¿El semáforo epidemiológico en México refleja la realidad del país? Ejemplo de la Ciudad de México

Nelly Toche

9 de diciembre de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

De acuerdo con la actualización diaria de casos de COVID-19 del 8 de diciembre del Gobierno de la Ciudad de México, existen 239.006 casos confirmados, 4.225 hospitalizaciones generales y 953 intubados.

En el Valle de México hay 6.959 camas disponibles, lo que equivale a 58% de la ocupación hospitalaria; pese al incremento de ingresos, la capital se ha mantenido en semáforo color naranja. Este es el ejemplo más emblemático del país, ya que la capital de la República es el lugar que ha presentado el mayor número de casos, pero de igual forma es el de mayor capacidad hospitalaria. El escenario para esta entidad luce complicado y de acuerdo con los datos, en franco crecimiento de riesgo epidemiológico, entonces ¿por qué no se ha determinado cambiar el nivel de riesgo y con ello el color del semáforo?

Como parte de las acciones de atención de la emergencia, la Secretaría de Salud estableció el 14 de mayo de 2020 una estrategia para la reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas; con ello creó un sistema de semáforo por regiones que permitiera analizar periódicamente el riesgo epidemiológico relacionado con dicha reapertura a fin de que esta fuera gradual, ordenada y cauta. Dicha estrategia dio inicio el primero de junio.

La determinación del sistema de semáforo por regiones tiene como finalidad ser un instrumento con carácter orientador para el desarrollo de actividades de diversa índole; conforme al semáforo de riesgo epidemiológico COVID-19 se da la implementación de las medidas para que cada gobierno local, en el ámbito de sus atribuciones, decida que se requiere para la prevención y control.

Los indicadores y metodología son iguales para las 32 entidades federativas de la República y permite entender y comunicar el riesgo epidemiológico poblacional a nivel local o regional, así como orientar las acciones que se pueden implementar localmente de acuerdo con la intensidad de la epidemia.

Aunque el semáforo no representa integralmente la epidemia, sino que selecciona una serie de indicadores que directamente orientan sobre su intensidad, la capacidad de respuesta a la misma y la estimación del riesgo de reducir o incrementar la actividad de la epidemia en el nivel local, pareciera que el semáforo no ha reflejado la realidad del país.

Volviendo al ejemplo de la Ciudad de México

Con el último informe sobre COVID-19, sumando las camas generales y con ventilador, la ocupación es de 6.653. En julio la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo que la zona metropolitana del Valle de México tendría que regresar del semáforo naranja al rojo si rebasaba el umbral de las 5.127 camas ocupadas, es decir, una ocupación hospitalaria mayor a 65% o dos semanas de incremento estable, hoy esa cifra está rebasada.[1]

En esos días el subsecretario de Salud, Dr. Hugo López-Gatell, aseguraba que el semáforo es un instrumento técnico con una serie de recomendaciones que emiten las autoridades federales, pero que es responsabilidad de las autoridades de cada estado si las acatan o no. "Si un gobierno estatal decide relajar las medidas que se recomiendan, que están estipuladas en el acuerdo secretarial que sigue vigente, es responsabilidad del estado la decisión que está tomando. Nosotros no nos vamos a contraponer con ellos".

A pesar de los constantes aumentos en ocupación hospitalaria y de casos, el 7 de diciembre la jefa de Gobierno hizo oficial que la Ciudad de México no vuelve a semáforo rojo, que el cambio de color será una determinación del Gobierno Federal, y descartó el toque de queda o medidas más severas. "Nosotros nos guiamos por este color del semáforo que nos envían cada semana y a partir de ahí se toman decisiones", y agregó que si bien su gobierno había anunciado que para definir el color del semáforo en la capital se tomarían en cuenta cuatro indicadores (tendencia de síndrome COVID-19, tendencia de hospitalizados, positividad e incremento de sospechosos y ocupación hospitalaria), continuarán apegados a las decisiones federales.

