Decepción: el cribado de cáncer de ovario no reduce los decesos

Pam Harrison

Conflictos de interés

19 de mayo de 2021

Los resultados de un enorme estudio británico que incluyó más de 200.000 mujeres que fueron objeto de seguimiento durante una mediana de 16 años han sido negativos. Investigadores encontraron que el cribado anual de cáncer de ovario mediante detección multimodal o detección ecográfica transvaginal no redujo la carga de mortalidad por este cáncer agresivo, aun cuando la detección multimodal identificó la enfermedad en etapa temprana.[1]

"Estamos decepcionados, pues este no es el resultado que nosotros y todos los que participamos en el estudio esperábamos y por el que trabajamos por tantos años", comentó la Dra. Usha Menon, de la MRC Clinical Trials Unit en el University College London, en Londres, Reino Unido, e investigadora principal del estudio UK Collaborative Trial of Ovarian Cancer Screening (UKCTOCS).

"UKCTOCS es el primer estudio en demostrar que el cribado puede detectar cáncer de ovario en etapa más temprana. Sin embargo, este estudio riguroso y muy grande claramente demuestra que la detección sistemática utilizando cualquiera de los métodos que pusimos a prueba no salvó vidas", dijo en una declaración.

"Por consiguiente, no podemos recomendar el cribado de cáncer de ovario para la población general con estos métodos", añadió.

Haciendo eco de su opinión, el coinvestigador, Dr. Ian Jacobs, de la University of New South Wales, en Sídney, Australia, quien dirigió el UKCTOCS de 2001 a 2014, reconoció que aun cuando la detección multimodal tuvo éxito para detectar cáncer de ovario en una etapa más temprana de la enfermedad, "tristemente esto no salvó vidas".

"Esto es profundamente decepcionante y frustrante, dada la esperanza de todos los que participamos, de que salvaríamos las vidas de miles de mujeres que son afectadas por cáncer de ovario cada año", añadió.

El estudio fue publicado el 12 de mayo en la versión electrónica de The Lancet.

En una conferencia de prensa en Reino Unido, la Dra. Menon resaltó que el cáncer de ovario es una enfermedad agresiva, con sobrevida a 10 años de 35%. Es difícil diagnosticarla y más de la mitad de los casos es diagnosticada cuando la enfermedad se encuentra en etapas tardías.

Dado que no se puede recomendar el cribado en este momento, instó a que mujeres y médicos estuvieran alerta, y no ignoraran síntomas que pueden señalar cáncer de ovario.

Reclutamiento en el National Health Service Trust

El estudio incluyó un total de 202.562 mujeres posmenopáusicas valorables de 50 a 74 años que fueron reclutadas a través del National Health Service Trust, en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Las mujeres fueron aleatorizadas para someterse a ningún cribado, cribado anual con ecografía o detección multimodal anual que implicó una prueba de antígeno de cáncer 125 (CA125) en sangre seguida de una ecografía. El criterio principal de valoración fue muerte debida a cáncer de ovario o tubárico.

A una mediana de seguimiento de 16,3 años, la incidencia y la mortalidad por cáncer de ovario y tubárico fueron idénticas en los tres grupos: 1,0% para la incidencia de cáncer de ovario y tubárico y riesgo de muerte de 0,6%.

Los resultados finales tal vez fueron incluso más decepcionantes porque hubo indicios en el estudio de que la detección multimodal identificó la enfermedad en etapa más temprana, para la cual las tasas de sobrevida son mejores.

A los 9,5 años después del final del cribado hubo incidencia de 47,2% más alta de la enfermedad en etapa I en el grupo sujeto a detección multimodal, en comparación con el grupo sin cribado, así como incidencia de 24,5% más baja de la enfermedad en etapa IV.

En general hubo incidencia 39,2% más alta de cáncer en etapas I o II e incidencia de 10,2% más baja de cáncer en etapas III o IV en el grupo sujeto a detección multimodal, en comparación con el grupo sin cribado. Se observó muy poco cambio en la incidencia de enfermedad en etapa III.

Tampoco hubo diferencia en la etapa de cánceres detectados en el grupo sometido a detección ecográfica transvaginal, en comparación con el grupo sin cribado.

Conjeturando sobre por qué identificar la enfermedad en etapa más temprana no se tradujo en reducción de decesos en general en este estudio, la Dra. Menon hizo hincapié en que esta es una enfermedad agresiva y que tal vez los tratamientos que estaban disponibles en esa época (hace 10 años) no pudieron detener su progresión.

