COMENTARIO

El profundo impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la medicina del trasplante

Dra. Armelle Pérez-Cortés Villalobos

Conflictos de interés

16 de diciembre de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, reportándose hasta el día de hoy más de 61 millones de casos alrededor del mundo.[1] México ha sido uno de los países más afectados en términos de número absoluto de casos y número de fallecidos.

Por esta razón, el 1 de abril de 2020 se emitieron recomendaciones al Subsistema Nacional de Donación y Trasplantes, en las cuales se recomendaba la suspensión temporal de todos los programas de donación y trasplante de órganos y tejidos en el país, debido al inminente riesgo de exponer a un paciente inmunosuprimido a SARS-CoV-2 postrasplante, así como a la alta demanda de servicios hospitalarios para la atención de pacientes infectados.[2]

Esta conducta fue acorde a los múltiples centros de trasplante alrededor del mundo; en una encuesta realizada a 204 centros de trasplante en 16 países de los 5 continentes, 75% reportó suspensión en la actividad de trasplante renal de donadores vivos (67% en Estados Unidos y 91% en Europa).

Las causas para este alto en las actividades de trasplante se debieron principalmente a preocupación por la seguridad de donadores y receptores (82%), preocupación o inquietud de los pacientes (48%) y restricciones gubernamentales (46%).[3]

Globalmente las actividades de trasplante se han visto reducidas por múltiples razones, entre ellas, la importante saturación de los sistemas de salud y de las unidades de cuidados críticos; en múltiples centros hospitalarios las demandas de la población de estos servicios continúan, y a pesar de extender su capacidad en unidades críticas, esto ha llegado a ser insuficiente.

La donación y trasplante de órganos pueden potencialmente presentar complicaciones que requirieran manejo dentro de una unidad de terapia intensiva, por lo que el sistema de salud debe tener una infraestructura que pueda atender las necesidades de estos pacientes, como suficiente reserva de productos sanguíneos en el banco de sangre, abasto de fármacos inmunosupresores, suficiente personal de enfermería y equipo de protección personal, entre otros.

En el caso de México, a consecuencia de la pandemia de COVID-19 hay significativo descenso en la actividad registrada a partir del segundo trimestre de 2020 hasta la fecha, en comparación con años previos. En cuanto a trasplante de riñón, en el tercer trimestre de 2019 se habían realizado 811 trasplantes; en este mismo periodo en 2020 solo se han realizado 36, y predominantemente en centros hospitalarios privados.

La actual situación de trasplante hepático es muy similar: de haberse realizado 61 trasplantes hepáticos hasta el tercer trimestre de 2019, en este mismo periodo se realizaron 6 en 2020, de los cuales 5 se realizaron en dependencias privadas.

Estas cifras se explican porque actualmente la actividad de donación y trasplante de órganos es un absoluto reto; particularmente en áreas geográficas con alta prevalencia de COVID-19 es complejo organizar áreas libres de la enfermedad para garantizar la seguridad de los pacientes trasplantados.

Mientras estamos en espera de que la transmisión del virus disminuya, el impacto de la pandemia en la medicina de trasplante será drástico los siguientes años; al estar frenados estos centros de trasplante, una de las principales preocupaciones es que menos médicos se están entrenando en este campo. Especialidades como cirugía de trasplante abdominal requieren la experiencia práctica en este campo, al igual que nefrología o hepatología de trasplante; al mismo tiempo, los protocolos de investigación y recursos orientados a otros campos de interés dentro de la medicina de trasplante han sido sustituidos por investigaciones relacionadas a SARS-CoV-2, por lo que desde la perspectiva de investigación también habrá retraso en la innovación continua que existe en esta área de la medicina.

Y a pesar de que muchos centros de trasplante han optado por la valoración individualizada, es decir, caso por caso, y cautelosamente realizar procuraciones de trasplantes, necesitamos trabajar juntos y realizar el esfuerzo por implementar políticas de trasplante seguras.

Existen muchas áreas de oportunidad en las que debemos enfocar nuestros esfuerzos, replantearnos cómo reactivar los centros de trasplante durante la pandemia, por ejemplo, implementando la creación de un sistema que permita regionalizar la actividad de trasplante, es decir, identificar áreas geográficas con baja prevalencia de COVID-19 donde de forma escalonada, organizada y progresiva se puedan reiniciar actividades de trasplante seguras.

Desarrollar un sistema eficiente en que se efectúen rápidamente estudios de imagen y prueba de reacción en cadena de la polimerasa a los donadores y receptores, en que la entrega de resultados sea rápida y confiable para poder tomar decisiones y reactivar las procuraciones de órganos, así como tratar de estandarizar prácticas para la procuración de órganos, la evaluación de donadores y receptores, terapias de inducción y manejo de estos pacientes, lo que se puede realizar a través de guías de manejo, de forma que los centros en que se realicen trasplantes tengan que cumplir con estas condiciones de seguridad y tratar de estandarizar las prácticas con la evidencia que se reúne continuamente.

No olvidemos que en México actualmente hay al menos 17.394 pacientes esperando un trasplante de riñón, 5.649 esperando un trasplante de córnea y 311 esperando un trasplante de hígado, entre muchos más en espera de otros órganos. En este momento es impredecible el momento en que disminuirá la circulación de SARS-CoV-2, y es presumible que se produzcan muchos fallecimientos de pacientes que se encuentran en la lista de espera de trasplante, los cuales también son víctimas derivadas de esta terrible pandemia.

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