Mini-examen clínico: Evalúe sus conocimientos sobre lepra

Dra. Zaira Dennis Chávez López

Conflictos de interés

12 de enero de 2021

Figura 6. Piel de un paciente con una placa bien delimitada, con un borde elevado y una pérdida de sensibilidad en su región central, causada por lepra tuberculoide o enfermedad de Hansen.

La evolución de la clínica de la lepra puede estar afectada por dos tipos de reacciones, las cuáles pueden aparecer en pacientes que no han recibido tratamiento, aunque con mayor frecuencia aparecen en pacientes que han sido tratados con antimicrobianos.

La reacción tipo 1 (puede denominarse reacción leprosa tipo 1, reacción de reversa) y tipo 2 (puede denominarse reacción leprosa tipo 2 o eritema nodoso leproso). reacción leprosa tipo 1 ocurre típicamente en pacientes con enfermedad limítrofe (limítrofe tuberculoide, limítrofe-limítrofelimítrofe lepromatosa), mientras que reacción leprosa tipo 2 ocurre en pacientes con enfermedad lepromatosa (limítrofe lepromatosa-lepra lepromatosa); distinguir entre los tipos de reacciones puede ser difícil, sin embargo, ambos parecen tener diferentes mecanismos inmunológicos subyacentes.

La reacción leprosa tipo 1 puede complicar cualquiera de las tres categorías limítrofes, las lesiones cutáneas preexistentes muestran eritema y tumefacción, con posible aparición de nuevas lesiones. La llegada de linfocitos a las lesiones preexistentes se continúa con edema y con modificación del aspecto histológico hacia el de la forma tuberculoide.

Las reacciones leves sin neuritis, ulceración u otros síntomas graves pueden tratarse con medidas generales y antiinflamatorios, sin embargo, los pacientes que presentan neuritis requieren tratamiento inmediato con corticoesteroides para evitar un daño nervioso permanente, se recomienda iniciar prednisona (40 - 60 mg al día) hasta mejora y disminuir progresivamente la dosis.

En caso de respuesta deficiente a corticoesteroides el tratamiento de segunda línea es ciclosporina.

El eritema nudoso leproso (reacción leprosa tipo 2) se manifiesta con mayor frecuencia durante la segunda mitad del primer año de tratamiento. Aparecen nódulos subcutáneos dolorosos e inflamados, generalmente en grupos. Cada nódulo tiene duración de 1 a 2 semanas. El cuadro se suele acompañar de fiebre, adenopatía linfática y artralgias. Histológicamente se caracteriza por infiltración leucocitaria polimorfonuclear con depósitos de inmunoglobulina G y complemento. En caso de sintomatología leve sin neuritis, ulceración u otros síntomas graves pueden tratarse con medidas generales y antiinflamatorios. En caso de sintomatología severa se puede indicar prednisona (40 mg a 60 mg al día), metotrexato (7,5 mg a 20 mg por semana), talidomida (300 mg a 400 mg al día con control de la reacción a las 48 horas) y en casos crónicos se puede valorar el uso de clofazimina.

El tratamiento del fenómeno de Lucio (vasculopatía necrotizante en pacientes con lepra lepromatosa de larga duración no tratada) requiere tratamiento antimicrobiano y corticoesteroides, así como cuidado de la piel y las heridas comparable al que se administra para quemaduras extensas.

Para más información sobre el tratamiento de lepra, lea aquí.

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