Pacientes LGTBIQ+ afrontan riesgos cutáneos singulares

Randy Dotinga

Conflictos de interés

7 de mayo de 2021

Dermatólogos alertaron a sus colegas tener presentes los riesgos especiales que afronta la comunidad LGTBIQ+: un riesgo más alto de cáncer cutáneo en hombres gay, posiblemente debido a la exposición excesiva a la luz ultravioleta, y acné en personas transgénero, quienes son especialmente vulnerables al acné a causa de la hormonoterapia.[1]

Dr. Matthew Mansh

Las identidades de las minorías sexuales "tienen influencia importante en muchas facetas de la salud", dijo en una presentación en el Congreso Virtual de la American Academy of Dermatology (AAD) de 2021, el Dr. Matthew Mansh, dermatólogo de la University of Minnesota, en Mineápolis, Estados Unidos.

En relación con el cáncer cutáneo, "en hombres de minorías sexuales al parecer hay tasas sistemáticamente más altas de cáncer cutáneo y determinadas conductas de riesgo prevenibles, como broncearse en interiores".

El Dr. Mansh, codirector de la Clínica de Cáncer Cutáneo Diferente al Melanoma de Alto Riesgo en la University of Minnesota, resaltó un estudio publicado en JAMA Dermatology en 2020, en que se utilizaron datos de encuestas estadounidenses de 2014 a 2018 entre más de 870.000 adultos para buscar la asociación entre la orientación sexual y la prevalencia del cáncer cutáneo en el curso de la vida. Los investigadores descubrieron que los hombres gay y bisexuales tenían prevalencia de cáncer cutáneo de por vida más elevada, en comparación con hombres heterosexuales (odds ratio ajustado [ORa]: 1,25; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,03 a 1,50; p = 0,02; y ORa: 1,46; IC 95%: 1,01 a 2,10; p = 0,04; para hombres gay y bisexuales, respectivamente).

En comparación con mujeres heterosexuales, el riesgo en hombres bisexuales fue más bajo (ORa: 0,75; IC 95%: 0,60 a 0,95; p = 0,02), pero no en mujeres lesbianas (ORa: 1,01; IC 95%: 0,77 a 1,33; p = 0,95, respectivamente).

En otros estudios se ha llegado a las mismas conclusiones, señaló el Dr. Mansh, aunque ha habido escasa investigación en este campo. ¿Qué podría explicar estas diferencias? Factores como tabaquismo, edad y consumo de alcohol afectan al riesgo de cáncer cutáneo, pero en estos estudios no se efectuó control con respecto a esas variables. En cambio, es útil analizar estudios sobre la exposición a la luz ultravioleta.

Por ejemplo, resaltó un estudio publicado en JAMA Dermatology en 2015, en el que se analizaron las tasas de bronceado en interiores en 12 meses y la prevalencia de cáncer cutáneo según orientación sexual, utilizando datos de encuestas de California y nacionales mediante entrevistas sobre la salud.[2] El estudio demostró que en comparación con hombres heterosexuales, "los hombres de minorías sexuales tenían tasas más elevadas de bronceado en interiores de aproximadamente tres a seis tantos", señaló el Dr. Mansh, autor principal. "Y esto fue entre los informantes que eran adultos mayores de 18 años. Las personas entre 18 y 34 años de edad son importantes desde una perspectiva del cáncer cutáneo y está bien documentado que la exposición a las camas de bronceado a edad más joven se asocia en alto grado con aumento del riesgo de cáncer de la piel".

Los hombres de minorías sexuales también tuvieron más probabilidades de referir que padecían cáncer de la piel, en comparación con hombres heterosexuales.

En el estudio, mujeres de minorías sexuales tuvieron aproximadamente la mitad de probabilidades de broncearse en interiores, en comparación con mujeres heterosexuales, y menos probabilidades de referir un diagnóstico de cáncer de la piel diferente al melanoma, añadió.

Otros estudios indican que hombres gay y bisexuales viven en barrios con más salones de bronceado en interiores y que también pueden pasar más tiempo bajo el sol en el exterior. Alguna investigación señala que algunas motivaciones para el bronceado son la presión social y el deseo de mejorar el aspecto físico, destacó.

En general "podemos utilizar estos datos para añadir una detección más apropiada y recomendaciones para estos pacientes, las cuales son muy escasas en dermatología", y diseñar intervenciones dirigidas a la conducta, señaló el Dr. Mansh, codirector de la Clínica de Atención de Género en Dermatología en la University of Minnesota, en Estados Unidos.

