Mini-examen clínico: Evalúe sus conocimientos sobre aspectos clave de la enfermedad de Alzheimer

Dra. Amy Kao; Dra. Helmi L. Lutsep; Dra. Aimee L. Pierce

Conflictos de interés

5 de febrero de 2021

Se pueden efectuar análisis de laboratorio para descartar otros trastornos que pueden ocasionar alteración cognitiva. Las recomendaciones actuales de la American Academy of Neurology comprenden determinación de los valores de cobalamina (vitamina B12) y pruebas funcionales tiroideas. La guía de la American Academy of Neurology también señala que las neuroimágenes estructurales (es decir, tomografía computarizada  o resonancia magnética del cerebro) son adecuadas para detectar lesiones que pueden ocasionar alteración cognitiva.[6] Se realizan estudios adicionales a discreción del médico y se ajustan al paciente individual.

Los resultados de las pruebas iniciales que requieren más evaluación diagnóstica consisten en los siguientes:

  • Anomalías en el hemograma completo y en los valores de cobalamina (vitamina B12) para descartar enfermedades hematológicas.

  • Anomalías de los valores de enzimas hepáticas, para descartar enfermedades hepáticas.

  • Anomalías de los valores de hormona estimulante de tiroides, para descartar enfermedades tiroideas.

  • Anomalías de la prueba de reagina plasmática rápida, para descartar sífilis.

  • Anomalías en el estudio serológico de virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o en el ensayo de reacción en cadena de la polimerasa, para descartar VIH/SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

  • Anomalías en anticuerpos paraneoplásicos para descartar encefalitis autoinmunitaria.

  • Anomalías en las proteínas tau, P-tau y 14-3-3 en líquido cefalorraquídeo, para descartar enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

La determinación de tau y beta amiloide raras veces es parte de la valoración diagnóstica de la enfermedad de Alzheimer, excepto en el contexto de investigación; sin embargo, esto puede cambiar en el futuro con el surgimiento de tratamientos para lentificar la rapidez de progresión de la enfermedad de Alzheimer.[7]

En estudios de investigación clínica, la atrofia de estructuras del hipocampo (estructuras importantes que intervienen en los procesos de la memoria) en la resonancia magnética coronal se considera un biomarcador válido de alteraciones neuropatológicas de la enfermedad de Alzheimer. No obstante, no se utiliza la medición del volumen hipocámpico en la atención clínica habitual para el diagnóstico de la enfermedad.

La exploración del cerebro mediante tomografía computarizada por emisión de fotón único o tomografía por emisión de positrones no es recomendable para la valoración sistemática de pacientes con cuadros clínicos típicos de enfermedad de Alzheimer. Estas modalidades pueden ser útiles en casos atípicos o cuando el diagnóstico más probable es una forma de demencia frontotemporal.[8]

Para más información sobre la valoración diagnóstica de la enfermedad de Alzheimer, lea aquí.

Comentario

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