COMENTARIO

Lo más destacado en enfermedades infecciosas en el año 2020

Dra. Armelle Pérez-Cortés Villalobos

Conflictos de interés

7 de enero de 2021

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

El 2020 fue el año de las enfermedades infecciosas ante la llegada del SARS-CoV-2, que representó un profundo cambio en el mundo que conocíamos y, sin embargo, en tan solo un año se han logrado importantes avances.

Desde el informe de un cuadro de neumonía atípica de origen desconocido en Wuhan, China, un brote que se convirtió en pandemia, la identificación del virus SARS-CoV-2 y, eventualmente, el establecimiento de plataformas diagnósticas estandarizadas en el mundo y pruebas rápidas de antígeno para facilitar el diagnóstico. Sumado además a las diferentes maniobras de salud pública para frenar la dispersión del virus y romper cadenas de transmisión, con la confirmación de que medidas como el uso de cubrebocas, lavado de manos y mantener distancia física funcionan. Al final del 2020 se suman al control de esta pandemia las múltiples vacunas contra COVID-19 que continúan en desarrollo.

En esta ocasión presento una breve descripción de los 7 artículos más relevantes en enfermedades infecciosas del 2020.

Efecto de betalactámico con actividad contra estafilococos en mortalidad, bacteriemia, recaída o fracaso del tratamiento en bacteriemia por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina

Este ensayo clínico aleatorizado y abierto realizado en 27 hospitales de 4 países desde agosto de 2015 hasta julio de 2018 tuvo como objetivo evaluar a pacientes adultos con bacteriemia por S. aureus resistente a meticilina y conocer si el agregar 7 días de una penicilina antiestafilocócicas (flucloxacilina, cloxacilina o cefazolina) al tratamiento estándar (vancomicina o daptomicina) mejoraba el pronóstico a 90 días.[1] 

En los resultados, sin embargo, se concluyó que el agregar un betalactámico con actividad contra estafilococos al tratamiento estándar no tuvo impacto en la mortalidad ni en la presencia de bacteriemia persistente, recaída o falla al tratamiento.

Proteína C reactiva y duración del tratamiento antibiótico en pacientes con bacteriemia no complicada por bacilos Gram negativos

En este estudio se evaluó el efecto de la proteína C reactiva en la duración del tratamiento con antibiótico (7 o 14 días de tratamiento) en la tasa de fracaso clínico a 30 días en pacientes con bacteriemia no complicada por bacilos Gram negativos.[2] 

El tratamiento de 7 días guiado por proteína C reactiva (interrupción una vez que la proteína C reactiva disminuyó 75%) no fue inferior al tratamiento de 14 días en las tasas de fracaso clínico a 30 días. Sin embargo, la interpretación está limitada por el gran margen de no inferioridad, en comparación con la baja tasa de eventos observados y el menor cumplimiento en el grupo guiado por proteína C reactiva.

Antibioticoterapia para la osteomielitis de pie diabético

En este estudio se compararon dos esquemas de tratamiento en osteomielitis de pie diabético: 3 frente a 6 semanas de terapia con antibióticos.[3]  

Se concluyó que, posterior al debridamiento quirúrgico, la terapia antibiótica sistémica para osteomielitis por pie diabético durante 3 semanas tuvo una incidencia similar (y estadísticamente no inferior) de remisión y efectos adversos, que recibir antibióticos por 6 semanas.

Antivirales en COVID-19, resultados provisionales del ensayo Solidaridad

El objetivo principal del ensayo Solidaridad fue ayudar a determinar si alguno de los cuatro antivirales reutilizados en el manejo de pacientes con COVID-19 podría afectar al menos moderadamente la mortalidad hospitalaria.[4] El estudio incluyó a 405 hospitales en 30 países, 11.330 pacientes hospitalizados por COVID-19 se aleatorizaron a uno de los fármacos a prueba disponibles localmente, fue un estudio abierto.

En este estudio se concluyó que en pacientes hospitalizados con COVID-19 el uso de remdesivir, hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir e interferón tuvo poco o ningún efecto en la mortalidad general, inicio de ventilación y la duración de la estancia hospitalaria.

Cabotegravir y rilpivirina de acción prolongada para el mantenimiento de la supresión del VIH-1

En este estudio fase 3, abierto, multicéntrico, con diseño de no inferioridad, se incluyeron a sujetos con infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que se encontraban en control virológico por 6 meses y se les asignó 1:1 a continuar con su terapia estándar o cambiar a inyecciones intramusculares de cabotegravir y rilpivirina.[5] 

Se concluyó que las inyecciones con cabotegravir y rilipivirina fueron no inferiores a la terapia estándar para mantener la supresión del virus de inmunodeficiencia humana. Es un estudio relevante ya que tratamientos simplificados de virus de inmunodeficiencia humana pudieran aumentar la satisfacción del paciente y facilitar el cumplimiento del tratamiento.

Dexametasona en pacientes hospitalizados con COVID-19

El informe preliminar de The RECOVERY Collaborative Group es probablemente el artículo que mayor relevancia tuvo en el año 2020 ya que sus resultados se volvieron parte de la práctica clínica de muchos médicos alrededor del mundo.[6]

En pacientes hospitalizados con COVID-19 que se encontraban en ventilación mecánica o con oxígeno, el uso de dexametasona resultó en una mortalidad a 28 días menor. Sin embargo, este beneficio no se encontró en pacientes que no requieren oxígeno y, su uso en este grupo, puede ser perjudicial de forma temprana.

Continuación posoperatoria de profilaxis antibiótica sobre la incidencia de infección del sitio quirúrgico

Esta revisión sistemática y metanálisis incluyó 52 estudios enmascarados aleatorizados con 19.273 participantes para evaluar el efecto de la continuación posoperatoria de la profilaxis antibiótica sobre la incidencia de infección del sitio quirúrgico.[7]

El análisis identificó que hay ningún beneficio en extender la profilaxis con antibióticos de forma posoperatoria frente a su suspensión. Cuando se siguieron las buenas prácticas y los estándares de cuidado, continuar con la profilaxis antibiótica no redujo la incidencia de infección de sitio quirúrgico. Estos hallazgos apoyan las recomendaciones de la OMS en contra de esta práctica.

Un año extraordinario del progreso de la ciencia en enfermedades infecciosas. Y, ustedes, ¿qué consideran lo más destacado del 2020?

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