COMENTARIO

El problema de las niñas y niños en México con el consumo de bebidas azucaradas

Dr. Jesús Hernández Tiscareño

Conflictos de interés

14 de abril de 2021

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de COVID-19 el 11 de marzo de 2020; la propagación mundial del virus ha desbordado los sistemas sanitarios, provocando gran perturbación social y económica. En muchos países se han introducido medidas generalizadas de distanciamiento físico a nivel de la población y restricciones de movimiento para frenar la propagación y poner en marcha otras medidas de control.

Dentro de estas medidas, la mayoría de los gobiernos de todo el mundo cerró temporalmente las instituciones educativas en un intento por contener la propagación del virus. Particularmente en México, más de 36 millones de niños dejaron de asistir a la escuela de forma presencial; estas medidas de distanciamiento físico y las restricciones de movimiento pueden frenar la transmisión del SARS-CoV-2 al limitar el contacto entre personas. Sin embargo, la situación puede afectar la salud mental, física y emocional de los niños; por esta razón el Instituto Nacional de Salud Pública realizó una encuesta de salud y nutrición a niños menores de 12 años durante la pandemia de COVID-19 (Ensars-CoV-2 niñas y niños).

Datos clave

Dicha encuesta se efectuó durante septiembre y octubre de 2020 y estuvo dirigida a una muestra de madres, padres y cuidadores que tuvieran niños menores de 12 años con el objetivo de conocer su estado de salud y nutrición durante la pandemia. La Ensars-CoV-2 niñas y niños recolectó información de 3.007 madres, padres o cuidadores de niños desde 0 hasta 11 años y 11 meses de edad; la edad promedio de quienes respondieron la encuesta fue de 33,8 ± 6,9 años; 93% de los informantes fue integrado por mujeres.

Respecto a la ocupación de los informantes se observó que 28,4% lo integraban profesionistas, 34,7% empleados y 20,2% reportó dedicarse a las labores del hogar.

La edad promedio de los menores fue de 4,4 (desviación estándar: ± 3,3) años. La distribución por sexo fue similar, con 50,1% integrado por hombres y 49,9% por mujeres. Las encuestas se realizaron dentro del contexto del confinamiento y la pandemia, y las variables a investigar fueron la lactancia y las prácticas de alimentación, la percepción de los padres o cuidadores de aumento de peso durante la pandemia, tiempo frente a pantalla, actividad física, horas de sueño y salud emocional durante la pandemia; todas las variables mencionadas pueden ser consideradas para discusión, sin embargo, un hallazgo relevante fue sobre las prácticas de alimentación durante la pandemia. Algunos resultados son los siguientes:

  • La prevalencia de lactancia materna exclusiva < 6 meses fue de 50% (intervalo de confianza 95%: 36,9 a 63,0).

  • En la lactancia materna continua hasta 23 meses, la proporción fue de 33,5% y la introducción de alimentos sólidos, semisólidos o suaves en niños de 6 a 8 meses fue de 98%. Los principales alimentos que reportaron ser consumidos fueron: agua simple, frutas, verduras frescas, cereales y leguminosas. Además 23% reportó que el menor bebe al menos 250 ml al día de refrescos o bebidas azucaradas.

  • En cuanto a prácticas de alimentación en niñas y niños de 2 a 11 años de edad, se encontró que los grupos con mayor porcentaje de consumidores fueron: cereales, verduras y frutas frescas, carnes y aves, huevo, leguminosas, lácteos y botanas, dulces y postres (> 90%).

Los grupos de alimentos no recomendables (mantequilla, mayonesa, crema o manteca, bebidas azucaradas, botanas, dulces y postres) y los azúcares añadidos fueron consumidos en promedio de 3 a 4 días por semana. Más de 60% de niñas y niños de 2 a 11 años consumió refresco o bebidas azucaradas en un día promedio; solo 40% de los niños de 2 a 4 años, 38% de los de 5 a 7 años y 34% de los de 8 a 11 años no consumieron refrescos, mientras que el porcentaje que consumió un vaso o más en un día promedio fue de 13% en niños de 2 a 4 años, 15% en niños de 5 a 7 años y 17,8% en niños de 8 a 11 años de edad.

Un problema en la pandemia

Dentro de estos resultados llama la atención que aproximadamente 23% de los niños de 6 meses a 2 años bebe al menos 250 ml al día de refrescos o bebidas azucaradas, y que aproximadamente 50% de niños del grupo etario de 2 a 12 años consume hasta un vaso de refresco o bebida azucarada al día, mientras que el porcentaje que consumió más de un vaso al día promedio fue de 13% en niños de 2 a 4 años, 15% en niños de 5 a 7 años y 17,8% en niños de 8 a 11 años de edad.

Cabe mencionar que una alimentación saludable es muy importante; el consumo de bebidas azucaradas en etapas tempranas de la vida genera efectos negativos sobre la salud (en especial obesidad), la OMS recomienda una alimentación sana y equilibrada para adecuados crecimiento y desarrollo, no dando alimentos dulces a los niños, indicando que no se debe añadir sal ni azúcar a la alimentación complementaria hasta los 2 años, y a partir de esa edad solo se debe hacer en cantidades limitadas, tanto en adultos como en niños, asimismo, recomienda reducir la ingesta de azúcares libres a menos de 10% de la ingesta calórica total.[1,2,3]

Sin embargo, en México tenemos otro panorama; de acuerdo a los resultados de la encuesta, la ingesta de bebidas azucaradas en niños es muy común, iniciando esta mala práctica desde los 6 meses, situación preocupante, ya que en el país la obesidad es un problema importante de salud pública.

La Encuesta de Salud y Nutrición de medio camino (ENSANUT) de 2016 informó prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en la población escolar de 33,2%. La prevalencia de sobrepeso fue de 17,9%, y de obesidad de 15,3%. Los datos más actuales en cuanto a sobrepeso y obesidad infantil en México son: en niñas < 5 años (5,8%), y en niños (6,5%); escolares niñas (32,8%), y escolares niños (33,7%); en adolescentes mujeres (39,2%), y en adolescentes hombres (33,5%).[4]

Los niños representan el futuro, y su crecimiento y desarrollo saludable deben ser una de las máximas prioridades para todas las sociedades.

La pandemia de COVID-19 ha traído retos en la atención de la salud de nuestros niños, el consumo de bebidas azucaradas en la población infantil es alarmante, y una consecuencia de este tipo de hábitos es la obesidad, siendo un problema de salud que va en aumento y que preocupa a los pediatras; es un problema sanitario donde se necesita la implicación de todos los agentes sociales (familias, sistema educativo, industria de la alimentación, gobierno y sociedad en general) en el cual estamos involucrados; nuestra función como pediatras es reconocer de forma temprana a los niños con obesidad y sobrepeso permitiendo intervenciones que inicien a edad más temprana, así como informar a los padres sobre la importancia de la lactancia materna, influir sobre la alimentación, limitando los alimentos con alta densidad calórica, mantener las bebidas azucaradas fuera del hogar, asegurar que los niños coman la cantidad adecuada de frutas y verduras, y limitar el consumo de bocadillos altos en calorías.

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