Mini-examen clínico: Enfermedad hemorrágica por deficiencia de vitamina K

Dr. Jesús Hernández Tiscareño

Conflictos de interés

15 de febrero de 2021

El papel clásico de vitamina K es actuar como factor antihemorrágico necesario para la síntesis en el hígado de formas funcionales de protrombina (factor II) junto con los factores VII, IX y X. Después de su secreción en la sangre, estos cuatro factores dependientes se vuelven disponibles para participar en la coagulación sanguínea, la compleja serie de eventos que una vez iniciados, culminan en la conversión de fibrinógeno en fibrina y la formación de un tapón hemostático.

La función bioquímica de la vitamina K es actuar como cofactor para la conversión de residuos de glutamato unidos a péptidos específicos en residuos de g-carboxiglutamato. Por tanto, las proteínas dependientes de la vitamina K a menudo se conocen como proteínas Gla. En pocas palabras, la deficiencia de vitamina K es una falla en la síntesis de ácido g-carboxiglutámico. Las consecuencias de la deficiencia de vitamina K para la hemostasia son la incapacidad de sintetizar moléculas funcionales de los factores II, VII, IX y X, lo que da como resultado un estado hipocoagulable.

El sistema hemostático tiene capacidad considerable para funcionar adecuadamente a concentraciones bajas de factor, pero a medida que avanza la deficiencia se llega a un punto en el que los mecanismos procoaguladores fallan y se produce una hemorragia.[2] A diferencia de los adultos, los bebés tienen reservas reducidas de vitamina K al nacer debido a una transferencia placentaria insuficiente agravada por el contenido deficiente de vitamina K en la leche.[4]

Para más información sobre el abordaje diagnóstico de hemorragia por deficiencia de vitamina K, lea aquí.

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