COMENTARIO

La mal llamada gratuidad de los servicios de salud

Dr. Mauricio Sarmiento

Conflictos de interés

21 de diciembre de 2020

"Se exenta de pago a los pacientes de todas las clasificaciones socioeconómicas por concepto de hospitalización, consulta, procedimientos médicos o estudios auxiliares de diagnóstico", indica un acuerdo entre el Diario Oficial de la Federación y la Secretaría de Salud Federal, publicado el 30 de noviembre.

En los considerandos del acuerdo se menciona que es necesario establecer los criterios generales para la implementación de la gratuidad para la atención hospitalaria de pacientes de la Secretaría de Salud y las entidades coordinadas por ella.

De aquí que se conozca en los medios de comunicación como el acuerdo con el que comienza la "gratuidad de la atención médica", siendo que el concepto de gratuidad no es aplicable, debido a que no es verdad que los servicios de salud se proporcionen sin costo; simplemente desaparece el gasto directo de bolsillo, pero evidentemente se deberán pagar dichos servicios a través de impuestos, aportaciones y otras contribuciones.

La gratuidad no es algo malo, pero ¿de qué sirve dar gratis algo que no se tiene?

Desde su fundación, el Seguro Popular tenía como uno de sus objetivos disminuir e incluso desaparecer, el gasto directo de bolsillo por servicios médicos, por lo que la llamada gratuidad que se pretende implementar ya había sido puesta en práctica por esta institución, pero de manera paulatina y organizada. Existen muchas críticas al Seguro Popular, entre ellas la inmensa corrupción que terminó por hundirlo, pero este nuevo sistema de gratuidad no parece contemplar de qué manera se evitará que la corrupción vuelva a aparecer.

El problema al que nos enfrentamos con esta nueva gratuidad es que si bien se eliminan los pagos directos, los hospitales siguen sin contar con insumos y equipos suficientes para atender la demanda poblacional.

Es práctica común en algunas instituciones que los pacientes adquieran los insumos que necesitan, debido a que los hospitales no cuentan con ellos. Sobre esta práctica, el acuerdo del 30 de noviembre no dice nada, pero en diversos hospitales existe la duda sobre si se continuará pidiendo que los insumos sean comprados por el paciente.

Este es un problema importante, ya que la palabra gratuidad sugiere a los pacientes y sus familias que no pagarán nada. Por tanto, cuando el personal de salud les diga que el servicio es gratuito, pero tienen que comprar la sonda, el fármaco o la sutura, los pacientes se sentirán engañados.

Si la meta del gobierno es eliminar los gastos directos de bolsillo al recibir la atención, lo primero que debió hacer fue abastecer los hospitales antes de decretar la gratuidad.

No estoy en contra de la mal llamada gratuidad, pero me parece que no se implementó bien. Antes de hacer todo gratuito tendrían que haberse asegurado de que los hospitales contaran con los insumos y el equipo necesarios para poder atender a los pacientes. Parece que el gobierno quiere dar gratis algo que no tiene.

Por último, quiero advertir al personal de salud que se abstenga de mandar a pacientes o sus familiares a comprar los insumos por fuera, o por lo menos que platiquen en sus servicios y hospitales cómo pedirán los insumos, ya que es contradictorio que el gobierno diga que el servicio es gratuito y los pacientes tengan que pagar para conseguirlos. Esto pone en riesgo al personal de salud, que puede ser visto como "el malo"; tenemos que ser aún más precavidos cuando pidamos insumos por fuera.

El caso del Dr. Grajales está fresco en nuestra memoria: un médico acusado y condenado a prisión preventiva por el "delito" de pedir que los familiares compraran insumos por fuera. Su procedimiento se detuvo por la indignación generalizada del personal de salud, pero de otra manera seguiría en prisión. Este caso se presentó antes del acuerdo del 30 de noviembre, por lo que cabe suponer que ahora las autoridades serán más estrictas con estas prácticas.

Aún no sabemos qué va a suceder con el personal de salud que pide insumos a los pacientes para atenderlos, pero les recomiendo que sean cuidadosos; por desgracia en estos momentos existen muchos factores adversos a la práctica de la medicina y la enfermería, y este acuerdo no hará las cosas más fáciles.

Este nuevo acuerdo que según establece la gratuidad de la atención médica no soluciona el problema de la falta de insumos o equipos, tampoco el de acceso a servicios de salud. Lo que hace es poner entre la espada y la pared al personal de salud, que por una parte tiene que dar atención gratuita y, por otro, manda a comprar insumos a pacientes y familiares.

La gratuidad no es algo malo, pero ¿de qué sirve dar gratis algo que no se tiene?

El Dr. Mauricio Sarmiento estudió medicina y se especializó en anatomía patológica, medicina interna y hematología clínica. Posteriormente cursó la carrera de Derecho en la Facultad de Derecho de Ciudad Universitaria. Actualmente tiene un despacho jurídico en donde, entre otras cosas, da asesoría a médicos en temas de responsabilidad civil, trámites administrativos y las implicaciones jurídicas de la práctica médica.

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