El último informe sobre el exceso de mortalidad por todas las causas revela 49,9% en lo que va de la epidemia

Nelly Toche

13 de mayo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO, MEX. A raíz de la pandemia de COVID-19 en México se creó un grupo interinstitucional, para generar estadísticas sobre la estimación de mortalidad, que dio a conocer el informe de Exceso de mortalidad por todas las causas, durante la emergencia por COVID-19, México, 2020-2021;  previamente ya había publicado una estimación del exceso de mortalidad.[1]

En el grupo colaboran ocho instituciones: Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE), Dirección General de Epidemiología (DGE), Registro Nacional de Población (RENAPO), Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Consejo Nacional de Población (CONAPO), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS). Su labor es compleja debido a que la obtención de datos siempre ha sido un reto histórico para el país debido a la heterogeneidad de su territorio.

Los resultados del informe revelan que de la semana 1 de 2020 a la semana 9 de 2021 se esperaban 891.877 defunciones, pero se registraron 1.336.599. El exceso estimado acumulado a nivel nacional es de 444.722, que equivale a un porcentaje de 49,9% en lo que va de la pandemia.

En el análisis de las causas registradas en las actas de defunción hay 316.344 que tienen términos asociados con COVID-19. Cabe mencionar que este es el nivel máximo de confianza, porque todas las actas están sujetas a un proceso de dictaminación y rectificación. Las actas corresponden a 71,1% del exceso estimado. Por otro lado, en el Sistema de Información en Salud de la Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades Respiratorias (SISVER) se tienen 196.272 defunciones confirmadas acumuladas por COVID-19.

Dr. Juan Eugenio Hernández Dávila

El Dr. Juan Eugenio Hernández Dávila, investigador en ciencias médicas del INSP señaló que con estos datos se observa una homogeneidad ya que a pesar de contar con bases de datos de funcionamiento distinto e independiente, se observa un comportamiento muy similar, "aun cuando el SISVER es solo una muestra de las defunciones que ocurren en los hospitales que están sujetos a vigilancia epidemiológica".

En particular, el grupo más afectado en México es el de edad igual o mayor a 65 años. Sin embargo, en el grupo de 45 a 64 años, el porcentaje de aumento relativo fue mayor en el segundo grupo. Otra cosa que llama la atención es que en el grupo de 20 a 44 años las mujeres tuvieron mayor porcentaje que los hombres, "si bien en términos absolutos el número de defunciones es menor, el número esperado es todavía menor, por tanto, el porcentaje de exceso es mayor en este grupo. ¿Qué está pasando aquí?".

Figura 1. Mortalidad por todas las causas, según grupo de edad y sexo, durante la emergencia por COVID-19, México, 2020 – 2021 (actualización 15 de marzo de 2021). Fuente: Secretaria de Salud (SISVER); INEGI; RENAPO. Elaboración: INSP

El informe de exceso de mortalidad en México también permite la lectura de una distribución importante en términos del tiempo y el espacio en los que se ha dado esta pandemia, por ejemplo, una primera ola se dio en estados con gran contacto con el extranjero, tales como Baja California, estado de México, Ciudad de México y Guerrero; luego se vio el avance en la parte central para después observar una ola intermedia para los estados del norte. Para la temporada navideña se tuvo una siguiente ola más generalizada en tiempo y espacio. "Esto es reflejo de las actividades de la población".

Por último, el exceso de defunciones tiene un número importante que no necesariamente es por COVID-19, pero que también ocurrió en exceso, pero se requiere un análisis posterior en el que el grupo interinstitucional estará trabajando en el futuro próximo.

Figura 2. Exceso de defunciones asociadas a COVID-19 según semana epidemiológica y fuente de información. Fuente: Secretaria de Salud (SISVER); INEGI; RENAPO. Elaboración: INSP

Obtención de la información, un reto interinstitucional

Algunas limitaciones consisten en que está sujeto a problemas de cobertura, sin embargo, de acuerdo con el Dr. Hernández, el esfuerzo de las diferentes instituciones permite llegar a 95% de cobertura a nivel nacional y 96,2% de las actas se captura a los 21 días del fallecimiento.

Asimismo, la calidad de los datos es eficiente, ya que 98% de las variables cuenta con información en todos los campos y registros. El especialista concluyó que este ejercicio revela la necesidad de incorporar un sistema integral, oportuno e intersectorial, que facilite tener un análisis del exceso de las causas de mortalidad y específicas de manera continua, con lo que se podría lograr más detalle del impacto de la epidemia y las demás causas. Un análisis sistemático podría convertirse en un verdadero sistema de alerta temprana, pero por ahora este solo es un inicio.

Iliana Ordoñez, directora de coordinación interinstitucional del RENAPO, identificó los retos de crear un registro de esta naturaleza: "El registro de las defunciones no había sido la prioridad para poder llegar a una cobertura total en la base nacional"; esta se tuvo que acelerar y fortalecer a partir de la pandemia, donde el escenario previsible era incremento de defunciones a la par de disminución en el registro de nacimientos, que además significaba un reto para garantizar el derecho a la identidad.

Explicó que desde ese momento se trabajó con los registros civiles para fortalecer la base nacional, y aunque hay un tramo avanzado, falta mucho por completar. Los retos fundamentales ante este escenario consisten en la variedad de condiciones; por ejemplo, los requisitos, costos y plazos son muy distintos por el tema de ser una configuración de país federado.

