La COVID-19 empuja a un tercio de los médicos españoles a buscar apoyo en salud mental

Dr. Javier Cotelo

19 de mayo de 2021

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MADRID, ESP. La pandemia ha empeorado notablemente la salud general de los médicos españoles, con prevalencia muy elevada de malestar y deterioro físico, mental y emocional, pone de manifiesto el informe Repercusiones de la COVID-19 sobre la salud y el ejercicio de la profesión de los médicos y médicas de España, realizado por la Fundación Galatea, la Organización Médica Colegial, el Colegio de Médicos de Barcelona y Mutual Médica.[1]

De acuerdo a este informe, uno de cada tres profesionales sanitarios recurre a servicios de apoyo a la salud mental o se plantea hacerlo. Además indican falta de mayor formación en competencias emocionales, ejercicio profesional saludable y gestión de conflictos.

Las cifras proceden de una encuesta en línea autoadministrada a la que respondieron 4.515 médicos españoles. La mayoría de los profesionales que respondieron fue integrado por mujeres ( 63%) y la media de edad total fue de 52,4 años. De los participantes, 65% señaló que ejercía su actividad profesional en el sector público (52% en hospitales y 30% en atención primaria).

El informe evalúa el impacto de la pandemia de SARS-CoV-2 sobre la salud física y mental de los profesionales en tres periodos puntuales: antes de la pandemia, durante la primera ola (marzo a abril) y en el último trimestre del año 2020 (salvo en Cataluña, que se hizo en julio).

Peor percepción del estado de salud

Las respuestas de los profesionales reflejan que tienen peor percepción de su estado de salud (23% la considera mala o regular) y 6 de cada 10 médicos presentan algún indicador de fatiga, dolor o estrés. La misma proporción dice sufrir síndrome de desgaste profesional, lo que conduce a un preocupante incremento del consumo de tranquilizantes e hipnóticos, que incrementó de 18,6% a 29,4% durante la pandemia.

Además informan dormir menos horas y tener peor calidad del sueño; 27% duerme menos de 6 horas frente a casi la mitad (14%) antes de la pandemia.

Dr. Celso Arango

El Dr. Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), comentó a Medscape en español: "El hecho de que casi un tercio de los médicos haya consumido hipnóticos o tranquilizantes es normal, es un tratamiento sintomático similar a lo que ocurre en épocas de influenza con el consumo de ibuprofeno, por ejemplo, por eso en esta época en que los profesionales duermen mal y tienen preocupaciones, recurren a tratamientos sintomáticos, como era de esperarse. Lo importante y que nos podría preocupar es que ese consumo se cronifique en el tiempo".

Sin recuperación entre las olas y cronificación

En ese sentido cabe destacar que las energías de los médicos están al límite, como muestran diversos indicadores: 50% afirmó en plena ola sentirse sobrepasado y menos preparado física y emocionalmente ante nuevas olas, ya que se ha enfrentado a ellas sin haber podido recuperarse de las anteriores. Este porcentaje se redujo a 40% en el último trimestre de 2020 y presenta ostensibles diferencias entre sexos, con 10% superior en las mujeres para los dos momentos testados durante la pandemia.

El Dr. Arango concretó: "Más de 80% de los cuadros de salud mental que han afectado a los sanitarios durante la pandemia puede integrarse en 4 grandes categorías: trastornos del sueño, estrés postraumático, trastornos de ansiedad (en cualquiera de sus diversas formas, como ansiedad generalizada, crisis de pánico, etc.) y trastornos afectivos".

El especialista añadió que la evolución de estos cuadros tras más de un año de pandemia con 4 olas "en general ha ido empeorando en todos ellos; al principio vimos poca cosa, solo cuadros muy agudos, pero luego han tenido gran influencia el cansancio acumulado y la retraumatización, y la prolongación en el tiempo es lo que verdaderamente ha influido, ya que tiene clara relación con la cronificación más que con la intensidad inicial de los trastornos".

Necesidad de cuidar al que cuida

El Dr. Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial, señaló: "Estos datos ponen de relieve el tremendo esfuerzo realizado por la profesión y la necesidad de cuidar al que cuida desde todas las instancias posibles. Es imprescindible que los profesionales sanitarios cuenten con el máximo apoyo, porque son el pilar fundamental de nuestro sistema de salud".

Otra de las principales conclusiones es que a pesar de llevar más de un año inmersos en la pandemia todavía son pocos los médicos que acuden a servicios de apoyo a la salud mental para hacer frente al malestar emocional y al agotamiento mental acumulados.

De hecho, 12,9% de profesionales encuestados reconoce que necesita ayuda, aunque no recurre a este tipo de servicios, y de hecho, afirma que tiene previsto hacerlo en algún momento. Si a este porcentaje se añade el de profesionales que han acudido o están acudiendo a este tipo de recursos, el resultado es que un tercio de los médicos y médicas españoles (33,4%) es usuario real o potencial de servicios de apoyo a la salud mental. Las mujeres y los jóvenes son los que en mayor medida han recurrido a estos servicios.

