Estudio de cohortes identifica asociación entre factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y posterior deterioro cognitivo

Erik Greb

Conflictos de interés

22 de abril de 2021

El aumento de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular durante la adultez joven se asocia a deterioro cognitivo a edad posterior, muestra nueva investigación.[1]

Investigadores encontraron asociación "nueva y llamativa" entre índice de masa corporal alto, presión arterial sistólica elevada y altos niveles de glucosa en adultos de 20 a 40 años e incremento del doble en la tasa promedio de deterioro cognitivo en un periodo de 10 años a edad posterior.

Dra. Kristine Yaffe

"Estos resultados son llamativos e indican que la adultez temprana puede ser un periodo decisivo para la relación entre dichos problemas de salud y las habilidades cognitivas a edad posterior", declaró la investigadora del estudio, Dra. Kristine Yaffe, profesora de psiquiatría, neurología y epidemiología de la University of California, en San Francisco, Estados Unidos. "Es posible que el tratamiento o la modificación de estos problemas de salud en la adultez temprana puedan prevenir o reducir los problemas con las habilidades cognitivas a edad más avanzada".

El estudio fue publicado el 17 de marzo en la versión electrónica de Neurology.

Cuatro factores de riesgo claves

Los investigadores señalaron que los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares conllevan incremento del riesgo de deterioro cognitivo, pero es poco lo que se sabe con respecto a cómo los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares a edad temprana influyen en la cognición a edad posterior.

Para examinar el efecto de estos factores de riesgo sobre la cognición, los investigadores acumularon datos de cuatro estudios prospectivos: CARDIA (Coronary Artery Risk Development in Young Adults), MESA (Multi Ethnic Study of Atherosclerosis ), CHS (Cardiovascular Health Study) y Health ABC (Health, Aging, and Body Composition; n = 15.001 participantes de 18 a 95 años de edad).

Con base en investigación epidemiológica previa de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados con deterioro cognitivo, los investigadores se enfocaron en índice de masa corporal, niveles de glucosa en ayunas, presión arterial sistólica y nivel total de colesterol. Utilizaron datos de los cuatro estudios para examinar las trayectorias en la adultez temprana y a edad mediana de estos factores para cada participante de las dos cohortes de mayor edad: de los estudios Health ABC y CHS.

Para evaluar las variables cognitivas los investigadores examinaron las puntuaciones de los participantes en la prueba de sustitución de dígitos y símbolos (DSST), que mide la velocidad de procesamiento y la función ejecutiva, y el Mini Examen del Estado Mental (MMSE) Modificado para evaluar la cognición global. Estas pruebas se administraron cada 1 a 2 años.

Los niveles de factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares fueron más altos en participantes mayores que en sus contrapartes más jóvenes, pero el tabaquismo prevaleció más en participantes más jóvenes.

La media de edad de las dos cohortes mayores combinadas fue de 72 años. El índice de masa corporal, el nivel de glucosa en ayunas y la presión arterial sistólica estuvieron elevados en menos de 5% de estos participantes durante la adultez temprana. En cerca de 40% de participantes mayores, los niveles de colesterol estuvieron elevados en este periodo.

El índice de masa corporal y la presión arterial sistólica estuvieron elevados en cerca de 20% de los participantes mayores a edad mediana. Asimismo, a edad mediana los niveles de glucosa en ayunas estuvieron elevados en 10% de los participantes y los de colesterol en 68%.

A edad avanzada, el índice de masa corporal estuvo elevado en 15% de los participantes, los niveles de glucosa en ayunas en 9%, la presión arterial sistólica en 24% y los niveles de colesterol en 43%.

Bueno para el corazón, bueno para el cerebro

La elevación del índice de masa corporal durante la adultez temprana se asoció con incremento del deterioro cognitivo de tres a cuatro puntos durante 10 años a edad posterior. La presión arterial sistólica elevada se asoció con aumento de 4 puntos del deterioro en el DSST a edad posterior.

Aunque los niveles de glucosa en ayunas estuvieron elevados en pocos participantes durante la adultez temprana, los datos indican que tales elevaciones se asocian con aumento del deterioro cognitivo a edad posterior.