Aun así, reconoció el incremento de casos. "Como ustedes saben, está creciendo el número de hospitalizaciones", señaló, añadiendo que se tomaron decisiones para fortalecer la disminución de la movilidad y, en los próximos días, se darán a conocer otras tantas, para no dar un golpe a la economía que se ha visto seriamente afectada durante la emergencia sanitaria.

Entre las principales medidas que estarán vigentes a partir de esta semana destaca el llamado a que la población vuelva a quedarse en casa y solamente salga si es estrictamente necesario, además se pretende fortalecer el programa de código QR para monitoreo de flujo de personas y posibles contagios tanto en establecimientos comerciales como en empresas. También se promovió la campaña denominada "tres C", la cual consiste en prevenir infectados en espacios cerrados, concurridos o tener contacto con las personas sin sana distancia.

El gobierno local también detalló que esta semana se sumarán 30 hospitales de la Secretaría de Salud local para ofrecer pruebas rápidas a personas con síntomas de coronavirus o que hayan estado en contacto con alguien contagiado. Hasta ahora se han habilitado 230 puntos distribuidos en 117 centros de salud, 33 quioscos de salud en las colonias de atención prioritaria, 50 macroquioscos y ahora los 30 hospitales de la red de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

A la jefa de gobierno se le cuestionó si hay un límite de hospitalizaciones o contagiados de coronavirus para declararse el semáforo rojo, a lo cual no respondió, pero dijo que se ampliará la ocupación hospitalaria con 600 camas para atender pacientes con COVID-19 y que con la ayuda del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), y el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), entre otros, podrán atender más pacientes.

"Por lo pronto está recuperándose la capacidad hospitalaria, la Secretaría de la Defensa Nacional tiene un número de camas muy importante, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México y el Centro Citibanamex también, pero ya lo anunciaremos".

A las anteriores medidas se añade: reducir al mínimo la operación del gobierno de la ciudad, lo que implica cierre de oficinas al público; fortalecer el trabajo desde casa en oficinas privadas; campaña intensiva de comunicación; fortalecimiento de medidas sanitarias en negocios; filtros dosificadores en el centro histórico, central de abasto, en tiendas y centros comerciales, y fortalecimiento del programa de colonias en emergencia sanitaria.

El semáforo en la República Mexicana

El semáforo cuenta con cuatro colores diferentes: rojo, naranja, amarillo y verde, siendo el rojo el color que representa el máximo riesgo y el verde el que indica que las personas pueden regresar a la normalidad con ciertas precauciones. El cambio de un color a otro depende de la situación de cada estado. 

En el semáforo de COVID-19 a nivel nacional hubo cambios, aplicables desde el 7 al 20 de diciembre, con dos estados en semáforo rojo (Baja California y Zacatecas), 24 en naranja, tres en amarillo (Colima, Tlaxcala y Oaxaca) y tres en verde (Campeche, Chiapas y Veracruz).

Informe 4 de diciembre, aplica a partir del 7 de diciembre y hasta el domingo 20 de diciembre (dos semanas para dar oportunidad de reacción a los estados).

Adicionalmente, de los estados en naranja hay diez en total en máximo riesgo de pasar a rojo: Sonora, Coahuila, Nuevo León, Durango, Aguascalientes, Querétaro, Estado de México, Hidalgo y Ciudad de México.

El escenario nacional no es alentador, la curva epidemiológica de manera general presenta incremento en los casos.

Dr. Mauricio Rodríguez Álvarez

Al respecto, el Dr. Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus de la Universidad Nacional Autónoma de México, aseguró que los mexicanos no debemos esperar a que las autoridades se vean obligadas a poner el semáforo epidemiológico a su máximo nivel, por lo cual hizo un llamado a atender la sugerencia de evitar salir del hogar si no es necesario.

Añadió que la preparación y andamiaje institucional, además de la parte técnica, difícilmente se alcanzan a percibir, por lo que estamos frente a una situación donde la salud y el cuidado individuales tienen repercusiones en la protección de la colectividad. El semáforo epidemiológico comienza en casa.