Dr. Jon Klint Peebles

¿Qué pueden hacer ahora los dermatólogos? El Dr. Jon Klint Peebles, dermatólogo del Mid-Atlantic Permanente Medical Group, en Largo, Estados Unidos, recomendó a sus colegas que hagan preguntas a los pacientes sobre la frecuencia con que se broncean en interiores, las motivaciones para el bronceado, la exposición a la luz ultravioleta en exteriores, el uso de protector solar y la utilización de ropa fotoprotectora.

Hormonoterapia y acné

En una presentación relacionada en el congreso, el Dr. Howa Yeung, del departamento de dermatología de la Emory University, en Atlanta, Estados Unidos, dijo que en personas transgénero, el tratamiento con estrógeno puede de hecho reducir la producción de sebo y a menudo mejora el acné, mientras que el tratamiento con testosterona suele tener el efecto opuesto.

Dr. Howa Yeung

"Hemos visto algunos casos bastante difíciles de acné en hombres transgénero en mi práctica", señaló el Dr. Yeung, quien resaltó un estudio recientemente publicado, en el que se efectuó seguimiento a 988 pacientes transgénero en Boston, que recibieron tratamiento con testosterona.[3] Aproximadamente a un tercio se le diagnosticó acné, en comparación con 6% antes de la hormonoterapia, y aquellos con máximo riesgo tenían de 18 a 21 años de edad.

Dos años después de iniciar la hormonoterapia la prevalencia de acné fue de 25%. "El acné sigue siendo un problema muy frecuente y no solo al principio del tratamiento", destacó.

En 2020 el Dr. Yeung y sus colaboradores informaron sobre los resultados de una encuesta de 696 pacientes transgénero en California y Georgia, Estados Unidos.[4] Encontraron que la mayoría fue tratada con hormonoterapia y 14% de los hombres transgénero informó tener acné moderado a grave diagnosticado por un médico, en comparación con 1% de mujeres transgénero.

El Dr. Yeung señaló que otra encuesta de hombres transgénero que habían recibido testosterona reveló que quienes tenían acné moderado a grave mostraron más probabilidades de padecer depresión y ansiedad que los que nunca habían tenido acné (ORa: 2,4; IC 95%: 1,1 a 5,4; p = 0,001, para la depresión, y ORa: 2,7; IC 95%: 1,2 a 6,3; p = 0,002, para la ansiedad).[5]

Los tratamientos de acné en pacientes transgénero se complican por el hecho de que los tratamientos hormonales del acné pueden tener efectos feminizantes, señaló el Dr. Yeung, añadiendo que no está claro como clascoterona, un nuevo tratamiento tópico antiandrógeno frente al acné, los afectará. Por ahora muchos pacientes requerirán isotretinoína para tratar el acné.

El Dr. Peebles advirtió que en el caso de isotretinoína "todavía no contamos con datos sólidos sobre la posología óptima o la duración en el contexto del acné inducido por testosterona y también que factores individuales pueden predecir el éxito o el fracaso del tratamiento. También es importante tener presente cualesquiera procedimientos quirúrgicos planificados, sea como parte del tratamiento para reafirmación de género o de otro tipo, en vista de que algunos cirujanos consideran que isotretinoína es un obstáculo para algunos procedimientos, pese a datos escasos que apoyan esto".

El Dr. Peebles y el Dr. Yeung señalaron que el programa de control de riesgo iPLEDGE para pacientes que utilizan isotretinoína y que pueden embarazarse es problemático. "Un hombre transgénero a quien se le asignó sexo femenino al nacer y se identifica como hombre y tiene útero y ovarios debe registrarse como mujer con potencial reproductivo", indicó el Dr. Yeung.

"Aunque el programa sigue siendo inherentemente discriminativo, es importante tener una conversación franca con los pacientes sobre estas cuestiones de manera sensible. Por suerte se está generando un impulso sustancial en torno a modificar iPLEDGE para que sea más inclusivo. Aunque es complicada la mecánica e implica la intervención de diversas entidades e iniciativas de defensa, nos sentimos optimistas de que se están efectuando cambios importantes", concluyó el Dr. Peebles.

El Dr. Mansh, el Dr. Yeung y el Dr. Peebles han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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