Se avecina una tercera ola de contagios ante periodo vacacional por Semana Santa en México

Nelly Toche

1 de abril de 2021

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Al corte del miércoles 31 de marzo México acumula 201.826 fallecimientos por COVID-19 y 2'227.842 casos, cifras que colocan al país en el decimotercer lugar a nivel mundial en número de contagios y el tercer puesto en decesos detrás de Estados Unidos y Brasil; 70% de los fallecimientos por COVID-19 ocurrió en la llamada primera ola de la pandemia, en junio, julio y agosto de 2020; la segunda ola se dio en diciembre de 2020, enero y febrero de 2021, y ahora se espera una tercera ola de contagios que coincide con el periodo vacacional por Semana Santa.

Aunque el término ola no es precisamente utilizado en el argot epidemiológico, si permite explicar un posible aumento de transmisión muy alto. Las "olas" son representaciones gráficas de las tasas de infectados y de las tasas de fallecimientos; son patrones de subidas y bajadas en las que se puede ver que previamente se ha bajado lo suficiente y que de nuevo está subiendo.

¿Qué podemos esperar de una tercera ola?

Dr. Jorge Baruch Díaz Ramírez

De acuerdo con el Dr. Jorge Baruch Díaz Ramírez, responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, la presencia o ausencia de olas no se puede controlar, lo que se puede controlar es su intensidad, "el punto es que las olas que vengan, como esta tercera que se prevé, sean menos intensas que las anteriores, eso se puede hacer aprendiendo de los errores que se cometieron durante la primera y segunda olas".

Sobre estos errores, el especialista destacó la estrategia de comunicación por parte de las autoridades federales, la cual fue calificada como deficiente hacia la población y los viajeros; ya que los mensajes emitidos han confundido a las personas. "Si por un lado la iniciativa privada recomienda salir de viaje y el gobierno con una sola conferencia dice: 'No salgan de viaje', no hay consistencia y es probable que no se tenga impacto importante en la disminución de la intensidad".

El especialista agregó que con la experiencia de olas anteriores, si se reinician algunas actividades no esenciales en algunos estados de la República, se debería intensificar la búsqueda de casos asintomáticos para poder cortar las cadenas de transmisión de manera temprana. Por otro lado, si no se cambia la estrategia de pruebas que se hacen en la población al momento de abrir algunas actividades no esenciales, se va a fallar nuevamente en el control de la intensidad.

Agregó: "Controlar las olas en intensidad es más difícil en países como México, donde las sociedades están menos organizadas y con menores recursos para enfrentar estas restricciones o confinamientos". Por ello el "periodo vacacional" y su abordaje se vuelven cruciales para el aumento de casos o no. 

"Todo dependerá de la percepción del riesgo que tengamos para tomar decisiones informadas y basadas en evidencia científica", puntualizó el Dr. Baruch.

Ante un periodo que se tiene que vivir de manera restringida y limitada debido a la presencia del SARS-CoV-2, el especialista pidió tomar en cuenta tres puntos clave para la medición del riesgo y la toma de mejores decisiones en la población: estratificación, características del itinerario y políticas y requerimientos.

Estratificación del riesgo

El primer punto es recordar que la transmisión es comunitaria, por tanto, la recomendación es quedarse en casa, pero si por algún motivo es necesario salir, lo primero es tomar en cuenta comorbilidades y aceptación del riesgo, es decir, estar conscientes de que si aumenta nuestra interacción social aumenta nuestro riesgo de contagio, lo cual no solo afecta de manera individual, sino colectiva.

Características del itinerario

Decidir el medio de transporte en el que nos vamos a desplazar es importante (marítimo, terrestre o aéreo), sabemos que cada uno tiene distintos protocolos, pero también sabemos que el riesgo aumenta en determinada manera de exposición: destino, alojamiento y actividades. Por ejemplo, de acuerdo con un artículo publicado en JAMA, en periodos de dos o más horas dentro de un autobús sin control de flujo, una persona asintomática puede contagiar a 34% de los pasajeros.[1]

Políticas y requerimientos

Un seguro de gastos médicos y revisar los requerimientos sanitarios del lugar a visitar deben ser incorporados en nuestra planeación.