Sin embargo, los altos niveles de colesterol en la adultez temprana no fueron factor de riesgo significativo para el deterioro cognitivo.

"La evidencia para el colesterol y el deterioro cognitivo a edad avanzada es ambivalente, pero nuestros hallazgos indican que otros factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial, el índice de masa corporal y la glucosa en ayunas en la adultez temprana son más decisivos que el colesterol", destacó la Dra. Yaffe.

Las asociaciones entre los factores de riesgo cardiovascular elevados a edad mediana y la cognición a edad posterior fueron menos uniformes. La elevación de índice de masa corporal, presión arterial sistólica y niveles de glucosa en ayunas a edad avanzada se asoció con mejor capacidad cognitiva a edad muy avanzada.

"Los médicos podrían tener más en cuenta que la salud cardiovascular es importante para la salud del cerebro, aun cuando el paciente no sea un adulto de edad avanzada, y también compartir esta información con sus pacientes", señaló la Dra. Yaffe.

La especialista añadió que su equipo tiene planeado investigar asociaciones entre factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y la cognición durante el curso de la vida. En particular, desean examinar la transición de los cambios cognitivos desde la edad mediana hasta la avanzada, agregó. "También consideramos que es muy importante investigar discrepancias en estas relaciones según raza y grupos étnicos", puntualizó.

Datos importantes

En su comentario sobre los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Clinton Wright, director de la Division of Clinical Research y director asociado del National Institute of Neurological Disorders and Stroke, señaló que "es muy importante que este tipo de datos midan los factores de riesgo vascular a edad lo más temprana posible y que se efectúe seguimiento a las personas con respecto a los desenlaces cognitivos".

Dr. Clinton Wright

Los hallazgos del estudio señalan que los factores de riesgo vascular en la adultez temprana y a edad mediana son importantes, añadió. "Utilizaron un indicador global de la cognición general y una prueba de velocidad de procesamiento para medir la cognición; si bien son sugestivas del estado cognitivo en el seguimiento, el desempeño en estas pruebas no es equivalente a diagnóstico de alteración cognitiva o demencia".

Los investigadores utilizaron imputación para estimar el efecto de los factores de riesgo en la adultez temprana sobre la cognición a edad posterior. Aunque observaron que los factores de riesgo vascular a edad temprana imputados se asociaron con más deterioro cognitivo a edad avanzada, "es muy importante percatarse de que ninguno de los individuos de la categoría de adultos jóvenes fue objeto de seguimiento hasta una edad avanzada", añadió el Dr. Wright.

Puesto que el tratamiento de factores de riesgo vascular modificables puede prevenir los resultados vasculares y cognitivos relacionados, es importante saber cuán temprano estos factores de riesgo comienzan a tener efecto.

"Debido a que este estudio no es un ensayo clínico y es observacional y un análisis combinado de múltiples estudios en los que no se efectuó seguimiento a las personas desde la adultez joven hasta edad avanzada, se necesitan más datos de estudios longitudinales para confirmar estos hallazgos. Pero nunca podremos contar con un estudio definitivo, pues no es práctico estudiar grupos grandes de personas durante décadas en el contexto de un ensayo de tratamiento", indicó el Dr. Wright.

Una interrogante para estudio futuro es cómo los factores de riesgo presentes durante la adultez temprana, lo que incluye la intensidad y la duración de estos factores de riesgo, afecta a las variables cognitivas duras, como discapacidad cognitiva leve y demencia, destacó el Dr. Wright.

Otra interrogante a investigar es cómo los factores sociales determinantes de la salud y el acceso a atención médica modifican o moderan los efectos de estos factores de riesgo en diferentes poblaciones y grupos raciales y étnicos.

El estudio fue financiado por becas del National Institute on Aging del National Institutes of Health. La Dra. Yaffe presta sus servicios en las juntas de vigilancia de seguridad de datos para Eli Lilly y en un estudio patrocinado por el National Institute on Aging. También es miembro de una junta de Alector y de la Junta de Asesores de Beeson Scientific Advisory y el Consejo Global sobre Salud del Cerebro. El Dr. Wright recibe regalías de UpToDate.com por capítulos sobre demencia vascular.

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