Mini-examen clínico: Evalúe sus conocimientos sobre aspectos clave de la enfermedad de Alzheimer

Dra. Amy Kao; Dra. Helmi L. Lutsep; Dra. Aimee L. Pierce

Conflictos de interés

5 de febrero de 2021

Se desconoce la causa de la enfermedad de Alzheimer. Varios investigadores en la actualidad consideran que factores de riesgo ambiental y genético convergentes desencadenan una cascada fisiopatológica que en el curso de décadas da por resultado las alteraciones patológicas de la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

Se han identificado los siguientes factores de riesgo para la demencia de tipo Alzheimer:

  • Edad avanzada.

  • Antecedentes familiares.

  • Genotipo APOE4.

  • Obesidad.

  • Resistencia a la insulina.

  • Factores vasculares.

  • Dislipidemia.

  • Hipertensión.

  • Marcadores inflamatorios.

  • Síndrome de Down.

  • Lesión traumática del cerebro.

Aunque la mayoría de los casos de enfermedad de Alzheimer es esporádica (es decir, no heredada), existen formas familiares. La enfermedad de Alzheimer autosómica dominante temprana es muy infrecuente y representa menos de 1% de los casos; los casos se presentan en por lo menos tres individuos de dos o más generaciones y dos de los individuos son parientes en primer grado.[2] La enfermedad de Alzheimer típica es esporádica, pero hay variantes de genes (como el genotipo APOE4) que aumentan el riesgo de que una persona desarrolle enfermedad de Alzheimer esporádica.

Estudios epidemiológicos han señalado algunos posibles factores de riesgo, como depresión previa. Otros estudios han indicado que factores como la educación y el uso de antiinflamatorios no esteroideos a largo plazo pueden tener efectos protectores frente al desarrollo de enfermedad de Alzheimer.[3]

La hipertensión a mediana edad es un factor de riesgo establecido para las demencias a edad avanzada, de las cuales la enfermedad de Alzheimer es el tipo más frecuente.[4] En pacientes con hipertensión, el uso de cualquier fármaco antihipertensivo con el potencial de disminuir la presión arterial puede reducir el riesgo de demencia.[5] En un estudio de necropsias de cerebros en que se evaluó el vínculo entre la hipertensión y la enfermedad de Alzheimer se observó que quienes habían utilizado beta-bloqueantes para controlar la presión arterial tenían menos lesiones cerebrales de tipo Alzheimer en la necropsia, en comparación con quienes no habían recibido tratamiento farmacológico.

Para más información sobre la etiología de la enfermedad de Alzheimer, lea aquí.

Comentario

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