"Estamos viendo que en algunas partes del país la situación derivada de la pandemia es crítica, como lo están expresando las propias autoridades, por eso la importancia de identificar, atender y aislar oportunamente a los enfermos".

Agregó que se ha ido reaccionando al avance de la situación conforme se va presentando porque nadie estaba preparado para esta pandemia, por lo que preparar a la comunidad es la forma de disminuir los casos.

Olivia López Arellano

Por su parte, Olivia López Arellano, Secretaria de Salud de la Ciudad de México, expresó que preocupa el relajamiento de medidas en una época donde tradicionalmente las personas se reúnen; reconoció que la atención hospitalaria ha estado incrementando y aunque todavía hay capacidad, es tarea de todos reducir la velocidad de los contagios, que es lo que más preocupa.

Más allá del índice de semáforo nacional, debemos  asumir que están aumentando las hospitalizaciones y que esto significa que los contagios están acelerándose; dijo que para evitar regresar a semáforo rojo se han desplegado las diferentes medidas dadas a conocer, pero no es solo tarea del personal médico y del gobierno. Además, cualquier semáforo es muy distinto al semáforo de inicio. "En este momento ya hay un grupo de personas que ya se contagió, otro que ya incorporó totalmente las medidas sanitarias y también los comercios, servicios y oficinas, muchos cumplen con los lineamientos, entonces lo que se haría de pasar a semáforo rojo también sería distinto".

En este sentido, Cristian Morales, representante de la Organización Panamericana de la Salud en México, señaló en su momento que es de vital importancia que la gente verdaderamente comprenda lo que significa cada color y las razones por las que se cambia: "Informar claramente a la sociedad sobre las medidas, pero en esta transición se ha observado cierto desconocimiento por parte de la población sobre las actividades y negocios que pueden visitar, así como las medidas para hacerlo". 

Asimismo, conviene recordar que cuando el semáforo es rojo estamos en máxima alerta, de cuidados máximos. Cuando está en naranja hablamos de la preparación y los ajustes necesarios para mantener limitados los contagios y prepararse, ya sea para la luz amarilla o para tener que volver a la semaforización roja en caso de que la transmisión no ceda. 

El semáforo ha sufrido modificaciones

Desde el mes de agosto la Secretaría de Salud anunció una serie de modificación en la forma de evaluar el semáforo para indicar la incidencia de la pandemia de COVID-19 en los estados.

Con esta nueva medición se incluían diez indicadores en lugar de cuatro. Anteriormente se tomaban en cuenta porcentaje de ocupación de camas en terapia intensiva, porcentaje de casos positivos de coronavirus; tendencia de camas ocupadas y tendencia de casos positivos, es decir, el comportamiento esperado con base en los números actuales, que es calculado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

En la actualización los indicadores fueron divididos en tres categorías:

  • "Indicadores de síndrome COVID-19", con tasa de reproducción efectiva del contagio, tasa de incidencia de casos estimados activos por 100 mil habitantes, porcentaje semanal de positividad al virus Sars-CoV-2 y tendencia de casos de síndrome COVID-19 por cada 100 mil habitantes.

  • "Indicadores de hospitalización", que analizan la tasa de casos hospitalizados por cada 100 mil habitantes, porcentaje de camas generales ocupadas en los hospitales de la red hospitalaria para la atención de infecciones respiratorias agudas graves, porcentaje de camas con ventilador ocupadas en los hospitales de la red infecciones respiratorias agudas graves y tendencia de casos hospitalizados por cada 100 mil habitantes.

  • Defunciones, que toman en cuenta la tasa de mortalidad por 100 mil habitantes y tendencia de la tasa de mortalidad por 100 mil habitantes.

De acuerdo con las autoridades estas características se toman en cuenta en cada estado para obtener la puntuación con que se determina su estado de riesgo de contagio y, cada uno decide las acciones a emprender.

Al 8 de diciembre, según el informe técnico diario hay 1'193.255 casos confirmados, 388.192 casos sospechosos, 1'472.266 casos negativos y 110.874 defunciones.

El Dr. Rodríguez ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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