Múltiples estudios resaltan la repercusión de la pandemia en pacientes con enfermedades reumáticas

Sara Freeman

Conflictos de interés

17 de mayo de 2021

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Acceso reducido a atención médica, aumento de los problemas de salud mental, hábitos de estilo de vida deficientes e inquietudes en torno a la atención médica futura son algunos problemas referidos por los pacientes con respecto a las fases iniciales de la pandemia de COVID-19, de acuerdo con los resultados de múltiples estudios.[1]

Datos del estudio REUMAVID, efectuado en Europa, en el que se realizó una encuesta en más de 1.800 pacientes entre abril y julio de 2020, han revelado que 58% de los pacientes con enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas canceló sus citas con sus reumatólogos, 42% no pudo establecer contacto con sus médicos de atención primaria y 52% experimentó interrupción de las consultas a especialistas en salud mental.

No sorprende que esto cobrara un precio en la salud autopercibida de los pacientes: casi dos tercios declararon que tenían salud de regular a muy deficiente, y 47% informó que su salud se había agravado. Por otra parte, 57% de los informantes reportó altos niveles de ansiedad, casi 46% estaba en riesgo de depresión y 49% refirió tener bienestar deficiente en general.

"La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto tremendo", declaró en el Congreso Anual de la British Society for Rheumatology Marco Garrido-Cumbrera, Ph. D., de la Universidad de Sevilla, en España.

Garrido-Cumbrera, colaborador clave en la iniciativa REUMAVID, explicó que el proyecto fue concebido para dar respuesta a inquietudes planteadas por el presidente de la Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (CEADE) en torno a proporcionar la información correcta a sus miembros.

Primero en Italia y luego en España, fue realmente difícil lidiar con la pandemia y ha habido mucha incertidumbre desde una perspectiva del paciente, destacó Garrido-Cumbrera.

La Dra. Victoria Navarro-Compán, Ph. D., del Hospital Universitario la Paz, en Madrid, quien no intervino en el estudio, comentó: "Creo que esto refleja lo importante que es la colaboración entre organizaciones de pacientes para recopilar datos relevantes, y para hacerlo en tiempo récord".

El proyecto REUMAVID fue resultado de la colaboración inicial entre el Grupo de Investigación Territorio y Salud de la Universidad de Sevilla y CEADE, pero también participaron organizaciones de pacientes de otros seis países europeos: la National Axial Spondyloarthritis Society (NASS), la National Rheumatoid Arthritis Society (NRS) y Arthritis Action de Reino Unido, la Association Française de Lutte Anti-Rhumatismale (AFLAR), la Associazione Nazionale Persone con Malattie Reumatologiche e Rare (APMARR) de Italia, la Liga Portuguesa contra as Doenças Reumáticas (LPCDR) de Portugal, la Hellenic League Against Rheumatism (ELEANA) de Grecia y la Cyprus League Against Rheumatism de Chipre.

La pandemia presentó una "tormenta perfecta"

"Nunca habíamos estado tan bien comunicados como ahora", expresó la Dra. Helena Marzo-Ortega, Ph. D., reumatóloga consultante del Leeds Teaching Hospitals NHS Trust en Leeds, Reino Unido, quien participó en el proyecto REUMAVID. El principio de la pandemia fue "la tormenta perfecta" por cuanto todos se lanzaron a tratar de hacer algo, lo que dio lugar a infinidad de publicaciones de investigación, encuestas e intentos por tratar de comprender y dar sentido a lo que estaba ocurriendo.

"Se realiza investigación de manera más estructurada y nos está proporcionando mucha información esclarecedora", añadió la Dra. Marzo-Ortega. Desde luego, es importante consultar a las partes interesadas (los pacientes) al realizar investigación sobre la forma en que la pandemia los ha afectado, añadió, pues son sus vidas las que dieron un vuelco.

"Una pandemia desconoce fronteras, no tiene límites, todos pueden verse afectados. Pero los pacientes con afecciones reumáticas estaban en riesgo particular a causa de los tratamientos. Recordarán cuán preocupados estábamos al principio y pensábamos en el potencial impacto de los inmunosupresores y muchos otros aspectos de estos trastornos", indicó.

Uno de los múltiples aspectos positivos que surgió de la pandemia es la "posibilidad de realizar investigación colaborativa a nivel mundial, no solo europeo", destacó la Dra. Marzo-Ortega, haciendo referencia a cómo los Registros de COVID-19 de la EULAR son parte de la COVID-19 Global Rheumatology Alliance.

Por otra parte, la Dra. Marzo-Ortega consideró que la comunidad reumatológica ahora está mejor preparada para cualquier resurgimiento de COVID-19 o cualesquiera nuevos virus que puedan causar una pandemia.

"Lo que sabemos ahora es que debemos estar alerta y cómo responder. También sabemos cómo comunicarnos efectivamente a fin de poder mejorar los desenlaces no solo en la salud de toda la población, sino también para proteger a nuestros pacientes", señaló.

La práctica de la reumatología se modificó prácticamente de la noche a la mañana

El estudio REUMAVID no es el único en analizar la repercusión que la pandemia de COVID-19 ha tenido sobre la salud y el bienestar de pacientes con enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas, en particular durante periodos de confinamiento o donde se recomendó a los pacientes "protegerse".

