La hormonoterapia en individuos transgénero se vinculó con cambios en la presión arterial

Nancy A. Melville

Conflictos de interés

28 de abril de 2021

Las personas transgénero tratadas con hormonoterapia para reafirmación de género muestran cambios distintivos en la presión arterial que comienzan poco después del inicio del tratamiento y que no desaparecen en el curso de años de tratamiento, de acuerdo con el estudio observacional más grande y más extenso realizado hasta la fecha para analizar esta cuestión.[1]

"Muchos médicos pueden no percatarse de los cambios en la presión arterial en pacientes transgénero que comienzan con tratamiento hormonal", comentó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Michael S. Irwig, director de Medicina Transgénero en el Beth Israel Deaconess Medical Center, en Boston, Estados Unidos.

"La conclusión práctica para los médicos es vigilar la presión arterial antes y después de comenzar el tratamiento hormonal en pacientes transgénero, pues más de un tercio de los individuos transgénero tenía hipertensión en etapa 1 antes de comenzar el tratamiento hormonal, y en muchos aumenta la presión arterial después de iniciar la hormonoterapia".

La presión arterial media aumenta en hombres transgénero y disminuye en mujeres

En el estudio, publicado en Hypertension, la Dra. Katherine Banks, de la George Washington School of Medicine & Health Sciences, en Washington, Estados Unidos, y sus colaboradores, efectuaron seguimiento a 470 pacientes adultos transgénero hasta por 5 años.

La media de los niveles de presión arterial sistólica en mujeres transgénero (hombres al nacer) disminuyó de manera estadísticamente significativa, en comparación con el inicio a los pocos meses de comenzar la hormonoterapia para reafirmación de género.

A la inversa, los niveles de presión arterial sistólica en hombres transgénero (mujeres al nacer) que se trataron con testosterona aumentaron durante el mismo periodo.

No hubo cambios significativos en los grupos en lo que respecta a presión arterial diastólica, lo cual es congruente con otros estudios.

"Nuestro estudio es el primero en describir la cronología de los efectos de la hormonoterapia para reafirmación de género sobre la presión arterial y en comparar las tasas de presión arterial elevada e hipertensión en etapas 1 y 2 utilizando lecturas de presión arterial de individuos de género diverso antes y después de la hormonoterapia para reafirmar género", señalaron los autores.

La hormonoterapia para reafirmar género, que se ha prescrito a pacientes transgénero por más de 25 años, suele implicar una combinación de estrógeno y un antiandrógeno para los hombres que experimentan su transición a mujeres, mientras que el tratamiento para los que experimentan transición a hombres por lo general solo implica testosterona.

El tratamiento se ha vinculado con diversos efectos cardiacos, y los datos demuestran que hombres transgénero tienen aumento de hasta 5 tantos en el riesgo de infarto de miocardio, en comparación con las mujeres cisgénero, indicaron los autores.

Aunque la American Heart Association emitió una declaración científica en 2020 que aborda el riesgo de enfermedad cardiovascular, han sido incongruentes los datos específicos sobre los efectos de la presión arterial en pacientes transgénero.[2]

Para el nuevo estudio, la Dra. Banks y sus colaboradores reclutaron 247 mujeres transgénero y 223 hombres transgénero que se trataron entre 2007 y 2015 en dos centros médicos en Washington, Estados Unidos.

De los individuos, que tenían media de edad de 27,8, casi 27% era no caucásico y 16% latinoamericano.

Se les midió la presión arterial al inicio y en consultas clínicas de seguimiento hasta por 57 meses después de comenzar con la hormonoterapia para reafirmar género.

Durante el periodo de seguimiento las mujeres transgénero tuvieron disminuciones de la presión arterial sistólica media de 4,0 mm Hg al cabo de 2 a 4 meses de comenzar la hormonoterapia (p < 0,0001) y se bservaron reducciones medias de 6,0 mm Hg también a los 11 a 21 meses, en comparación con el inicio.

En hombres transgénero la presión sistólica media aumentó 2,6 mm Hg a los 2 a 4 meses (p = 0,02) y 2,9 mm Hg a los 11 a 21 meses después de comenzar el tratamiento.

