COVID-19 en el embarazo se vincula con hipertensión y preeclampsia

Tara Haelle

Conflictos de interés

9 de febrero de 2021

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La COVID-19 durante el embarazo se vinculó a incremento significativo del riesgo de hipertensión gestacional y preeclampsia, en comparación con el embarazo en personas sin COVID-19, de acuerdo con los hallazgos de un estudio retrospectivo presentado el 28 de enero en el Congreso Anual de Embarazo de la Society for Maternal-Fetal Medicine (SMFM) 2021.[1]

Dra. Nigel Madden

"Esto no fue para nada sorprendente, dado que se ha implicado la inflamación en la patogenia de los dos trastornos hipertensivos del embarazo y la COVID-19 y, por tanto, se pueden exacerbar entre sí", comentó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Nigel Madden, médica residente del servicio de obstetricia y ginecología de la Columbia University en Nueva York, Estados Unidos, después de presentar los resultados.

Los trastornos hipertensivos del embarazo ocurren en 10% a 15% de todos los embarazos y son la principal causa de morbilidad y mortalidad materna y perinatal en todo el mundo, expresó la Dra. Madden a los asistentes al congreso. Aunque no está claro qué es lo que causa las enfermedades hipertensivas del embarazo en general, "es posible que el estado de inflamación aguda con que cursa la COVID-19 pueda desencadenar o exacerbar la enfermedad hipertensiva del embarazo", destacó la Dra. Madden.

Los investigadores llevaron a cabo un análisis retrospectivo de historias clínicas de 1.715 pacientes que tuvieron un embarazo de producto único y que fueron objeto de pruebas sistemáticas de secreción nasal mediante reacción en cadena de la polimerasa al ingreso a un servicio de obstetricia del centro asistencial entre marzo y junio de 2020. Los investigadores excluyeron pacientes con antecedente de hipertensión crónica.

En general, 10% de las pacientes resultó con prueba positiva para COVID-19 (n = 167) y 90% resultó negativo (n = 1.548). Hubo varias diferencias al inicio entre los grupos. Las que resultaron positivas en las pruebas por lo general eran más jóvenes, con edad promedio de 28 años, en comparación con edad promedio de 31 años para el grupo que resultó negativo en las pruebas. El grupo con resultados negativos en las pruebas también tuvo proporción más alta de madres de 35 años y mayores (p < 0,01).

Asimismo, hubo diferencias significativas en la conformación racial de los grupos. La mitad de las pertenecientes al grupo positivo para COVID-19 informó que su grupo racial era "otro". La mayor discrepancia inicial entre los grupos fue en relación con el tipo de seguro: 73% de las que resultaron positivas en la prueba para COVID-19 estaba afiliado a Medicaid; solo 36% de las pacientes del grupo con negatividad para COVID utilizaba Medicaid. Las que tenían seguro privado tuvieron más probabilidad de resultar negativas (43%) que positivas (25%) (p < 0,01).

Los investigadores definieron la hipertensión gestacional como presión arterial sistólica ≥ 140 mm Hg o presión arterial diastólica ≥ 90 mm Hg en dos ocasiones a intervalos mínimos de 4 horas. Para un diagnóstico de preeclampsia se requirió elevación de la presión arterial (utilizando la misma definición que para hipertensión), así como proteinuria, caracterizada por un cociente proteína/creatinina ≥ 0,3 mg/dl o ≥ 300 mg de proteína en una muestra de orina de 24 horas. Para el diagnóstico de preeclampsia con manifestaciones graves eran necesarias anomalías de laboratorio especificadas de antemano, edema pulmonar o síntomas de cefalea, cambios en la visión, dolor torácico, disnea o dolor en el hipocondrio derecho.

Más del doble de pacientes con COVID-19 tenía un trastorno hipertensivo del embarazo (17,9%), en comparación con las que resultaron con negatividad en las pruebas (8,4%). Las pacientes con positividad para COVID-19 tuvieron significativamente más probabilidades de hipertensión gestacional y preeclampsia sin manifestaciones graves que quienes resultaron negativas. Las tasas de preeclampsia con manifestaciones graves no fueron significativamente diferentes entre los grupos.

  COVID-19-negativa COVID-19-positiva Valor de p
Hipertensión gestacional 3,6% 9,0% < 0,001
Preeclampsia 1,3% 3,6% 0,03
Preeclampsia con manifestaciones graves 3,6% 5,4% 0,12

La gravedad de la enfermedad hipertensiva no fue diferente entre los grupos. Las limitaciones del estudio incluyeron su diseño retrospectivo, el número pequeño de pacientes con positividad para COVID-19 y el hecho de que se realizó en un solo centro en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, la población del estudio fue diversa y se llevó a cabo durante el pico de infecciones en el epicentro de la pandemia de COVID-19.

"Este fue un estudio de gran importancia clínica", señaló la Dra. Kim Boggess, de la University of North Carolina, en Chapel Hill, Estados Unidos, al moderar la sesión. "Diría que ustedes en Nueva York están en mejor posición para dar respuesta a algunas interrogantes que deben resolverse en relación con el efecto de la infección por el coronavirus durante el embarazo".

La Dra. Boggess preguntó si en el estudio se analizaron las asociaciones relacionadas con la gravedad de COVID-19. Solo 10 de las pacientes tenían síntomas, destacó la Dra. Madden y solo una de estas pacientes desarrolló preeclampsia con signos y síntomas graves.

La Dra. Michelle Y. Owens, profesora y jefa de medicina materno-fetal del University of Mississippi Medical Center en Jackson, Estados Unidos, quien también moderó la sesión, comentó a Medscape Noticias Médicas que los hallazgos exigen que los médicos se mantengan expectantes en torno a la evaluación de la enfermedad y los trastornos hipertensivos en pacientes que resulten positivas en las pruebas de COVID-19.

"Además, a estas mujeres hay que informarles sobre los trastornos hipertensivos y los síntomas comunes a fin de facilitar el diagnóstico y el tratamiento oportunos, cuando sea lo indicado .Considero que esto es de especial interés en las mujeres que no están gravemente afectadas por COVID-19, ya que estos cambios pueden ocurrir mientras se someten a cuarentena o se vigilan a distancia. Esto amplifica la necesidad de la evaluación a distancia o monitoreo de las presiones arteriales maternas en el domicilio", agregó la Dra. Owens.

Las doctoras Madden, Boggess y Owens han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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