Desequilibrio en programas de prevención e intervención

El Dr. Arango explicó la baja incidencia en la búsqueda de ayuda del médico: "Creamos programas dentro de la psiquiatría de enlace del hospital y se detectó que el personal auxiliar de enfermería, enfermeros y otros grupos consultan más que los médicos. Estos tienen la sensación de estar obligados a poder con todo; sienten que pedir ayuda en determinados momentos es signo de debilidad, por lo que hemos tenido que luchar en este sentido en España, ya que todas las intervenciones preventivas han sido mucho menos demandadas por los médicos; otra cosa son los programas de intervención a los cuales acuden muchos médicos, pero precisamente porque no se han beneficiado de los programas preventivos.

El médico tiene más reticencia (hasta que se ve desbordado) para solicitar ayuda o poner en marcha medidas preventivas. También lo hemos notado con las supervisoras de enfermería, es decir, aquellos sanitarios con estatus superior y mayor responsabilidad son los que menos ayuda han solicitado inicialmente, pero luego lo han pasado peor".

Dispositivos de atención en salud mental

Dra. Rosa Arroyo Castillo

La Dra. Rosa Arroyo Castillo, vicesecretaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos e integrante del Grupo de Trabajo de dicho estudio, comentó a Medscape en español sobre la situación inicial de partida y la respuesta de la institución. "Al principio de la pandemia vivimos el miedo al contagio propio y de los convivientes al trabajar sin la protección adecuada, y durante toda ella el enfrentamiento a dilemas éticos que nunca antes se habían planteado en relación a la priorización para el uso de los recursos tan limitados para la demanda".

Como respuesta, de manera muy precoz iniciamos una serie de dispositivos de atención a la salud mental desde los Colegios de Médicos y la Organización Médica Colegial, como el Servicio Telemático de Apoyo Psicológico y un catálogo extraordinario de prestaciones a la COVID-19, para las secuelas físicas y psíquicas de los médicos infectados.[2,3]

Asimismo, en base a la experiencia de más de 20 años de la Fundación para la Protección Social de la  Organización Médica Colegial, que coordina para todos los colegiados el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo, que comprende desde la promoción de hábitos saludables (autocuidado) hasta acciones preventivas y asistenciales encaminadas a la rehabilitación e incorporación a la actividad profesional del médico en las mejores condiciones para proporcionar atención segura y de calidad a sus pacientes.[4]

Entre los usuarios de servicios de salud mental, según la encuesta, los programas más utilizados son los que ofrece la Fundación Galatea, tanto preventivos como asistenciales (preferidos por 33% de los usuarios), que desde el inicio de la pandemia ofreció servicio de teleapoyo psicológico que hasta el momento ha atendido a 1.300 profesionales de la salud de España y ha efectuado más de 4.400 intervenciones.

Carencias en ejercicio saludable y gestión de conflictos

Otro aspecto interesante es que los médicos echan de menos (y creen que deberían recibir) la formación para mejorar las competencias emocionales (88%) para un ejercicio saludable (50%) y para la gestión de conflictos (48%).

Todas estas circunstancias han llevado a 20% de los médicos a plantearse adelantar su jubilación; hasta 34% ha llegado a considerar la idea de abandonar la profesión, aunque por otro lado reconoce que no lo hará.

No obstante, los profesionales se han sentido masivamente apoyados por sus compañeros y equipos en los peores momentos de la crisis (83%) y también por los pacientes (82%), pero solo uno de cada tres médicos ha percibido el apoyo de su organización y de los gerentes y directivos de sus centros de trabajo.

La ruina de adelantar la jubilación

En cuanto al adelanto o el retraso de la jubilación, la Dra. Arroyo señaló: "No hay incentivos en cuanto al adelanto; la jubilación de un médico supone mayor pérdida de poder adquisitivo que la de otros profesionales, porque una parte importante de nuestros ingresos procede de las guardias que realizamos además de nuestra jornada laboral, que a pesar de ser obligatorias, no contabilizan para la cotización a la seguridad social, como en otras profesiones".

"Por el contrario, retrasarla es una opción tanto para continuar en exclusiva en el sistema público como la jubilación activa, que permite compatibilizar la percepción de todo o parte de la pensión con el ejercicio por cuenta propia de la actividad, pero solo en determinadas circunstancias", puntualizó.

Veinticinco por ciento de bajas en relación con la COVID-19

En cuanto a las repercusiones sobre los entornos familiar y profesional, destaca que una cuarta parte de los médicos (25,5%) ha estado de baja en algún momento desde el inicio de la pandemia por motivos relacionados con la misma y 80% señaló que algún compañero suyo ha estado de baja; 2,3% ha estado hospitalizado, 41% se ha visto obligado a aislarse de su familia y 8% refirió haber vivido la muerte de algún familiar por el SARS-CoV-2.

Finalmente, un tercio de los profesionales señaló haber tenido que enfrentarse a dilemas éticos a menudo o muy a menudo, y 39% reportó que algunas veces, ante los cuales, la mejor manera de gestionarlos acostumbra ser tratándolos con su equipo (61%).

La Dra. Arroyo y el Dr. Arango han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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