Presidente argentino vacunado y con COVID-19, presentado como ejemplo de beneficios y límites de la inmunización

Matías A. Loewy

Conflictos de interés

5 de abril de 2021

Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la vacunación contra la COVID-19 en el Centro de información sobre la vacuna contra el SARS-CoV-2.

BUENOS AIRES, ARG. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, que cumplió 62 años este 2 de abril, dio positivo a SARS-CoV-2 pese a tener completo su esquema de vacunación contra la COVID-19, lo que ha sido aprovechado en el país para ratificar que la vacuna no previene 100% de las infecciones, aunque disminuye las formas graves, y también para alertar respecto de los riesgos que implica el abandono prematuro de las medidas de distanciamiento social y el uso de mascarilla.

El anuncio se da cuando Argentina atraviesa un repunte de contagios descrito por funcionarios como "alarmante", especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras solo 7,7% de la población recibió al menos una dosis de la vacuna.

A través su cuenta de Twitter, en la madrugada del sábado 3 el presidente argentino comunicó que se había infectado: 

https://twitter.com/alferdez/status/1378182884947804160

Horas después el diagnóstico fue confirmado mediante una prueba de reacción en cadena de la polimerasa. El responsable de la Unidad Médica Presidencial, Dr. Federico Saavedra, exjefe de la Clínica Médica del Sanatorio Otamendi, en Buenos Aires, y médico de cabecera de Fernández, aseguró en un comunicado que "el cuadro clínico es leve debido en gran parte al efecto protector de la vacuna recibida".

El mandatario argentino, primero de la región en ser vacunado, recibió la dosis del componente 1 de Sputnik V el 21 de enero, día en que publicó una foto de la aplicación, afirmando que "la vacuna sirve para ser inmunes frente al coronavirus"

La segunda dosis la habría recibido el 11 de febrero, según la agencia EFE, aunque no hubo confirmación oficial.

El fabricante de la vacuna, Gamaleya Research Institute of Epidemiology and Microbiology, de Moscú, Rusia, en menos de cuatro horas respondió al tuit donde Fernández informaba de su enfermedad: "Nos entristece escuchar eso. #SputnikV tiene 91,6% de eficacia contra infecciones y 100% de eficacia contra casos graves. Si la infección se confirma y se produce, la vacunación asegura una recuperación rápida sin síntomas graves. ¡Le deseamos una rápida recuperación!".

 

https://twitter.com/sputnikvaccine/status/1378232161489272832

Los datos de eficacia difundidos en el tuit surgen de los resultados interinos del estudio de fase 3 de la vacuna publicados en The Lancet en febrero, que revelan que 16 personas sobre 14.964 (0,1%) que recibieron las dos dosis se contagiaron con el virus SARS-CoV-2 frente a 62 de las 4.902 que recibieron placebo (1,3%).[1]

"Es un virus muy complicado y la demostración es que yo me contagié, que ya estoy vacunado con las dos dosis y que los cuidados son extremos", manifestó Fernández a Clarín.[2]

El domingo 4 el parte médico señaló que el mandatario estaba "estable, asintomático y con parámetros dentro de rangos de normalidad". Un día después el mandatario dialogó con el presidente ruso Vladimir Putin y le agradeció la provisión de Sputnik V: "Si no hubiera sido por la vacuna, la estaría pasando muy mal", aseguró.

El Dr. Nelson Castro, médico neurólogo y periodista político que escribió el libro Enfermos de poder. La salud de los presidentes y sus consecuencias (2008), sugirió que de no haber estado inmunizado, el cuadro clínico de Fernández podría haber sido más grave por una trombofilia hereditaria que padece. "Esto pone de manifiesto la importancia de la vacunación", escribió en Perfil.[3]

"Una persona vacunada puede contagiarse y contagiar"

Numerosos especialistas y sociedades médicas recordaron que las vacunas no impiden todos los contagios, pero pueden prevenir hospitalizaciones en unidades de cuidados críticos y muertes. La Sociedad Argentina de Infectología (SADI) publicó un gráfico con legos que sugiere que entre las personas vacunadas que luego son positivas para el virus SARS-CoV-2: 80% tiene infección asintomática, 10% enfermedad leve y 10% enfermedad moderada. En cambio, entre quienes no recibieron la vacuna, 3 de cada 10 pacientes con COVID-19 sufrirán enfermedad moderada o grave.

https://twitter.com/SADI_ORG/status/1378348606504194050

 

"Es regla general que la enfermedad curse con pocos síntomas en personas vacunadas si se trata de la misma variante", indicó a Medscape en español el Dr. Alejandro Videla, médico neumólogo de la Universidad Austral, en Pilar, Buenos Aires.

En tanto, el Ministerio de Salud de Argentina dio a conocer este sábado 3 que menos de 0,2% de las personas vacunadas con primera o segunda dosis fue notificado como casos de COVID-19, transcurridos por lo menos 14 días de aplicada la primera dosis, según datos al 26 de marzo.

En particular, entre las 650.071 personas que recibieron las dos dosis, solo 1.003 enfermaron luego de los 14 días del refuerzo, lo que representa apenas 0,15%. Ninguna de ellas falleció.

Otros trabajos confirman que son episodios raros, pero posibles. En California, Estados Unidos, sobre 14.990 trabajadores sanitarios que completaron el esquema con las vacunas BNT162b2 de Pfizer/BioNTech o mRNA-1273 de Moderna, solo 7 (0,05%) testearon positivo luego de 15 días de la segunda dosis, publicó recientemente un artículo en The New England Journal of Medicine.[4]

En Minnesota se reportaron 89 contagios entre 800.000 personas que completaron su vacunación, lo que representa una proporción de 0,01%. De 72 contactados por las autoridades sanitarias, 30 tenían síntomas, por lo general leves. Ninguno falleció.

"Recuerden: una vacuna con efectividad de 95% todavía significa que podríamos esperar ver infecciones en alrededor de 5 de cada 100 personas que la reciben", destacó la Dra. Kris Ehresmann, directora de la División de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades Infecciosas del Minnesota Department of Health.

Rubén Motrich, Ph. D.

Rubén Motrich, Ph. D., del Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología, que depende de la Universidad Nacional de Córdoba y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, comentó a Medscape en español que hay varios mecanismos que se postulan para explicar por qué una vacuna puede no prevenir contagios en una proporción de quienes la reciben.

"Puede ser idiosincrasia genética o existir condiciones de edad, alimentación o emocionales que influyen para que algunas personas, como Fernández, no desarrollen un título de anticuerpos neutralizantes específicos contra SARS-CoV-2 o buena respuesta inmune celular (linfocitos T de memoria) que sean suficientes para prevenir la infección. No obstante, lo protegerán de desarrollar patología grave", señaló.

El caso argentino también fue utilizado para enfatizar la importancia de respetar el distanciamiento social y otras medidas de salud pública. Por ejemplo, en dos actos recientes de jura de ministros en lugares cerrados, Fernández se abrazó con ambos funcionarios sin usar mascarilla.

"Lo único que debemos aprender del contagio del presidente es que una vez vacunado se deben seguir cumpliendo las indicaciones universalmente conocidas. Algo que lamentablemente el primer mandatario no hizo", tuiteó el Dr. Pablo Corral, especialista en medicina interna y profesor de Farmacología en la Universidad FASTA, en Mar del Plata.

El Dr. Videla y Motrich, Ph. D., han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Siga a Matías A. Loewy de Medscape en español en Twitter @MLoewy.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....