Fallecimiento de 71 adultos mayores vacunados contra COVID-19, ¿qué sabemos?

Aude Lecrubier

Conflictos de interés

22 de enero de 2021

PARIS, FRA. El 14 de enero, la agencia de sanidad noruega informó 23 fallecimientos de adultos mayores frágiles, posiblemente relacionados con la vacuna de Pfizer/BioNTech.

En Francia, de los 139 informes de reacciones adversas con la vacuna Comirnaty de Pfizer/BioNTech desde el inicio de la vacunación, se han observado alrededor de 20 reacciones adversas graves y 5 muertes. Tres muertes fueron registradas por el centro regional de farmacovigilancia de Nancy, una por el centro de Tours y la última por el de Montpellier. Sin embargo, "no hay razón para concluir que las muertes informadas estén relacionadas con la vacunación", dijo la agencia regulatoria francesa en un comunicado de prensa.[1]

De manera más general, a nivel europeo, el 19 de enero se habían registrado "71 muertes relacionadas con la vacuna de Pfizer/BioNTech, incluidas 16 en el Reino Unido y 12 en Alemania", dijo el ministerio de Salud a la edición francesa de Medscape. Todos estos casos afectaban a "personas mayores y muy mayores con comorbilidades", agregó el ministerio. Más concretamente, 35% de las personas tenían más de 90 años, 46% entre 80 y 90 años, y casi todos tenían más de 75 años.

Dr. Joël Belmin

¿Cómo saber si estos fallecimientos en adultos mayores muy frágiles están directamente relacionadas con la vacuna? ¿Puede un efecto secundario clásico de la vacunación, como la fiebre, desestabilizar a personas particularmente vulnerables hasta el punto de morir? Le planteamos estas preguntas al Dr. Joël Belmin, jefe del Departamento de Geriatría del Hopital Charles-Foix, en París, referente de vacunación en su hospital, quien pidió no sacar conclusiones apresuradas cuando la vacunación puede salvar muchas vidas.

"En estos pacientes mayores, debido a su gran fragilidad, se espera una alta mortalidad espontánea. En una casa de retiro, una de cada cinco personas muere cada año. Por lo tanto, es difícil atribuir estas muertes directamente al hecho de que estas personas fueron vacunadas", explicó.

En estos pacientes mayores, debido a su gran fragilidad, se espera una alta mortalidad espontánea Dr. Joël Belmin

¿Cómo podríamos confirmar o negar la asociación entre estos fallecimientos y la vacunación contra COVID-19?

Hay formas de saber si existe un aumento de mortalidad vinculado a la vacuna. En particular, podemos comparar los datos de mortalidad en residencias de ancianos y servicios de cuidados a largo plazo entre personas vacunadas y no vacunadas o de un año a otro durante el mismo periodo (enero). Esto es lo que hemos empezado a hacer con nuestros compañeros de la Isla de Francia y lo que también están haciendo nuestros colegas en Occitania. Desafortunadamente, no tendremos ningún resultado hasta el final del semestre.

En Francia, como parte de la vigilancia reforzada, equipos del Grupo de Interés Científico EPI-PHARE (GIS ANSM-CNAM) realizaron un trabajo inicial para estimar el número de muertes y hospitalizaciones entre residentes de EHPAD y USLD, durante los años 2018 y 2019, fuera del contexto de la pandemia de COVID-19. Estas cifras, que alcanzan alrededor de 465 defunciones y más de 1.000 hospitalizaciones por día, proporcionan una primera base de comparación para el seguimiento de la seguridad de las vacunas en esta población, mientras están pendientes estudios de farmacoepidemiología.

Si hay un breve periodo entre la vacunación y la muerte, ¿no indica esto un vínculo causal?

Una vez más, estas son personas frágiles. Pueden ocurrir eventos que tienen un periodo de tiempo bastante corto luego de la vacunación, pero que no son necesariamente consecuencia de la vacuna. Por ejemplo, en nuestro hospital, vacunamos a personas en cuidados a largo plazo y tuvimos una persona que tuvo una fiebre inusual dos días después de la vacunación. De hecho, esta persona tenía una infección grave del tracto urinario con una obstrucción en el tracto urinario. Esto fue casi concomitante con la vacunación que había sido dos días antes. La paciente recibió tratamiento con antibióticos y todavía está con nosotros, pero podría haber salido mal; podría haber muerto dentro de los dos días posteriores a la vacunación. Entonces, el análisis del caso confirma que no tuvo relación con la vacuna.

