COMENTARIO

Exceso en la ingesta de sal: recomendaciones prácticas para vencer al enemigo silencioso

Dr. Alejandro Ezquerra Osorio; Dr. José Horacio Cano Cervantes

Conflictos de interés

1 de abril de 2021

COLABORACIÓN EDITORIAL

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Opinión del experto

A lo largo de la historia la sal ha formado parte de nuestra naturaleza, es el mayor componente de nuestros alimentos y cerca de 90% de la sal que ingerimos proviene de nuestra dieta.

El ser humano tiene la capacidad de sobrevivir a la ingesta extrema de sodio: los yanomami, pueblos originarios de Brasil, ingieren < 200 mg/día de sal y los habitantes del norte de Japón más de > 10.000 mg de este elemento. La capacidad de los humanos en sobrevivir a estos cambios es gracias al riñón y su habilidad para la regulación de este soluto.

Sin embargo, mientras la gente disfruta su consumo de sal, el personal de salud día a día lidia con la enfermedad cardiovascular.

Si bien es cierto que el exceso en la ingesta de sodio no desempeña un papel predominante en la patogénesis de la hipertensión arterial, existe suficiente evidencia que soporta el papel dañino del soluto con mayor impacto en algunos grupos poblacionales, como se ha descrito en el artículo. Sin embargo, la evidencia es insuficiente para emitir una conclusión, porque la respuesta de la presión arterial al cambio por disminución en la ingesta de sal es heterogénea.

Los términos sal-sensible o sal-resistente se limitan a un grupo poblacional. ¿Es entonces la sal el único elemento para mejorar los valores tensionales? Definitivamente no, sin embargo, es el primer paso para lograrlo.

La respuesta heterogénea de la presión arterial al incremento de la ingesta de sodio puede ser el reflejo real de diferencias biológicas entre individuos, variabilidad aleatoria e imprecisión en las mediciones de la presión arterial, o ambos. Es evidente ver respuesta en las cifras tensionales en pacientes con mayor descontrol con la reducción de sal, a diferencia de aquellos que no lo son.

Las recomendaciones de la ingesta de sodio implican retos metodológicos sistemáticos y aleatorios. El estándar de oro (recolección urinaria de 24 horas de sodio e idealmente más allá de una vez) representa un reto para el paciente y la mayoría de las veces es inadecuado.

Como profesionales de la salud jugamos un papel importante en la promoción de la salud y el cambio en el estilo de vida de nuestros pacientes. La reducción en el consumo de sodio debe formar parte de nuestros mensajes diarios con un mensaje breve, claro y bien sustentado.

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