"Hubo cambios casi de la noche a la mañana para la práctica reumatológica", indicó el Dr. Chris Wincup, becario de investigación clínica en University College London, en Londres, Reino Unido, quien presentó los hallazgos de otra encuesta a gran escala en que se analizaron los efectos iniciales de la pandemia a nivel nacional en Reino Unido.[2]

"La recuperación de esos servicios ha tardado, y al hablar con los pacientes, esto varía entre diferentes ubicaciones. Lamentablemente el acceso a la atención sigue siendo un área importante de necesidad no cubierta y es algo que debemos considerar al planificar los servicios en el futuro", señaló el Dr. Wincup.

Entre septiembre y octubre del año pasado, el Dr. Wincup y sus colegas de University College London llevaron a cabo una encuesta en línea entre 2.054 pacientes que acudieron a las clínicas de reumatología de Reino Unido. Al igual que en el estudio REUMAVID, el acceso a la asistencia médica era difícil o muy difícil para una proporción sustancial de pacientes. Sin embargo, obtener medicación y seguimiento "en general se mantuvo bien" a pesar de las medidas de confinamiento.

Muchos pacientes (57%) tenían demasiada preocupación en torno a que su atención futura se viera afectada negativamente como resultado de la pandemia, agregó el Dr. Wincup; 44% dijo que su atención actual era peor que antes de la pandemia y 41% no estaba satisfecho con los servicios a los que podían tener acceso.

Aunque 48% de los pacientes recibió con agrado un enfoque asistencial más híbrido, 69% consideró que eran importantes las citas en persona con sus reumatólogos y 49% quería únicamente consultas en persona. "Va a ser necesaria una estrategia posiblemente más híbrida, en comparación con las consultas exclusivamente en persona", puntualizó.

Diferente enfoque adoptado en el estudio CONTAIN

Un enfoque diferente para evaluar la repercusión de la pandemia de COVID-19 fue adoptado por investigadores de la University of Aberdeen en Aberdeen, Reino Unido, comentó el Dr. Gary Macfarlane, Ph. D.

En el estudio de COVID-19 y salud musculoesquelética durante el confinamiento (CONTAIN) se hizo un análisis prospectivo de tres poblaciones bien definidas de pacientes de estudios de cohortes existentes. Esto incluyó pacientes con espondilitis anquilosante o artritis psoriásica que participaron en dos registros diferentes de la British Society for Rheumatology y pacientes con alto riesgo de desarrollar dolor generalizado crónico que habían sido parte del estudio de Mantenimiento de la salud musculoesquelética (MAmMOTH).

"Nuestro objetivo fue cuantificar los cambios con respecto a la evaluación prepandémica previa, enfocándonos en calidad de vida, cambios en el estilo de vida y registrando lo que había ocurrido con su salud musculoesquelética, incluidos síntomas y medidas específicas de enfermedad", añadió el Dr. Macfarlane.

Se había invitado a los pacientes a participar en junio de 2020 y se les envió un recordatorio en octubre de 2020; podían responder en línea o a través de un cuestionario postal. Se invitó a algunos pacientes a participar en entrevistas más detalladas.

Aunque la tasa de participación fue baja (29%), esto fue típico de estudios que se realizan en esta época debido al "cansancio de las encuestas", dijo el Dr. Macfarlane. No obstante, la población del estudio CONTAIN en todo caso incluyó buen número de pacientes: 596 tenían espondilitis anquilosante, 162 artritis psoriásica y 296 estaban en riesgo de presentar dolor generalizado crónico.

De acuerdo con el Dr. Macfarlane, "los resultados del estudio CONTAIN en general fueron tranquilizantes". Aunque hubo disminución significativa de la calidad de vida según se midió mediante el instrumento EQ-5D de cinco niveles en general, y en toda población de subgrupos estudiada, "la magnitud de la disminución fue pequeña". No hubo cambio en la calidad de vida específica de enfermedad en pacientes con espondilitis anquilosante, por ejemplo.

Los grados de dolor, ansiedad o depresión aumentaron un poco, pero los factores que influyeron en la calidad de vida continuaron siendo los mismos antes de la pandemia y durante la misma, es decir, altos grados de privación, residir en un lugar urbano, bajos niveles de actividad física y problemas de sueño.

"Resultó muy sorprendente que los problemas de sueño disminuyeran significativamente en general", señaló el Dr. Macfarlane. De nuevo fue solo un cambio pequeño, pero el beneficio en lo que respecta a la mejora del sueño se fortaleció en periodos subsiguientes del seguimiento.

También hubo algunos indicios de un aumento de la actividad física de alto y bajo nivel en pacientes con artritis psoriásica.

"La salud mental es un problema clave no solo para mantener la salud musculoesquelética sino también en lo referente a la probabilidad de responder al tratamiento. Es importante enfocarse en la ansiedad", añadió el especialista.

"Proporcionar mayor apoyo para el autocontrol, inclusive en relación con el dolor, probablemente va hacer una prioridad ante la falta de disponibilidad de asistencia médica normal. Es importante tener presente que independientemente de las circunstancias, todos los pacientes pueden verse afectados", finalizó.

El estudio REUMAVID es dirigido por Investigación Territorio y Salud de la Universidad de Sevilla, con el apoyo de Novartis Pharma AG. El estudio CONTAIN es financiado por la British Society for Rheumatology y Versus Arthritis.

No se han declarado otros conflictos de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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