En el caso de un viaje internacional contamos con un índice de rigurosidad gubernamental que se basa en nueve indicadores, que al sumarse permiten una calificación. En una escala de 0 a 100, México tiene una calificación de 47,2, pero se tienen países como Brasil, con 70,8 o Reino Unido con 83,4; esta es la forma de evaluar en tiempo real qué tan restringidas están la interacción social y la protección en un país. 

"Evolucionar y adaptar las políticas" según la evidencia científica

El Dr. Díaz hizo especial énfasis sobre la necesidad de "evolucionar y adaptar las políticas, pues vamos meses atrás de la evidencia científica". Debido a la variación de síntomas y amplio periodo de contagio métodos de cribado sistemáticamente implementados en el país no identifican entre 50% y 75% de los casos.[2] Por último, existen muchas fallas en la técnica y equipo utilizados para llevar a cabo las mediciones.

Se debe considerar que:

  • De 40% hasta 80% de los contagios se originan en personas sin síntomas.

  • Solo 20% de los viajeros podría estar consciente de haber sido expuesto a riesgo de contagio.

  • Un termómetro infrarrojo de grado médico tiene sensibilidad de 70%.

  • La probabilidad de que un viajero reporte su exposición a algún riesgo es de 25%.

  • Los síntomas ocurren después del viaje en 72% de la población.

Y, ¿qué pasa en las áreas donde se tiene alta afluencia de turistas?

Dr. Orlando Paredes Ceballos

Para poder responder a esta pregunta Medscape en español se puso en contacto con el Dr. Orlando Paredes Ceballos, adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica del Hospital Faro del Mayab, en Mérida, quien compartió que ha observado que en los periodos con repuntes se hace asociación de la relajación de la gente respecto a las reuniones y el momento anímico. "Por ejemplo, tuvimos el caso de las fiestas decembrinas, donde culturalmente estamos acostumbrados a convivir; después de este periodo vivimos una segunda ola de contagios".

Añadió que el tiempo trascurrido condiciona a que la gente "se harte y se olvide" de las consecuencias que se tienen en el hecho de salir y convivir, "ahora esperamos en Yucatán, como lugar propicio para el turismo, que las siguientes dos semanas haya algún repunte por el periodo de Semana Santa".

Para esta esperada tercera ola nuevamente influye el tiempo de encierro, pero ahora con una nueva agravante, y es el hecho de que un porcentaje mínimo de la población empieza a estar vacunado y eso provoca más confianza en toda la población. "En estados como el nuestro la parte turística por supuesto que influye, es un periodo en el que existe una lucha entre la parte epidemiológica y la parte económicamente activa que necesita reactivar los negocios, este balance para espacios turísticos lo hace un poco complejo".

Sobre el hecho de que el turismo es lo que eleva el número de casos en estas regiones una vez que pasan los periodos vacacionales, el especialista dijo que es difícil saberlo, pero por las características, aumenta el riesgo, sobre todo reiteró la relajación de medidas, que es lo que impacta en el número de casos.

Otra cosa que preocupa ante la afluencia de personas de otros lugares es la posibilidad de que en sus áreas estén circulando variantes con contagiosidad o letalidad, lo que impacta en la morbilidad de la población local. "Si bien en un principio no estaban estas variantes en México, el hecho de tener más turismo predispone a que de un momento a otro lleguen y tenga impacto local, incluso aumenta el riesgo de cierta resistencia a las vacunas".

Estos factores se suman a características específicas de la península, como el consumo de comida rica en grasas, que aumenta los riesgos de tener población con diabetes, hipertensión y obesidad, lo que influye en el mayor número de complicaciones para pacientes e implica mayor reto de atención para los especialistas.

