Nueva guía de la European Society of Cardiology sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares

Megan Brooks

Conflictos de interés

6 de septiembre de 2021

Calcular el riesgo de enfermedades cardiovasculares de un individuo sigue siendo el pilar de la guía de 2021 de la European Society of Cardiology (ESC) sobre prevención y práctica clínica en las enfermedades cardiovasculares.[1]

La nueva guía fue publicada en versión electrónica el 30 de agosto en European Heart Journal para coincidir con su presentación en el Congreso de la European Society of Cardiology (ESC) de 2021.[2]

Fue preparada por una comisión de la European Society of Cardiology en colaboración con 12 sociedades médicas y con una  contribución especial de la European Association of Preventive Cardiology (EAPC).

"Un objetivo principal de la comisión fue crear una sola guía para la prevención de las enfermedades cardiovasculares inclusiva (atención primaria, atención hospitalaria, para orientar la práctica clínica), por lo que es una guía para todos", comentó el Dr. Frank Visseren, Ph. D., del University Medical Center Utrecht, en Utrecht, Países Bajos, quien copresidió el comité para la preparación de la guía.

"También queríamos elaborar una guía de prevención de enfermedades cardiovasculares más personalizada, en vez de una uniforme. En la práctica clínica las personas son muy diferentes y queremos tener una guía de prevención más individualizada y también proporcionar más espacio para la toma de decisiones compartida", destacó el Dr. Visseren.

Prevención en los niveles individual y de la población

La nueva guía también proporciona más atención para la prevención de enfermedades cardiovasculares en personas mayores. "Muchos de nuestros pacientes son mayores de 70 años y queremos tener una guía más detallada, con más orientación sobre las personas mayores", indicó el Dr. Visseren.

La guía se divide en dos secciones. Una sección cubre la prevención de las enfermedades cardiovasculares a nivel individual en personas aparentemente sanas, en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida y en individuos con diabetes, hipercolesterolemia familiar o nefropatía crónica.

La otra sección abarca la prevención de las enfermedades cardiovasculares a nivel de la población, que incluye políticas de salud pública, intervenciones y el entorno, lo que comprende implantar medidas para reducir la contaminación del aire, el uso de combustibles fósiles y limitar las emisiones de dióxido de carbono.

Los objetivos para lípidos sanguíneos, presión arterial y control de la glucemia en personas con diabetes siguen siendo congruentes con las guías recientes de la European Society of Cardiology sobre dislipidemias, hipertensión o diabetes.

Sin embargo, la guía introduce una nueva estrategia para la intensificación gradual del tratamiento a fin de lograr estos objetivos, teniendo en cuenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, el beneficio del tratamiento en lo que respecta a factores de riesgo, modificadores de riesgo, trastornos concomitantes y preferencias del paciente.

La guía para la prevención de las enfermedades cardiovasculares de 2021 también abarca los algoritmos para estimar el riesgo recientemente publicados SCORE2 (Systemic Coronary Risk Estimation 2) y SCORE2-OP (Systemic Coronary Risk Estimation 2-Older Persons).[3,4]

"Los algoritmos que estamos utilizando son un poco antiguos y queremos tener una predicción de riesgo más actualizada, pues este es el punto de partida para la prevención de las enfermedades cardiovasculares", añadió el Dr. Visseren.

Las guías también introducen umbrales de riesgo específicos de edad para los tratamientos de los factores de riesgo en personas aparentemente sanas y proporcionan estimación del riesgo de enfermedades cardiovasculares en el curso de la vida y el beneficio del tratamiento. Esto permitirá a los médicos tener "una charla informada con pacientes sobre el riesgo de por vida y los posibles beneficios del tratamiento", agregó.

Por primera vez la guía recomienda el cese del tabaquismo, independientemente de que dé lugar a aumento de peso, pues este no mitiga las ventajas de suspender dicho hábito.

En relación con el ejercicio, los adultos de todas las edades deben tratar de realizar al menos de 150 a 300 minutos a la semana una actividad física aeróbica moderada o de 75 a 150 minutos a la semana una actividad física aeróbica vigorosa. La guía recomienda reducir el tiempo sedentario y realizar por lo menos una actividad leve durante el día.

En cuanto a la nutrición, la guía recomienda adoptar una dieta mediterránea o similar; restringir la ingesta de alcohol a un máximo de 100 g por semana (una bebida estándar contiene de 8 a 14 g), comer pescado, de preferencia pescado graso, al menos una vez a la semana y restringir el consumo de carne, en particular la carne procesada.

También por primera vez la guía afirma que la cirugía bariátrica se ha de valorar en individuos con obesidad con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares cuando una dieta sana y el ejercicio no consiguen una reducción de peso que se mantenga.

Señala que los individuos con trastornos mentales necesitan atención personal y respaldan mejorar el cumplimiento de los cambios en el estilo de vida y el tratamiento farmacológico.

Recomiendan valorar la derivación de los pacientes con cardiopatía y estrés y ansiedad importantes para que reciban tratamiento psicoterapéutico del estrés, con el fin de reducir los síntomas de estrés y mejorar los desenlaces cardiovasculares.

También se revisaron los posibles problemas de costo que podrían considerarse al implementar las recomendaciones.

El Dr. Visseren reconoció y agradeció a los miembros de la comisión por continuar su trabajo en las guías durante los 2 años "difíciles".

¿Establecer un estándar más bajo?

El comentarista de la presentación de la guía, Dr. Diederick Grobbee, de la University Medical Center Utrecht, quien no intervino en la preparación de la guía, dijo que tienen un conflicto de intereses, que es una "pasión por la prevención".

Desde esta perspectiva, "se ha de elogiar al panel de la guía. La emisión de la guía de prevención una vez cada 5 años es un evento importante", indicó.

El Dr. Grobbee señaló que el grupo de trabajo "realmente trató de seguir sus ambiciones y objetivos, de una forma que simplificó la guía, o tal vez estableciendo al principio un estándar no muy ambicioso como solíamos hacerlo, lo cual, de hecho, a veces puede asustar tanto a médicos como a pacientes".

"Hace tiempo que contamos con guías de prevención, pero es aleccionador analizar lo que se logra en la práctica. Introducir una estrategia gradual realmente es atractivo", concluyó.

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