5 minutos de endocrinología: Paciente femenino con carcinoma papilar de tiroides e hipertrigliceridemia

Dr. José Gotés Palazuelos

Conflictos de interés

24 de febrero de 2021

El caso muestra a una paciente con perfil de dislipidemia mixta (hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia) con nivel muy elevado de triglicéridos. La definición de hipertrigliceridemia grave es arbitraria y varía según las asociaciones, pero algunas lo catalogan por arriba de 880 mg/dl y otras por encima de 1.000 mg/dl. Sin embargo, existe acuerdo generalizado de que los valores superiores de 500 mg/dl incrementan el riesgo de pancreatitis, por lo que en estas situaciones se debe dar tratamiento rápido y enfocado, así como seguimiento estricto para su atención.

En la mayoría de los casos la hipertrigliceridemia es de origen mutlifactorial, es decir, múltiples fenómenos contribuyen a su aparición, que pueden ir desde factores ambientales y comorbilidades hasta causas genéticas. Dentro de las causas ambientales las más comunes son uso de alcohol, tabaco, fármacos (tiazidas, beta-bloqueantes, antipsicóticos y estrógenos orales, entre otros), alimentación con alta cantidad de carbohidratos o grasas y baja en la actividad física.

Asimismo, la coexistencia de trastornos metabólicos, como prediabetes, diabetes, síndrome de ovario poliquístico, sobrepeso u obesidad, favorecen el desarrollo de dislipidemias. Dentro de las causas genéticas que se asocian a la presencia de hipertrigliceridemia podemos mencionar hiperlipidemia familiar combinada, hipertrigliceridemia familiar y disbetaliporoteinemia.[1]

La hiperlipidemia familiar combinada es la dislipidemia primaria más común (1% a 3%) de la población general, de naturaleza poligénica, que se caracteriza por la presencia de patrones cambiantes de los niveles de lípidos (en ocasiones hay hipercolesterolemia, otras veces hipertrigliceridemia, o ambas), además de historia familiar de dislipidemia (un familiar con hipercolesterolemia u otro con hipertrigliceridemia, u otro con ambas) y puede haber antecedentes de eventos coronarios. Por lo general la hiperlipidemia familiar combinada se acompaña de trastornos metabólicos y el descontrol de estos puede exacerbar la dislipidemia.[2]

En el caso clínico se puede observar que además de hipertrigliceridemia, la paciente tiene hipercolesterolemia (el valor de lipoproteínas de baja densidad no puede ser tomado como referencia, dado que los triglicéridos superiores a 400 mg/dl afectan el cálculo que se hace en algunos laboratorios) y factores de riesgo como síndrome de ovario poliquístico y sobrepeso.

Además refiere que ha ganado peso, lo que sugiere balance energético positivo en los últimos meses. En la historia familiar se observa que el padre tiene dislipidemia mixta y el hermano hipercolesterolemia. Todo ello sugiere que la dislipidemia de la paciente sea secundaria a hiperlipidemia familiar combinada exacerbada por las comorbilidades y el balance de energía. Se descartaron nefropatía e hipotiroidismo por el resultado de los exámenes de laboratorio, y la hipertrigliceridemia familiar por la presencia de la dislipidemia mixta.

Cuando se sospecha hiperlipidemia familiar combinada, una opción para su abordaje es la medición de los niveles de apolipoproteína B, mismos que de resultar por encima del percentil 90 para población y sexo, podrían confirmar la presencia de dislipidemia.[2]

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