Pasaporte COVID-19: ¿herramienta para reactivar la movilidad entre países?

Carmen Espinosa

Conflictos de interés

5 de mayo de 2021

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Tras el inicio a principios de año de la mayor campaña de vacunación de la historia de la humanidad con 13 vacunas aprobadas en diferentes países para conseguir la inmunidad de grupo necesaria para detener la transmisión del SARS-CoV-2, llega la idea de emitir certificados de vacunación para facilitar la libre y segura circulación de personas.[1]

Un proceso que cada país planea de forma individualizada, como es el caso de China o Israel. A nivel europeo, Dinamarca y Grecia han valorado emitir su propio certificado, y por su parte, el 17 de marzo pasado la Comisión Europea presentó la propuesta para crear un certificado digital verde, salvoconducto que usarían los ciudadanos durante la pandemia de COVID-19 y sería efectivo a partir del mes de junio.

Se trata de una acreditación digital que certifica que la persona ha sido vacunada contra la COVID-19, que se ha realizado una prueba que ha dado negativo o que se ha recuperado de la enfermedad. El certificado digital verde debería ser aceptado por todos los Estados miembros y la Unión Europea espera que esta medida ayude a suprimir de forma coordinada las actuales restricciones entre países.

Este certificado dispondrá de un código QR que facilitará información esencial y estará provisto de un sello digital para evitar su falsificación. Será expedido en hospitales, centros de pruebas o por autoridades sanitarias. Su versión digital podrá almacenarse en un dispositivo móvil, aunque también se podrá solicitar una versión impresa.

Para Jeffrey Lazarus, jefe del grupo de investigación en sistemas de salud en el Instituto de Salud Global de Barcelona, España, este pasaporte inmunitario "puede facilitar la libre circulación dentro de la Unión Europea, pero no debe ser condición previa para la libre circulación". En este sentido, el experto en salud pública enfatiza: "Es importante que la población entienda que a pesar de cumplir uno de los tres requisitos, es posible infectarse o transmitir el virus, aunque la probabilidad sea muy baja".

Este tipo de acreditación inmunitaria que será necesaria para viajar entre países no es nuevo, como ya lo es el certificado de vacunación internacional de la fiebre amarilla obligatorio para entrar en muchos países de África. 

Discriminación inmunitaria

Pero este certificado digital de vacunación conlleva discriminación inherente para las personas que no tienen acceso a las vacunas o a las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa, privándoles de bienes y de servicios, desigualdad que puede ocurrir no solo en Europa, sino en todo el mundo.

"Además, tener el pasaporte no significa que se tenga 100% la certeza de no estar infectado, y eso es difícil de entender para muchos. Es una herramienta más (una gran herramienta), pero hay que llegar a la supresión máxima del virus para poder relajar y volver a la normalidad", añade Lazarus.

El experto también destaca la necesidad de que los gobiernos faciliten la posibilidad de hacer pruebas gratuitas para luchar contra la discriminación inmunitaria. "Por ejemplo, en Dinamarca se puede testar gratis a todo el que quiera, a diferencia de España, y desde el 21 de abril se puede entrar en restaurantes con este certificado. No hay discriminación porque el gobierno facilita la posibilidad de satisfacer los requisitos. El acceso a las vacunas y las pruebas es clave".

Es posible que el pasaporte COVID-19 aumente las desigualdades sanitarias entre los diferentes países de Europa, pero no por una cuestión de riqueza, opina Lazarus. "En la Unión Europea todos los países pueden ofrecer las pruebas gratis a su población. Que no lo hagan en España es una vergüenza y una de las razones de que sea uno de los países que va peor en Europa, y hasta hace poco, en el mundo".

Con relación a la vacuna, "es una cuestión de suministro, y casi todos los países, menos Reino Unido, se encuentran mal. La mayor prioridad de la Unión Europea debería ser aumentar la producción de las vacunas".

¿Inmunidad 100%?

Tampoco existe la certeza al 100% de que una persona es inmune al coronavirus. "Con una prueba de reacción en cadena de la polimerasa se está casi seguro, igual que si la persona está inmunizada y tiene una prueba negativa, ya sea antígeno o reacción en cadena de la polimerasa. También si alguien ha tenido el virus en los últimos seis meses. Pero a 100%, nunca".

Respecto al contagio, es importante recordar que se puede seguir contagiando a pesar de estar vacunado, ya que las vacunas solo protegen contra la COVID-19 y no contra el virus del SARS-CoV-2. Sin embargo, como explica Jeffrey Lazarus, "la transmisión del virus se reduce a un nivel muy bajo y por eso creemos que al vacunar a más de 75% de la población y mantener ciertas medidas de control, como mascarillas en espacios cerrados, podemos acabar con la pandemia".

El problema de la negativa a la vacuna

Sobre la controversia de que la vacuna debería ser obligatoria o no, para este experto en salud pública "es un derecho no vacunarse. Pero también es derecho de una empresa privada, por ejemplo, negar el acceso a personas no vacunadas en su restaurante, oficina o fábrica", medida que ya se está llevando a cabo en países como Israel.

"Sin duda la COVID-19 ha colapsado los sistemas sanitarios, la sociedad y la economía, y la vacuna es el mayor instrumento que tenemos para recuperarnos. Si alguien no quiere vacunarse habrá que demostrar la inmunidad o una prueba negativa para seguir yendo donde hay riesgo de contagio" (escuelas, trabajo, restaurantes, bares).

Actualmente la mejor medida comunitaria para evitar el contagio sigue siendo llevar mascarillas en espacios cerrados, asegurar buena ventilación y mantener la distancia física entre personas. Y siempre que se pueda, optar por los espacios exteriores (en restaurantes, por ejemplo).

"Es importante testar mucho para diagnosticar casos, rastrear y aislar los positivos y seguir vacunando. Pero es necesario que la vacunación vaya a un ritmo mucho más rápido", concluye el experto.

Otros aspectos a tener en cuenta de este certificado digital de vacunación serán el manejo de datos, la identidad y la privacidad, además de las posibles falsificaciones, y lo más importante: la duración de su validez.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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