COMENTARIO

¿Qué pasará con nuestra salud mental en 2021?

Dr. José J. Mendoza Velásquez

Conflictos de interés

15 de enero de 2021

En este contenido

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

Durante el confinamiento nuestras vidas se vieron sometidas a muchas experiencias que condicionaron diferentes procesos de adaptación. Hoy quiero presentar los resultados que a nivel mundial y nacional esto ha representado.

Un estudio realizado en Grecia y publicado en 2021 a través de una encuesta en línea basada en historial clínico previo y considerando la detección de síntomas como depresión, suicidalidad, teorías de conspiración y otros dominios, mediante 3.399 encuestas, principalmente respondidas por mujeres (80%) logró identificar depresión clínica en 9,31% de la muestra, mientras 8,5% presentaba estrés severo, 45% incremento en la ansiedad y 10,4% incremento de ideas suicidas.

Las teorías de conspiración fueron muy prevalentes, al menos en la mitad de todos los casos y relacionadas a información inadecuada.[1]

El incremento de la ansiedad estuvo presente en 45% y las ideas suicidas aumentaron en 10,4% de la muestra. Las teorías de conspiración fueron muy prevalentes, al menos en la mitad de todos los casos y relacionadas a información inadecuada.

La pandemia de COVID-19 ha producido un impacto sin precedentes en todos los aspectos de la vida. La angustia por la muerte nos ha puesto a pensar cómo nuestra respuesta mental ante la enfermedad puede modificar la vida a largo plazo. Gracias a esto y a evidencias previas que relacionan el riesgo percibido, la positividad, la ansiedad por la muerte con lo que concebimos como felicidad y posterior a este año, han cambiado.

Ser mentalmente saludable se trata principalmente de la presencia de características positivas como un sentimiento de propósito, satisfacción, mantener relaciones satisfactorias y participar en la vida al máximo.

Según la Organización Mundial de la Salud, se define como un estado de bienestar en el que las personas pueden:

  • Reconocer su propio potencial.

  • Trabajar productivamente.

  • Hacer frente al estrés normal de la vida.

  • Hacer una contribución positiva a la comunidad.

El bienestar mental y psicológico abarca la forma en que te sientes contigo mismo, pero también la forma en que manejas las situaciones externas y la calidad de tus relaciones. Una sociedad con salud mental positiva se preocupa no solo por su bienestar mental, sino integral, a través de cuidar la salud, mantener conexiones sociales saludables y actividad física.[2] Un estudio publicado el 1 de enero de 2021 explica cómo la positividad, medida a través de la escala de positividad de Caprara y sus colaboradores, está relacionada a menor ansiedad y temor por la muerte y favorece la resiliencia.[3]

De acuerdo con las cifras reportadas en la 74 reunión anual de Salud Pública, en corte hacia noviembre de 2020, a través del Cuestionario para la detección de riesgos a la salud mental, en nuestro país la demanda de atención por problemas de salud mental correspondió a un total de 115.163 personas encuestadas, donde 25% (29.547) consultó por situaciones relacionadas con violencia, 10% (12,184) por depresión, 12% (13.770) por problemas con el consumo de sustancias y 5,5% (6.323) por autolesiones o conductas suicidas.

En comparación con los datos presentados por Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos con relación a la salud mental durante la pandemia en el mes de junio de 2020, los adultos de Estados Unidos presentaron notable incremento en las alteraciones en la salud mental relacionada con COVID-19. Se realizó una encuesta en línea de paneles representativos a lo largo del país en adultos mayores de 18 años; 40,9% de todos los respondedores reportó al menos algún síntoma relacionado con la salud mental o la conducta; 30,9% reportó síntomas de ansiedad y depresión, síntomas relacionados con estrés y trauma; 26,3% y 13,3% iniciaron o incrementaron el consumo de sustancias. Un dato impresionante es que durante junio, uno de los meses más importantes en el primer confinamiento, 10,7% de los respondedores consideró seriamente el suicidio, en su mayoría de edades entre 18 y 24 años y pertenecientes a minorías raciales, particularmente hispanos y afroamericanos.[4]

Pero ante todo esto, ¿qué nos espera para 2021?

Conforme inicia el año hemos visto incremento en la fragilidad mundial con respecto a la salud mental. Mas allá de las elecciones norteamericanas, múltiples movimientos sociales avanzan por el mundo.

Desigualdad, injusticias ante minorías étnicas, fantasías relacionadas con cambios a corto plazo, nos enfrentarán a múltiples frustraciones durante los primeros meses del año.

El año 2021 no será la cura para este mundo. En una publicación, Cheryl Fulton, de la Texas State University, en Texas, Estados Unidos, señaló que esperar un futuro mejor "no solo te priva de vivir plenamente ahora, sino que también puede robar tu futuro inmediato cuando este no resulta lo esperado" y una medida importante será medir nuestras expectativas y continuar viviendo a plazos cortos.[5]

Hay ciertos padecimientos y síntomas que se han acumulado a lo largo del tiempo. Muchos de ellos empezarán a dar síntomas dependientes de la cronicidad y del tratamiento que hasta el momento se haya brindado. Algunos de los más frecuentes en la evidencia actual y por lo cual debemos mantenernos alertas ante su presencia son los mencionados incrementos de estrés, ansiedad e ideas suicidas.

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