Desde la terminación de este estudio hace 10 años ha habido mejoras importantes en el tratamiento del cáncer de ovario avanzado, señaló Mahesh Parmar, Ph. D., de la MRC Clinical Trials Unit en el University College London, en Reino Unido, y autor principal del artículo.

"Nuestro estudio demostró que el cribado no era eficaz en mujeres que no tienen algún síntoma de cáncer de ovario", destacó Parmar.

Sin embargo, en "mujeres que tienen síntomas el diagnóstico temprano, en combinación con el mejor tratamiento, puede hacer una diferencia en cuanto a la calidad de vida, y potencialmente, mejorar los resultados", declaró Parmar.

Los investigadores resaltaron que este estudio de detección incluyó mujeres sanas sin síntomas y sin antecedente familiar de cáncer de ovario. Señalaron que en mujeres que tienen alto riesgo de cáncer de ovario la detección multimodal realizada cada 3 a 4 meses, junto con un procedimiento de cirugía para reducir el riesgo, ha dado lugar a disminución importante del número de mujeres a las que se diagnostica la enfermedad avanzada.

No es el primer estudio en decepcionar

UKCTOCS no es el primer estudio grande sobre el cribado que demuestra que la detección anual de cáncer de ovario no reduce la mortalidad durante un periodo de seguimiento a largo plazo, señalaron Lauren Hurwitz, Ph. D., del National Cancer Institute, en Rockville, Estados Unidos, y sus colaboradores, en un editorial adjunto.[2]

El primer estudio aleatorizado controlado sobre el cribado de cáncer de ovario que estuvo potenciado para evaluar la mortalidad específica por cáncer fue el estudio de detección de cáncer Prostate, Lung, Colorectal, and Ovarian (PLCO).[3] En ese estudio más de 68.000 mujeres fueron aleatorizadas para someterse a pruebas anuales de CA125 en combinación con ecografía transvaginal o para recibir tratamiento habitual.

"Tras una mediana de seguimiento de 12,4 años, el cribado no redujo la mortalidad por cáncer de ovario", indicaron Hurwitz y sus colaboradores. Además en casi 10% de las mujeres del grupo asignado a la intervención hubo un diagnóstico positivo falso. Una proporción considerable de estas pacientes fue sometida después a intervención quirúrgica.

Los editorialistas señalaron que en el presente estudio realizado en Reino Unido, la incidencia de cáncer de ovario en etapa IV puede haber sido más baja entre las mujeres del grupo sujeto a detección multimodal, en comparación con las del grupo sin cribado.

Sin embargo, es algo paradójico que "esta diferencia se acompañara de una tasa de mortalidad de casos más elevada para los cánceres en etapa I (14,8% en el grupo sujeto a detección multimodal frente a 9,4% en el grupo sin cribado)", observaron los editorialistas.

Una limitación del estudio es que los investigadores no analizaron la mortalidad basándose en tipos histológicos de cáncer de ovario, como el cáncer de ovario seroso de alto grado, el tipo histológico más común y letal, comentaron.

Los editorialistas estuvieron de acuerdo con los autores del estudio en que métodos alternativos para el cribado que se dirijan a mujeres en más alto riesgo y no a mujeres de la población general podrían resultar más eficaces para reducir los descesos por cáncer de ovario y pueden disminuir la posibilidad de daño derivado de las detecciones de positivos falsos.

"La detección sistemática de cáncer de ovario sigue siendo elusiva, pero no es una causa perdida; simplemente hay que trabajar más", concluyeron Hurwitz y sus colaboradores.

El investigador Jacobs sigue teniendo la esperanza de que tarde o temprano se encuentre una prueba de detección más eficaz, aunque para el tiempo en que se evalúe cualquier nueva prueba de detección en un estudio clínico grande, "tenemos que aceptar con renuencia que la detección sistemática de cáncer de ovario en la población está a más de una década de distancia".

El estudio fue financiado por el National Institute for Health Research, Cancer Research UK y la Eve Appeal. La Dra. Menon tiene acciones otorgadas por el University College London en Abcodia, ha recibido becas del Medical Research Council, Cancer Research UK, el National Institute for Health Research y la Eve Appeal. También tiene registrada una patente para un método diagnóstico de cáncer de mama. Parmar ha recibido becas de Medical Research Council, Cancer Research UK, National Institute for Health Research y la Eve Appeal.

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