dolorosas.

  • Sueño no reparador.

Se le han dado diferentes explicaciones a este síndrome pos-COVID-19 que incluyen activación inmune persistente, desenmascaramiento de enfermedades subyacentes, daño residual de infección aguda o causa desconocida.

El sistema autonómico tiene relación con estos cambios, se han descrito casos de taquicardia con ejercicio ligero o postural, sudoración nocturna, disregulación de temperatura, gastroparesia, constipación/diarrea, vasoconstricción periférica.

Otro síntoma frecuente es la cefalea; es un síntoma común, cumple características de migraña en 25% y de tensional en 50%, la incidencia pos-COVID-19 es variable desde 6% a 35%.

Manifestaciones neuropsicológicas de la COVID-19

Yakeel Quiroz, Ph. D., del Massachusetts General Hospital, en Boston, Estados Unidos informó sobre los reportes de afección neuropsiquiátrica de diversa índole, por ejemplo, hay casos de psicosis de nueva aparición, trastornos afectivos y alteración del estado mental incluyendo agitación. Algunos de estos síntomas neuropsiquiátricos se han relacionado con el estado premórbido en algunas personas (por ejemplo, demencia) mientras que otros han sido síntomas de novo. Se ha reportado una alta prevalencia de trastorno de estrés postraumático, síntomas de depresión y ansiedad.

En cuanto a la cognición, hay un estudio trasnacional en el cual se demostró que quienes se recuperaron de COVID-19 tuvieron peor desempeño en pruebas neuropsicológicos que evaluaban diferentes dominios cognitivos. De igual forma, otro estudio encontró que las personas que recibieron oxigenoterapia tenían puntuaciones más bajas en pruebas de memoria, atención, fluidez semántica y función ejecutiva en comparación con sujetos asintomáticos. Los niveles de ansiedad y depresión se relacionan significativamente con quejas cognitivas.

En un estudio de 3.700 personas de 56 pacientes, 65% persistía con algún síntoma seis meses después de haberse recuperado, incluyendo problemas de memoria, confusión mental, palpitaciones, dolor muscular, insomnio, problemas de equilibrio, dificultad para encontrar palabras y hay síntomas menos comunes como parálisis facial, pérdida prolongada del gusto, olfato, nuevas alergias, convulsiones, problemas de visión, entre otros.

Si el médico tratante o el paciente perciben que el nivel de funcionamiento cognitivo no es el mismo que el paciente tenía previo a la enfermedad, es conveniente una evaluación cognitiva formal para hacer una cuantificación precisa de las funciones cognitivas y conductuales, esto permite establecer un perfil de las fortalezas útiles para la rehabilitación y asistencia para determinar el estado funcional para una vida independiente frente a una vida supervisada.

Dentro de los factores para considerar en la evaluación cognitiva de un paciente pos-COVID-19 se incluyen las complicaciones médicas, requerimiento de oxigenoterapia, afección de riñones u otros órganos, antecedente de fatiga crónica, la mayoría de los pacientes tienen problemas atencionales, de memoria a corto plazo, dificultades para el funcionamiento diario y evidentemente las personas con COVID-19 grave se encuentran en mayor riesgo de este tipo de complicaciones.

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