¿Es inevitable el deterioro cognitivo relacionado con la edad?

Batya Swift Yasgur

Conflictos de interés

13 de abril de 2021

Suele presuponerse que el deterioro cognitivo es parte inevitable del envejecimiento, pero un nuevo estudio de centenarios indica lo contrario.[1]

Investigadores encontraron que pese a tener trastornos neurológicos asociados con enfermedad de Alzheimer, muchos centenarios mantenían altos niveles de desempeño cognitivo.

"El deterioro cognitivo no es inevitable", indicó a Medscape Noticias Médicas la autora principal, Henne Holstege, Ph. D., profesora asistente del Alzheimer Center Amsterdam y la Clinical Genetics, en el Amsterdam University Medical Center, en Ámsterdam, Países Bajos.

"A una edad igual o mayor a 100 años, altos niveles de desempeño cognitivo pueden mantenerse durante varios años, aun cuando los individuos estén expuestos a factores de riesgo asociados con el deterioro cognitivo", dijo.

El estudio fue publicado en versión electrónica el 15 de enero en JAMA Network Open.

Cómo evadir el deterioro cognitivo

Holstege dijo que su interés en investigar el envejecimiento y la salud cognitiva se inspiró en la historia "fascinante" de Hendrikje van Andel Schipper, quien falleció a los 115 años en 2015 "cognitivamente sano por completo".[2] Su madre, quien falleció a los 100 años de edad, también estaba cognitivamente indemne al final de su vida.

"Quería saber cómo es posible que algunas personas pueden evadir por completo todos los aspectos del deterioro cognitivo al alcanzar edades extremas", destacó Holstege.

Para descubrir el secreto de la salud cognitiva en los pacientes de edad más avanzada, Holstege inició el estudio 100-Plus, que incluyó una cohorte de centenarios sanos.

Los investigadores llevaron a cabo extensas pruebas neuropsicológicas y recolectaron muestras de sangre y de heces para analizar "la infinidad de factores que influyen en la salud física, como genética, neuropatología, marcadores sanguíneos y el microbioma intestinal, a fin de explorar las constelaciones moleculares y neuropsicológicas asociadas con evadir el deterioro cognitivo".

El objetivo fue investigar "en qué grado los centenarios podían mantener su salud cognitiva después de incluirse en el estudio y, en qué medida esto se asociaba con rasgos genéticos, físicos o neuropatológicos", señaló.

El estudio incluyó 330 centenarios que concluyeron una o más evaluaciones neuropsicológicas. Se contó con estudios neuropatológicos para 44 participantes.

A fin de evaluar el desempeño cognitivo inicial, los investigadores administraron una amplia diversidad de pruebas neurocognitivas, así como el Mini Examen del Estado Mental, del cual se calcularon las puntuaciones z medias para los dominios cognitivos.

Los factores adicionales en el análisis consistieron en sexo, edad, expresión de APOE, reserva cognitiva, salud física, y si los participantes vivían de forma independiente.

En la autopsia se evaluó el nivel de beta-amiloide, el nivel de acumulación intracelular de la proteína tau fosforilada en los ovillos neurofibrilares y la carga de placas de beta-amiloide.

Resiliencia y reserva cognitiva

Al inicio la mediana de edad de los centenarios (n = 330; 72,4% integrado por mujeres) era de 100,5 años (rango intercuartílico: 100,2 a 101,7). Un poco más de la mitad (56,7%) vivía de manera independiente, y la mayoría tenía visión (65%) y audición (56,4%) satisfactorias. La mayoría (78,8%) podía caminar de forma independiente, y 37,9% había alcanzado el máximo nivel de educación postsecundaria de la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación.

Los investigadores encontraron "grados variables de alteraciones neuropatológicas" en los cerebros de los 44 donadores, incluidas beta-amiloide, proteína tau fosforilada en los ovillos neurofibrilares y placa de beta-amiloide.

La duración del seguimiento para analizar las trayectorias cognitivas fluctuó de 0 a 4 años (mediana: 1,6 años).

Las evaluaciones de todos los dominios cognitivos no mostraron ningún deterioro, con excepción de "ligero" decremento de la función de la memoria (β - 0,10 DE por año; IC 95%: -0,14 a -0,05 DE; p < 0,001).

El desempeño cognitivo se asoció con factores relativos a la salud física o la reserva cognitiva, por ejemplo, mayor independencia en realizar actividades de la vida cotidiana, según se evaluó mediante el índice de Barthel (β 0,37 DE por año; IC 95%: 0,24 a 0,49; p < 0,001) o mayor nivel educativo (β 0,41 DE por año; IC 95%: 0,2 a -0,53; p < 0,001).

Pese a los hallazgos de "rasgos" neuropatológicos distintivos de enfermedad de Alzheimer en el examen post mortem de los cerebros de los centenarios, estos no se asociaron con el desempeño cognitivo o la tasa de deterioro.

Los alelos de APOE ε4 o un APOE ε3 tampoco se asociaron significativamente con desempeño o deterioro cognitivos, lo que indica que los "efectos de los alelos de APOE tuvieron lugar antes de los 100 años de edad", señalaron los autores.

"Nuestros hallazgos indican que después de llegar a los 100 años de edad, el desempeño cognitivo sigue siendo relativamente estable durante los años subsiguientes. Por consiguiente, estos centenarios podrían ser resilientes o resistentes a diferentes factores de riesgo de deterioro cognitivo", escribieron los autores. También conjeturaron que la resiliencia puede ser atribuible a mayor reserva cognitiva.

"Nuestros datos preliminares indican que aproximadamente 60% de las probabilidades de llegar a los 100 años de edad son heredables. Por consiguiente, para comprender mejor cuáles factores genéticos se asocian con el mantenimiento prolongado de la salud cognitiva, estamos analizando cuáles variantes genéticas ocurren con más frecuencia en centenarios, en comparación con individuos más jóvenes", añadió Holstege.

"Desde luego, se necesita realizar más investigación para comprender mejor cómo tales elementos genéticos podrían sostener la salud cerebral", añadió.

Un "estudio sin precedentes"

En su comentario sobre el estudio para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Thomas Perls, maestro en salud pública, profesor de medicina en la Boston University School of Medicine, en Boston, Estados Unidos, lo calificó como un estudio "sin precedentes" en la investigación sobre la longevidad excepcional en seres humanos.

El Dr. Perls, autor de un editorial adjunto y que no intervino en la investigación, señaló que "no se puede presuponer absolutamente determinado nivel o discapacidad o riesgo de enfermedad solo porque una persona haya alcanzado una edad extrema; de hecho, en todo caso su capacidad para llegar a edades mucho mayores probablemente indique que tiene resistencia o resiliencia a problemas relacionados con el envejecimiento".[3]

Comprender el mecanismo de la resiliencia podría dar lugar a tratamiento o prevención de la enfermedad de Alzheimer, destacó.

"Las personas deben tener cuidado en torno a los mitos y actitudes basados en la edad y no tener la idea discriminativa por la edad de que cuanto más envejece una persona más se enferma, pues muchos individuos desmienten esto", advirtió.

El estudio fue financiado por Stichting Alzheimer Nederland and Stichting Vumc Fonds. La investigación del Alzheimer Center Amsterdam es parte del programa de investigación de neurodegeneración de Amsterdam Neuroscience. Holstege y el Dr. Perls han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Los conflictos de interés de los demás autores se enumeran en el artículo original.

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