Más de 50 millones de personas en el mundo están infectadas por trematodiasis de transmisión alimentaria

Andrea Jiménez

Conflictos de interés

29 de enero de 2021

Más de 50 millones de personas en el mundo presentan trematodiasis de transmisión alimentaria, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que los trematodos, una clase de platelmintos también conocidos como duelas, causan 200.000 casos de enfermedad y más de 7.000 fallecimientos al año.

Las regiones con mayor prevalencia se sitúan en Asia Oriental y Sudamérica, sin embargo, esta patología afecta a 70 países en todo el mundo. "En las zonas más pobres surgen como epidemias, pero también se dan casos en países desarrollados. Italia y España, por ejemplo, han sufrido distintos focos de Fasciola hepatica", señaló Santiago Mas-Coma, Ph. D., presidente de la Federación Internacional de Medicina Tropical y experto de la OMS.

La mayoría de los trematodos tienen ciclos de vida complejos con estadios que afectan a uno o más hospedadores además del hombre. Las personas se infectan al ingerir el segundo huésped intermediario, tras el consumo de alimentos como verduras, pescados y mariscos crudos que albergan las larvas diminutas del parásito. "En el caso de la fasciolosis, se puede dar también por consumir los vegetales acuáticos a los que se adhieren las larvas", señaló Mas-Coma. 

Todos los tipos de trematodiasis tienen en común el primer huésped intermediario: un caracol de agua dulce. Y el definitivo siempre es un mamífero, entre los que se encuentran el jabalí, el ganado tanto ovino como bovino y algunos carnívoros como perros y gatos, entre otros. "Schistosoma es el único trematodo que invade la piel; todos los demás solo infectan el cuerpo por vía oral", puntualizó.

Las enfermedades más comunes provocadas por trematodiasis de transmisión alimentaria son la clonorquiasis, la opistorquiasis, la paragonimiasis y fasciolosis, esta última es la única con distribución mundial. "Cada agente infeccioso utiliza un caracol específico, pero Fasciola spp. parasita a diferentes especies de una misma familia que se distribuyen a lo largo de todos los continentes. Por eso la enfermedad se puede encontrar en tantos lugares distintos", explicó Mas-Coma a Univadis España.

Sintomatología de las trematodiasis

Como señala la OMS, las trematodiasis no suelen ser mortales, pero presentan altas morbilidades en determinadas zonas. Aunque los síntomas pueden ser muy variados, la mayoría de este tipo de infecciones afectan al aparato digestivo, especialmente al hígado, y al aparato respiratorio. "La paragonimiasis ataca principalmente a los pulmones, provocando manifestaciones clínicas y radiológicas muy similares a la tuberculosis".

En el caso de la fasciolosis, que tiene su mayor prevalencia en el Altiplano de Bolivia, en la mayoría de las ocasiones, parásito y huésped viven en aparente armonía, sin provocar síntomas. Pero si la carga es alta parasitaria es alta, tiene una morbilidad grave. "Y en niños con anemia, los más afectados, la mortalidad también es elevada", afirmó el experto.

Tras la ingesta de Fasciola spp., esta viaja hasta el intestino en fase larvaria, momento asintomático de la parasitosis. La fase aguda se produce cuando los gusanos inmaduros penetran en la pared intestinal y el peritoneo para perforar después la superficie hepática y desplazarse hacia los conductos biliares. "En estas estructuras las fasciolas maduran hasta alcanzar su estadio adulto que dura de 3 a 4 meses y entonces comienzan a producir huevos, lo que se considera fase crónica de la enfermedad", explicó Mas-Coma.

Entre los síntomas de los afectados se incluyen dolor intermitente, ictericia, anemia, pancreatitis y cálculos biliares, y pueden prolongarse durante largo periodos. "Si no se aplica tratamiento puede durar hasta 20 o 30 años. Y la inflamación prolongada produce cirrosis hepática".

En la infección crónica provocada por la clonorquiasis o la opistorquiasis los síntomas pueden ser más graves, dando como resultado hepatomegalias y la destrucción del parénquima hepático adyacente, complicaciones que pueden llegar a derivar en un colangiocarcinoma. 

Control de los alimentos y medidas de higiene

Aunque las trematodiasis es ocasionada por el consumo de ciertos alimentos crudos o insuficientemente cocinados, la contaminación cruzada durante la manipulación de alimentos suele ser otro de los factores. Por este motivo, una de las medidas de prevención consiste en adoptar hábitos de higiene adecuados. Como profilaxis, la OMS recomienda cultivar verduras en aguas libres de contaminación fecal animal, evitar la ingesta de verduras crudas o filtrar el agua de bebida. "En el caso del pescado, la medida más útil es cocerlo muy bien y evitar consumirlo crudo", añadió Mas-Coma.

Las acciones para disminuir el riesgo de infección y controlar la morbilidad, se dirigen a establecer medidas de sanidad animal y prácticas de seguridad en los alimentos, así como fomentar programas de información y educación alrededor de este grupo de enfermedades.

"Suelen ser infecciones relacionadas a zonas rurales y a poblaciones de bajos recursos que viven en estrecha convivencia con el ganado”, destaca el virólogo. Un saneamiento y una higiene alimentaria deficientes, el acceso limitado al agua potable y las preferencias alimentarias de carácter cultural están asociados a un mayor riesgo de infección. En los últimos años, factores como el cambio en los hábitos alimenticios y el nuevo consumo de comidas típicas de culturas diferentes como la de Extremo Oriente, que han traído la moda de comer sushi, incrementan estas infecciones en otros países", explicó Mas-Coma.

Las medidas de control difieren según el ciclo del parásito y, según la variedad de la enfermedad, hay diversos tratamientos a base de medicamentos antihelmínticos.

"Triclabendazol actúa tanto en la fase larvaria migratoria de fase aguda o adultas de la fasciolasis humana".  Desde el 2007, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto con la OMS iniciaron la distribución de este medicamento para el control de la enfermedad en los altiplanos de Bolivia y Perú, donde comunidades enteras reciben gratuitamente el tratamiento a intervalos regulares. Triclabendazol es, de momento, el único medicamento recomendado para la prevención y tratamiento de la fasciolasis. "Es un fármaco muy bueno para prevenir la parasitosis y bajar las altas cargas sin daños colaterales para los pacientes que lo tomen", declaró Mas-Coma.

"Aunque existen esfuerzos a nivel mundial para acabar con las trematodiasis, son enfermedades desatendidas, que se suelen dar en el ámbito rural de países en zonas remotas y pobres, y están olvidadas en las grandes ciudades".

Según datos de la OMS, se calcula que este grupo de afecciones se cobran cada año la pérdida de 2 millones de años de vida por discapacidad y muerte en todo el mundo.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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