En muchas entidades el registro de defunción es gratuito, pero la expedición de una copia certificada varía, además de los requisitos. Por otro lado, el tiempo de transmisión de datos, pues una cosa es registrar la defunción y luego el momento en que llega a la base nacional, lo que permite hacer el ejercicio de estudio. "Se tienen oficialías bien comunicadas, pero otras no presentan condiciones óptimas de internet, por lo que se hace físicamente".

 

Análisis de comportamiento semanal de la mortalidad

Sobre las peculiaridades del estudio, la metodología de canal endémico, propuesta por la OPS, está basada en el análisis de comportamiento semanal de la mortalidad en los cinco años previos a la pandemia; con esto se obtuvo una línea de base que permite tener una referencia para las defunciones esperadas. La fórmula es: exceso de mortalidad = defunciones semanales observadas – defunciones semanales esperadas en circunstancias normales. Para obtener el porcentaje se aplica número de defunciones observado entre número de defunciones esperado, a lo que se le resta 1 y se multiplica por 100.

Como fuentes se utilizaron: la Base de Datos Nacional del Registro Civil, administrada por el RENAPO en las 32 entidades federativas y actualizada hasta el 5 de abril de 2021 (defunciones observadas), la Base de datos de las defunciones generales por fecha de ocurrencia y entidad de registro del INEGI 2015-2019 (defunciones esperadas), y la Base de datos del SISVER, publicada por la DGE de la Secretaría de Salud.

El Dr. Jean-Marc Gabastou, asesor regional de emergencia en salud de la OPS, explicó que parte del objetivo de estimar el exceso de mortalidad por todas las causas durante la COVID-19 es tener un instrumento multifactorial que permita alertar tempranamente y de manera más precisa sobre la reemergencia del coronavirus u otra amenaza, como una nueva variante o un nuevo agente pandémico, además de un análisis más detallado de las tendencias de manera regional y medir el impacto de las políticas en salud pública. "Su valor añadido es la transparencia de los datos, que son de acceso público y permiten ampliar y completar la vigilancia epidemiológica", por ello a esta institución internacional le interesa apoyar este tipo de esfuerzos.

Oportunidad de reforzamiento institucional

Dr. Ruy López Ridaura

Durante la presentación de los resultados de Exceso de mortalidad durante la pandemia por COVID-19, organizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, el Dr. Ruy López Ridaura, director del CENAPRECE de la Secretaría de Salud, fue cuestionado sobre la importancia y limitaciones del estudio. Aseguró que este ejercicio es una oportunidad de reforzamiento institucional para el futuro inmediato y los siguientes años.

Destacó que lo más importante que tiene el indicador de exceso de mortalidad por todas las causas es su exhaustividad: "Teniendo toda la información está mayormente libre de sesgos, siempre y cuando se cuente con un sistema fortalecido y complejo". Agregó que no es fácil decir esto, porque cualquier sistema de vigilancia tiene potencial de sesgo, el principal, que no puede abarcar el todo. Aun así, dijo que una de las lecciones aprendidas es que se ha podido comprobar que el SISVER ha reflejado la tendencia y la realidad.

Reconoció que tener rápidamente la información de las actas para ser oportunos es una fortaleza, pero no hay que olvidar que es a sacrificio de información en el análisis de las causas, esta segunda parte es mucho más compleja y llevará más tiempo. Agregó: "Sabemos que muchos casos de COVID-19 de entrada tienen síntomas leves y nunca van a llegar a un centro de salud, pero no solamente eso, el SISVER depende de que la gente se acerque al sistema, se clasifique y se confirme con una prueba". Esto hace que el indicador de exceso de mortalidad, al ser más tardío, no sea tan importante para detectar las alarmas, pues ya se tiene el SISVER, con la misma tendencia y más cercano al momento actual.

No obstante, se necesita la contundencia de pruebas para saber que el SISVER tiene un reflejo real de la tendencia, pues el exceso de mortalidad confirmada por el SISVER en magnitud es muy diferente a lo que se está viendo en el exceso de mortalidad, y hay que entender que "aquí ha estado el principal reto de comunicación para que se sepa qué quiere decir este exceso de mortalidad, es decir, esta diferencia entre lo que tiene el SISVER con datos de laboratorio y muchas otras muestras".

Concluyó que los esfuerzos de un análisis preliminar de este documento y los realizados individualmente por el RENAPO y el INEGI tendrán que pasar por una prueba contundente en un futuro cercano, "ahí es donde nos vamos a dar cuenta de la realidad sobre si estos casos estuvieron directamente asociados a COVID-19 y los directamente asociados a la pandemia. Es un trabajo de análisis que incluye ocupación hospitalaria, problemas institucionales de atención de servicios, falta de acercamiento de la población a los servicios; las razones son múltiples, y tratar de extraerlas en este momento con la información que se tiene es una cuestión limitada, y es importante mencionarlo".

Una vez que se tenga toda la información que da el certificado de defunción se podrán hacer análisis más puntuales y de subgrupos, por ejemplo, ver qué pasa en los domicilios, en las comunidades rurales, las situaciones específicas de las regiones, estos serán datos valiosos que permitirán armar todas las piezas de un gran rompecabezas que aún no se puede concluir.

Los datos abiertos se encuentran en una plataforma de libre uso. El Dr. López Ridaura es director general del CENAPRECE. Los autores de la estimación publicada en Salud Pública de México declararon no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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