COMENTARIO

Aceptabilidad del personal de salud a la vacuna contra COVID-19

Dra. Armelle Pérez-Cortés Villalobos

Conflictos de interés

23 de diciembre de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

El desarrollo de una vacuna contra COVID-19 se ha convertido a través de los meses en una carrera que representa la luz al final del túnel. En los últimos meses la comunidad científica alrededor del mundo hemos visto los resultados de los estudios de fase 1, fase 2 y fase 3 de las diferentes vacunas, con entusiasmo y cada día confiando más en que la inmunización contra SARS-CoV-2 es una pieza faltante e indispensable para el control de esta pandemia.

En las últimas semanas se hicieron públicos los planes de vacunación en los diferentes países alrededor del mundo, en la mayoría de estos planes de distribución justa de la vacuna, los trabajadores de la salud seríamos los primeros en ser vacunados, este acceso prioritario es por ser quienes más corremos riesgo de infección.  

Sin embargo, conforme nos acercamos a tener acceso a estas esperadas vacunas, ha aumentado el temor, la resistencia y las dudas acerca de si las vacunas contra COVID-19 son seguras de aplicarse. Las dudas que rodean estas vacunas son si realmente son efectivas, se cuestiona si el tiempo de desarrollo de estas fue rápido, si no van a causar alteraciones en el cuerpo que se desconocen, si no puede haber implicaciones a largo plazo por habernos inmunizado.

¿El personal de salud se aplicará la vacuna contra COVID-19?

Como un ejercicio exploratorio, Medscape en español realizó una encuesta del 7 al 22 de diciembre de 2020 para evaluar la aceptabilidad a ser vacunado contra COVID-19 en el personal de salud.

Esta encuesta fue contestada por 2.905 miembros de nuestra audiencia: 76% médicos (especialistas: 57%; generales: 19%); 2%, estudiantes de medicina; 4% personal de enfermería; 2% administradores médicos; 12% otros proveedores de la salud, y 4% otros. De los participantes dentro del área de la salud: 53% reside en España, 16% reside en México, 10% en Argentina y 21% en otros países de Latinoamérica.

Del personal de salud encuestado, 74% contestó que se había aplicado al menos una vacuna en el último año. Este resultado es preocupante ya que como personal de salud 100% debería de estar vacunado al menos contra influenza estacional, siendo que 26% de los encuestados no lo están.

Acerca de la vacuna contra COVID-19, 76% del personal de salud encuestado contestó que cuando haya una vacuna disponible para SARS-CoV-2 se aplicaría la vacuna, siendo que 24% no se la aplicaría; este porcentaje no cambió si trabajaban en un área de atención a pacientes con COVID-19 (23% no se vacunaría), en comparación con el personal de salud que no trabaja en áreas COVID-19 (22% no se vacunaría). Entre las razones principales por las que no se vacunarían, 43% contestó que les "preocupa que no sea una vacuna segura", 37% contestó que "prefiere esperar un poco antes de aplicársela", 6% "duda que realmente sea efectiva", 2% "no se la puede aplicar por alguna afección médica" y 12% "por otras razones".

Todas estas dudas son esperables, sin embargo, como personal de salud tenemos la responsabilidad social de conocer como se desarrollaron y entender como funcionan las diferentes vacunas, revisar la literatura disponible, comentarlo con expertos y comunicar información veraz y transparente a los pacientes.

Como personal de salud y como líderes de opinión en esta pandemia debemos promover satisfactoriamente la adopción de prácticas basadas en evidencia. Es fundamental que los profesionales de la salud tengan un sólido conocimiento acerca de las vacunas contra COVID-19.

Asimismo, es vital identificar fuentes de información confiables para profesionales de la salud, entre ellas la página de la Organización Mundial de la Salud o la página de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos.

Es importante recordar los siguientes 5 puntos.

  1. Las vacunas no se hicieron desde cero. La tecnología de vacunas de ARNm se ha estudiado por décadas, su interés aumento por que se pueden desarrollar en un laboratorio y se pueden elaborar con materiales que se encuentran disponibles fácilmente, incluso ya se han estudiado versiones de vacunas de ARNm contra influenza, Zika, rabia e incluso citomegalovirus.

  2. Se pudieron hacer rápidamente gracias a los avances en la tecnología que hace décadas no existía, lo cual facilita los procesos, la rapidez de la investigación. Cuando se crearon la mayoría de las vacunas que nos aplicamos hoy en día, no se contaban con la mayoría de las herramientas tecnológicas que hoy tenemos al alcance de nuestras manos.

  3. Sin duda la pandemia de COVID-19 ha representado una fuerte inversión en tiempo, en dinero, en pensamiento y en trabajo de múltiples centros de investigación. Tener este enorme apoyo y todos estos recursos que normalmente no se obtienen fácilmente para hacer investigación quita las barreras que suelen retrasar la innovación en ciencia.

  4. Una de las mayores dificultades para la aplicación y distribución de vacunas son las agencias regulatorias que dan su aprobación, este simple paso podía durar años normalmente. Sin embargo, por la emergencia de salud que COVID-19 ha representado alrededor del mundo, diferentes agencias regulatorias en el mundo han tenido que revisar estos procesos simultáneamente conforme se llevan a cabo y no al terminar todas las fases de investigación como normalmente se hace, lo que ha representado ahorrar tiempo en procesos administrativos.

  5. Y, por último, el más valioso de todos, los voluntarios que, gracias a su generosidad hacia la ciencia han permitido que tengamos disponibles los resultados que tenemos el día de hoy. El reclutar voluntarios en los estudios puede ser una de las fases más complicadas y lentas de la investigación. Sin embargo, por la atención que tiene esta enfermedad se logró el reclutamiento de voluntarios rápidamente. ¡Gracias!

La pandemia de COVID-19 es una crisis mundial y sólo la resolveremos mediante la cooperación de todos. No olvidemos que en México se han reportado 2.259 defunciones confirmadas en personal de salud y 48% han sido médicos. Tenemos la responsabilidad de romper cadenas de contagio, protegernos y proteger a los que nos rodean, a través de los años los programas de inmunización han cambiado la historia del hombre y lo hará una vez más para controlar esta pandemia si todos hacemos nuestra parte.

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