Sobrediagnóstico global de cáncer de tiroides en niños y adolescentes

Nancy A. Melville

Conflictos de interés

3 de febrero de 2021

Los patrones globales de la incidencia de cáncer de tiroides en niños y adolescentes concuerdan mucho con los incrementos observados en las últimas décadas en adultos.[1] Los patrones apuntan a la misma causa en los dos grupos: sobrediagnóstico. El hallazgo subraya las recomendaciones para limitar el cribado.

"Nuestros hallazgos indican que las recomendaciones de no efectuar cribado para cáncer de tiroides en la población adulta asintomática que no tiene factores de riesgo se deberían ampliar para recomendar explícitamente no efectuar tal cribado en poblaciones similares de niños y adolescentes", indicaron los autores, dirigidos por Salvatore Vaccarella, Ph. D., de la International Agency for Research on Cancer, en Lyon, Francia.

El estudio fue publicado el 19 de enero en la versión electrónica de The Lancet Diabetes and Endocrinology.

En un comentario adjunto, Livia Lamartina y sus colaboradores del Departamento de Medicina Nuclear y Oncología Endocrina, en el Institut Gustave-Roussy y la Université Paris-Saclay en Villejuif, Francia, resaltaron que el cribado innecesario de cáncer de tiroides en niños puede tener implicaciones importantes.[2]

"El sobrediagnóstico podría transformar a un niño en un paciente con cáncer de tiroides por el resto de su vida, y el sobretratamiento podría inducir a complicaciones y posiblemente dar lugar a la necesidad de tratamiento con hormona tiroidea de por vida", escribieron en su artículo.

"Por consiguiente, no se debe recomendar la detección sistemática mediante ecografía en niños y adolescentes asintomáticos", concluyeron.

Hallazgos del estudio

Para el estudio, Vaccarella y sus colaboradores evaluaron la incidencia de cáncer de tiroides en 49 países y territorios y la mortalidad en 27 países, utilizando los datos más actualizados del estudio International Incidence of Childhood Cancer Volume 3, la base de datos de Cancer in Five Continents, y la base de datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aunque hubo considerable variabilidad entre los países, vieron que la incidencia de cáncer de tiroides en niños y adolescentes de 0 a 19 años aumentó rápidamente entre 1998 y 2002 y una vez más entre 2008 y 2012 en casi todos los países.

Las tasas de incidencia específicas de país se correlacionaron fuertemente con las tasas en adultos (r > 0,8) incluidos los aspectos temporales de las tasas de incidencia (r > 0,6).

De los 8.049 cánceres de tiroides que se detectaron, 6.935 (86,2%) eran carcinomas papilares 682 (8,5%) carcinomas foliculares y 307 (3,8%) carcinomas medulares, según se determinó basándose en la clasificación de carcinomas tiroideos de la OMS. Sesenta y cuatro tumores (0,8%) fueron de subtipo no especificado. Como suele observarse en adultos, las tasas fueron más altas en niñas que en niños y aumentaron conforme se incrementó la edad para uno y otro sexo.

La fuerte correlación entre niños y adultos en el periodo de los incrementos de la incidencia fue especialmente notable en países en los que se ha identificado el sobrediagnóstico y su papel importante en el incremento de las tasas de cáncer de tiroides. Esos países son Corea del Sur, Estados Unidos, Italia, Francia y Australia, en los que 60% a 90% de los diagnósticos de cáncer de tiroides son atribuibles a sobrediagnóstico. En general, la incidencia de cáncer de tiroides fue inferior a 1,5 por un millón de años-persona en niños menores de 10 años. Hubo pequeñas variaciones según país y sexo.

La mortalidad por cáncer de tiroides sigue siendo baja

En general, la tasa de mortalidad por cáncer de tiroides en menores de 20 años en cada país fue inferior a 0,1 por 10 millones de años-persona, "lo que equivale a menos de 10 muertes por año en todos los países incluidos de forma colectiva", señalaron Vaccarella y sus colaboradores.

"El patrón epidemiológico observado en niños y adolescentes reflejó lo observado en adultos. Estos hallazgos indican que en países y territorios afectados, podría haber un diagnóstico excesivo en niños y adolescentes, como se ha observado en adultos", afirmaron.

La incidencia de cáncer de tiroides en niños y adolescentes entre 2008 y 2012 fluctuó entre 0,4 por un millón de años-persona en Uganda y Kenia, y 13,4 por un millón de años-persona en Belarús, donde se considera que el incremento se relacionó con el accidente de la planta de energía nuclear de Chernóbil y con incremento del cribado en los años subsiguientes al accidente.

Descubrimientos subclínicos pueden dar lugar a medidas innecesarias

El cáncer de tiroides en un tiempo fue un trastorno raro. Las tasas comenzaron a aumentar constantemente en la década de 1990, lo que correspondió a avances rápidos en las imágenes diagnósticas no invasivas. En la actualidad el cáncer de tiroides es el quinto cáncer diagnosticado con más frecuencia en todo el mundo en mujeres adultas y el tercero más común en mujeres de 50 años de edad y menores.

Las medidas diagnósticas que fluctúan desde la ecografía y la resonancia magnética hasta la biopsia por aspiración con aguja fina han desempeñado una función importante en el incremento de los diagnósticos. Las técnicas de diagnóstico están revelando cánceres tiroideos asintomáticos que previamente no se detectaron y que por lo general no producen daño en el curso de la vida de una persona. De acuerdo con Vaccarella y sus colaboradores, estos descubrimientos pueden abrir la puerta a una amplia variedad de medidas innecesarias.

Las posibles consecuencias del sobrediagnóstico incluyen tratamientos innecesarios, la necesidad de someterse a atención médica de por vida y potenciales efectos adversos, lo cual podría afectar negativamente la calidad de vida.

Como se informó previamente en Medscape Noticias Médicas, investigación reciente de la International Agency for Research on Cancer ha indicado una "epidemia de sobrediagnóstico" de cáncer de tiroides.[3]

El patrón ha alcanzado incluso regiones menos prósperas a medida que las tecnologías de diagnóstico se han vuelto más ampliamente disponibles.

"Lo que sorprende es la magnitud de esto", dijo Vaccarella a Medscape en ese tiempo.

"Sin sobrediagnóstico, el cáncer de tiroides probablemente todavía es un cáncer relativamente infrecuente", puntualizó.

Los autores del estudio han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Lamartina ha recibido honorarios personales de la junta de asesores y como investigadora principal de un estudio clínico de Bayer, honorarios personales de Eisai y honorarios de investigador principal de estudio clínico de parte de AstraZeneca. Las relaciones económicas de otros editorialistas aparecen enumeradas en el artículo original.

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