¿La fiebre que puede aparecer después de la vacunación puede causar la muerte en adultos mayores frágiles?

Cuanto más frágiles son, incluso un evento muy leve puede alterar el equilibrio del paciente. Pero, hasta el punto de ocasionar el fallecimiento, tendría que ser algo muy significativo. Es poco probable que una fiebre de 38 °C, 38,5 °C durante algunas horas después de una vacuna amenace la vida de alguien, incluso si es frágil.

Uno tendría que pensar en un dolor muy intenso, una fiebre muy alta que llevara a la deshidratación. Hasta ahora no tenemos detalles sobre las afecciones relacionadas con estas muertes.

¿Podrían explicar estas muertes algunos de los otros efectos secundarios informados en los ensayos clínicos?

A priori no existe una preocupación importante por lo que hemos visto en los ensayos clínicos, pero también es cierto que la población del ensayo no incluyó a personas tan vulnerables. Estrictamente hablando, no podemos extrapolar los resultados del ensayo a aquellas poblaciones que no estaban representadas en el estudio clínico.

Los beneficios esperados de la vacunación superan con creces los riesgos.

¿El anuncio de estas muertes cambiará su decisión de vacunar a sus pacientes de edad avanzada?

No, dada la gravedad de COVID-19 en esta población, esta información no alterará nuestra práctica. Entre el número de vidas salvadas y las 71 muertes en Europa hasta la fecha, que hay que contrastar con el número de personas vacunadas, unos pocos millones, no estamos en los mismos órdenes de magnitud. Dependiendo del país, entre 40% y 60% de todas las muertes registradas son personas de edad avanzada y vulnerables que viven en residencias de adultos mayores. Los beneficios esperados de la vacunación superan con creces los riesgos.

En el campo, ¿cómo va la vacunación en el centro geriátrico de su hospital?

Hemos vacunado a 130 personas mayores muy vulnerables hasta la fecha y no hemos observado efectos secundarios graves. Por otro lado, tenemos la impresión de que las dosis que han llegado no serán suficientes, que no hemos llegado a una logística perfecta. Si bien nuestras autoridades nos han pedido que nos movilicemos para vacunar a la mayor cantidad de personas posible, hoy nos enfrentamos a una repentina desaceleración en la entrega de dosis, por lo que estamos obligados a cancelar las citas de vacunación que teníamos para médicos y profesionales de la salud del hospital. Es muy difícil psicológicamente para nuestro equipo que está asumiendo esta nueva misión de vacunación además de todo lo demás. Estas órdenes y contra-órdenes dejan una amarga sensación de desorganización innecesaria.

Personalmente, creo que deberíamos vacunar a mayor escala. La idea de priorizar es inteligente, pero el problema es que excluye otros objetivos. Los mayores de 75 años tienen prioridad, pero también es necesario vacunar a los mayores de 65 años, personas con insuficiencia cardiaca y respiratoria, personas con obesidad. Además, a los cuidadores menores de 50 años, porque si se avecina una tercera ola como parece ser el caso, necesitaremos personas para cuidar a los enfermos. El problema es que la logística no se mantiene al día.

También debe tenerse en cuenta que acabamos de enterarnos de que la inmunidad conferida por la enfermedad en las personas que sobreviven al COVID-19 está lejos de ser insignificante. Creo que las personas que han sobrevivido a COVID-19 no deben vacunarse primero, especialmente en una situación en la que hay tensión por la llegada de las dosis. Podrían vacunarse de forma secundaria, más tarde. Tal vez necesitemos transmitir este mensaje.

Hoy nos enfrentamos a una fuerte desaceleración en las entregas de dosis, por lo que debemos cancelar citas.

¿Realmente ve venir esta tercera ola?

Estamos viendo la llegada de esta tercera ola, en particular con la cepaidentidicada  del SARS-CoV-2 que se está extendiendo muy rápidamente. Es una carrera de velocidad. Tenemos un grupo de 12 pacientes con la cepa inglesa en nuestro hospital. Varios miembros del personal se han visto afectados por esta variante. Sin embargo, estamos capacitados para prestar especial atención a los métodos de protección y contamos con todo el equipamiento necesario. Esta cepa parece ser muy, muy contagiosa. La vacunación es aún más importante en este contexto.

Estamos viendo la llegada de esta tercera ola, en particular con la cepa inglesa del SARS-CoV-2 que se está extendiendo muy rápidamente

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