El Dr. Paredes aseguró que frente a una posible tercera ola de contagios, tener estrategias diferenciadas en las regiones de mayor afluencia para estos periodos es clave. "No podemos obligar a la gente a estar en casa, pero debemos generar conciencia y demostrar con evidencia que lo que ha tenido impacto en la reducción de riesgo de infecciones ha sido el cumplimiento de medidas preventivas, como sana distancia, uso de cubrebocas y lavado de manos. Independientemente de la fecha, estas medidas deben continuar".

Añadió que la experiencia de los últimos meses ha puesto el foco en pacientes jóvenes con COVID-19 grave y con menos comorbilidades, y también se han visto pacientes con neumonías graves con pruebas de SARS-CoV-2 negativas, lo que se traduce en que el virus está mutando, y será muy importante tomar esto en cuenta para las siguientes olas y para las estrategias que se tomen.

Una última experiencia es reconocer que el virus es "muy lento". "A nivel nacional nos confiamos, incluso hasta la Organización Mundial de la Salud nos felicitó por el abordaje y el número de casos, lo que no sabíamos era que esto apenas empezaba y que estaríamos en los primeros lugares de mortalidad a nivel mundial; aprendimos que no debemos confiarnos ni relajar las medidas, pues falta mucho para tener un efecto rebaño", concluyó.

Medidas de salud por parte de las autoridades federales y locales

Las autoridades de salud, a través del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, retomaron el tema de una posible tercera ola y su relación con el periodo vacacional, dando a conocer un decálogo de salud para prevenir contagios de COVID-19.

Con ello se busca que la población esté libre de riesgos o reducir al máximo posible, con los elementos existentes, el contagio de la enfermedad en espacios públicos cerrados y en espacios públicos abiertos, específicamente de la industria turística. La lista es la siguiente:

  1. Disfruta el paseo con tu familia cerca de tu casa. Esto con el fin de que haya menor propagación del virus.

  2. Aprovecha la semana mayor para pasar tiempo con tu familia. Con el fin de que haya menor intercambio entre distintas familias que tienen distintas experiencias de probabilidad de contagio.

  3. Asiste a lugares con poca gente.

  4. Si sales, hazlo en grupos de máximo 5 personas y elige lugares al aire libre con buena ventilación. Es menor la probabilidad de contagio en espacios abiertos donde circula el viento.

  5. Procura salir en horarios en donde haya menos gente y regresa a dormir a casa.

  6. Con familiares o amistades ten encuentros seguros: máximo 8 personas, sana distancia. Reunirse no significa olvidarse de la sana distancia.

  7. Si participas en eventos religiosos, hazlo desde casa.

  8. Protégete del calor, usa ropa ligera, lentes, protector solar e hidratante. Esta es una recomendación general de promoción de la salud durante la etapa de calor y durante tiempos vacacionales.

  9. Sigue las medidas básicas de prevención: sana distancia, uso correcto de cubrebocas, y lavado frecuente de manos.

  10. Si te es posible, quédate en casa.

También algunos destinos turísticos mexicanos tomarán medidas extraordinarias para sus playas, por ejemplo, Yucatán, estado que se mantiene en semáforo sanitario naranja, cerrará las playas de Progreso hasta el 11 de abril, tampoco se permitirá el acceso a zonas costeras.[3] Chiapas, aún con semáforo verde, tampoco permitirá el acceso a espacios turísticos de playa hasta el 18 de abril, igual que Baja California Sur.

Otros estados como Nayarit, Tamaulipas, Sonora y Guerrero sí permitirán el acceso de turistas a sus playas, pero con ciertas medidas de seguridad, como el cierre de espacios entre las 18:00 y las 20:00 horas, capacidad de 50%, reservación a las playas, prohibición de venta de alcohol y la implementación de protocolos de salud.

Por último, playas como las del estado de Quintana Roo estarán abiertas a los paseantes y son promovidas únicamente señalando las medidas de sanidad establecidas.

Los doctores Díaz y Paredes han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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