Los eventos cardiacos se duplicaron entre los sobrevivientes más jóvenes de infarto de miocardio con malestar emocional

Marlene Busko

Conflictos de interés

20 de mayo de 2021

Entre los adultos jóvenes y de mediana edad que sobrevivieron a un infarto de miocardio reciente, los individuos con malestar emocional alto tenían el doble de probabilidades que los individuos con malestar emocional leve de tener un evento cardiovascular adverso mayor en 5 años, después de ajustar por demografía y comorbilidades.[1]

Los individuos con malestar emocional alto se definieron como aquellos con alta puntuación compuesta, según sus respuestas a cuestionarios que evaluaban depresión, ansiedad, ira, estrés percibido y trastorno de estrés postraumático.

Las personas con gran malestar emocional también tenían niveles más altos en sangre, en una prueba de esfuerzo, de dos marcadores inflamatorios: interleucina-6 (IL-6) y proteína quimioatrayente de monocitos-1 (MCP-1), lo que sugiere que la inflamación relacionada con el estrés está implicada en el aumento del riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores.

Dra. Mariana Garcia

La autora principal, Dra. Mariana Garcia, becaria de cardiología en Emory University, en Atlanta, Estados Unidos, informó estos hallazgos en una conferencia de prensa y presentó el estudio en una sesión de carteles moderada el 16 de mayo en el Congreso del American College of Cardiology (ACC) de 2021.

El estudio sugiere que los cardiólogos "deberían considerar el valor de la evaluación psicológica, especialmente entre los pacientes más jóvenes después de un infarto de miocardio", comentó a Medscape Noticias Médicas.

También deben pensar en explorar modalidades de tratamiento para mejorar el malestar emocional, como la meditación, las técnicas de relajación y los enfoques holísticos, además del tratamiento médico tradicional y la rehabilitación cardíaca después de un infarto de miocardio.

Es importante adherirse "a los fármacos de prevención secundaria indicados por las guías clínicas, porque es posible que los fármacos antiinflamatorios, como aspirina y estatinas protejan los efectos del estrés en la vida cotidiana", agregó.

Evaluación de la salud mental después de un infarto de miocardio

"El estudio refuerza la importancia de evaluar la salud y el bienestar mentales en los sobrevivientes de infarto de miocardio", indicó a Medscape Noticias Médicas el Dr. Salim S. Virani, Ph. D., expresidente inmediato del Consejo de Liderazgo de la Sección de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares del ACC, que no participó en esta investigación.

"Los hallazgos son importantes e identifican la necesidad de trabajar tanto en el proceso de la enfermedad aterosclerótica como en el bienestar mental de todos los sobrevivientes de infarto de miocardio", destacó el Dr. Virani, profesor de cardiología e investigación cardiovascular en el Baylor College of Medicine, en Houston, Estados Unidos.

El estudio también destaca varios grupos importantes de pacientes con altos niveles de malestar emocional después de un infarto de miocardio, incluidas mujeres, pacientes de raza negra y pacientes de entornos socioeconómicos desfavorecidos, que pueden necesitar soluciones adaptadas a sus necesidades mientras reciben atención a largo plazo después de un infarto de miocardio.

Sin embargo, se necesita más investigación, con estudios más grandes, advirtió.

"Varios factores de riesgo de enfermedad cardiovascular tradicionales también aumentan el riesgo de resultados desfavorables, además de incrementar los niveles de marcadores inflamatorios, y el estrés psicológico puede conducir a mal cumplimiento terapéutico al estilo de vida saludable para el corazón y a los fármacos prescritos después de un infarto de miocardio, esto es un problema especialmente en pacientes jóvenes, como se señaló en varios estudios anteriores", añadió.

Además no hubo un grupo de control con pacientes mayores con infarto de miocardio en el estudio actual, por lo que estos hallazgos pueden no estar restringidos solo a los sobrevivientes de infarto de miocardio jóvenes o de mediana edad, anotó el Dr. Virani. También se necesitan análisis de fármacos para comprender mejor qué impulsa la asociación entre el malestar emocional y los eventos cardiovasculares recurrentes.

Hasta que no se disponga de más resultados de estudios adicionales, "evaluar la presencia de malestar emocional en todos los sobrevivientes de infarto de miocardio (jóvenes o de edad avanzada) es una buena práctica", aconsejó el Dr. Virani.

Los médicos también deben trabajar hacia la prevención de eventos cardiovasculares adversos mayores en sobrevivientes de infarto de miocardio.

"Por tanto, alentar a los pacientes después de un infarto de miocardio a participar en programas integrales de rehabilitación cardíaca se vuelve aún más importante, ya que se ha demostrado que mejora en gran medida los resultados cardiovasculares en pacientes después de un infarto de miocardio y aborda varios componentes relacionados con la salud y el bienestar físico y mental".

Riesgo residual

Se sabe poco sobre el malestar emocional y el riesgo residual de futuros eventos cardiovasculares en pacientes jóvenes y de mediana edad con infarto de miocardio reciente, destacó la Dra. García.

Para investigar esto identificaron a 283 adultos en la cohorte de pacientes Myocardial Infarction and Mental Stress-2 de los centros asociados a Emory University, que tenían entre 18 y 61 años y habían tenido un infarto de miocardio en los 8 meses anteriores.

Estos sobrevivientes de infarto de miocardio tenían una edad promedio de 51 años, la mitad de sexo femenino y 64% de raza negra.

La Dra. García y sus colaboradores dividieron a los pacientes en terciles de malestar emocional leve (n = 93), moderado (93) o alto (97), según sus puntuaciones compuestas de malestar emocional, determinadas por el método utilizado por Blumenthal y sus colaboradores.[2]

En comparación con los pacientes con malestar emocional leve, aquellos con malestar emocional alto eran más a menudo de raza negra, mujeres y en desventaja socioeconómica (bajo nivel educativo, bajos ingresos, desempleados) y tenían más probabilidades de tener diabetes, hipertensión o antecedentes de tabaquismo.

Ochenta personas desarrollaron eventos cardiovasculares adversos mayores; 37% en el grupo de malestar emocional alto y 17% en el grupo de malestar emocional leve.

En comparación con los del grupo de malestar emocional leve, los participantes del grupo de malestar emocional alto tenían un riesgo 2,7 veces mayor de tener eventos cardiovasculares adversos mayores durante el seguimiento.

Después de ajustar por edad, sexo, raza y educación, los individuos en el grupo de malestar emocional alto tenían riesgo similar, 2,5 veces mayor, de tener eventos cardiovasculares adversos mayores.

Sin embargo, el riesgo se atenuó después de ajustar según el índice de masa corporal, tabaquismo, hipertensión, diabetes, dislipidemia y fármacos (hazard risk: 1,9; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,0 a 3,8), y dejó de ser significativo después de un ajuste adicional por interleucina-6 y proteína quimioatrayente de monocitos-1 (hazard risk: 1,5; IC 95%: 0,7 a 3,3).

La Dra. García y el Dr. Virani han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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