Además, "aunque el incremento promedio en la presión arterial sistólica fue de 2,6 mm Hg en hombres transgénero al cabo de 2 a 4 meses, algunos pacientes tuvieron incrementos mucho más altos", señaló el Dr. Irwig.

Hasta 40% de los hombres transgénero tenía hipertensión en etapa 1 después de 11 a 21 meses de hormonoterapia.

Los cambios en la presión arterial en hombres y mujeres transgénero se observaron en los tres grupos étnicos raciales de caucásicos, negros y latinos, y los cambios se mantuvieron constantes durante todo el periodo de seguimiento de aproximadamente 5 años mientras se continuó con la hormonoterapia.

Además de los cambios después del inicio del tratamiento, los investigadores señalaron que más de un tercio de los individuos de ambos grupos tenían hipertensión en etapa 1 aun antes de comenzar la hormonoterapia.

Los hallazgos inquietan en vista de la "clara evidencia que vincula la hipertensión y la presión arterial más elevada con eventos cardiovasculares como ictus e infartos de miocardio", destacó el Dr. Irwig.

¿Efectos protectores para las mujeres transgénero?

Las mujeres transgénero mostraron diminución de hasta 47% en la prevalencia de hipertensión en etapa 2 (19% a 10%), al cabo de 2 a 4 meses de tratamiento con hormonoterapia para reafirmar género (p = 0,001) y la tasa disminuyó otro 8% a los 11 a 21 meses, lo que indica efecto protector del tratamiento.

"La tasa de hipertensión en etapa 2 descendió en individuos femeninos transgénero, lo cual podría ser protector y disminuir el riesgo de eventos cardiovasculares", indicó el Dr. Irwig.

"Esto fue sorprendente, pues la reducción de la testosterona y el uso de espironolactona pueden disminuir la presión arterial", señaló.

Excepciones en los dos grupos

Cabe destacar que una proporción considerable de pacientes tenía cambios en la presión arterial que de hecho eran opuestos a los patrones observados en la mayoría de su grupo de género.

Específicamente, aunque 42% a 53% de las mujeres transgénero tenían cifras de presión sistólica de un mínimo de 5 mm Hg más bajas que sus cifras iniciales, hasta 32% tuvo incrementos de por lo menos 5 mm Hg, en comparación con las cifras iniciales.

Asimismo, si bien 41% a 59% de los hombres transgénero tuvieron incrementos de un mínimo de 5 mm Hg en comparación con el inicio, hasta 35% mostró niveles que eran por lo menos 5 mm Hg másbajos que los iniciales.

"Sorprendió que más de una cuarta parte de los individuos tuvieran cambios opuestos a los cambios medios", agregó el Dr. Irwig.

Los cambios diferentes en la presión arterial subrayan que "se necesita más investigación para determinar cuáles formulaciones de estrógeno, testosterona y antiandrógenos son óptimas en lo que respecta a la presión arterial y la salud cardiovascular en especial en individuos mayores", señalaron los autores.

Las formulaciones de hormonoterapia para reafirmar género son diferentes

Se dispone de diversas formulaciones que se utilizan en los esquemas de tratamiento hormonal para reafirmar género, incluidos preparados orales, transdérmicos, sublinguales e intramusculares.

En el estudio, 77% a 91% de los hombres transgénero estaban recibiendo inyecciones intramusculares de testosterona, y los restantes, formulaciones transdérmicas, mientras que 92% de las mujeres transgénero comenzó con un estradiol oral en dosis medias que por lo general aumentaron en el curso del tiempo.

Los resultados del estudio son compatibles con los datos derivados de otros estudios, en los que 7 de 8 hombres transgénero muestran incrementos medios de la presión arterial sistólica, que fluctúan de 1 a 14 mm Hg.

Investigación previa respalda el riesgo cardiovascular

Como se reportó en Medscape Noticias Médicas, otras investigaciones nuevas sobre los riesgos cardiovasculares para personas transgénero incluyen un estudio que muestra que más de 10% de los hombres transgénero resultó con niveles de hematocrito que aumentan su riesgo de trombosis.[3]

Además, investigación adicional sobre jóvenes transgénero también demuestra elevaciones inquietantes en lípidos y otros riesgos cardiovasculares.

Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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