El uso diario de protector solar previene más fallecimientos por melanoma que la detección temprana

Bruce Jancin

Conflictos de interés

8 de diciembre de 2020

Los grandes avances en las terapias dirigidas para el melanoma en etapa avanzada acaparan los titulares, pero un reciente estudio australiano concluyó que la forma más rentable de reducir tanto la incidencia como los fallecimientos causados por melanoma es mediante la prevención primaria con el uso diario de protector solar.[1]

"Es muy importante que reconozcamos la importancia de prevenir el cáncer de piel y no solo la detección temprana ni el tratamiento de la enfermedad tardía", indicó la Dra. Laura Korb Ferris, Ph. D., dermatóloga y directora de ensayos clínicos en el departamento de dermatología de la University of Pittsburgh, en Pittsburgh, Estados Unidos.

En el foro virtual sobre neoplasias malignas de la piel presentado por Postgraduate Institute for Medicine y Global Academy for Medical Education la Dra. Ferris también destacó el análisis de costo-efectividad australiano, que utilizó modelos de Markov con datos de dos ensayos controlados aleatorizados poblacionales realizados en Queensland, Australia.

El estudio de costo-efectividad comparó el impacto estimado a largo plazo de tres enfoques diferentes para el control del melanoma: una estrategia de prevención primaria, que básicamente consistía en promover el uso diario de protector solar y otras formas de protección; la detección temprana a partir de los 50 años mediante exámenes anuales de la piel de todo el cuerpo realizados por dermatólogos, y no efectuar ninguna intervención.

El análisis proporcionó estimaciones del número de casos de melanoma, fallecimientos causados por melanoma, otros cánceres de piel y calidad de vida en el transcurso de 30 años, en hombres y mujeres que inicialmente tenían 50 años.

La prevención primaria mediante el uso de protector solar fue la clara ganadora, como demuestran los resultados:

  • Reducción de 44% en la incidencia de melanoma, en comparación con la detección temprana mediante revisión dermatológica anual.

  • Reducción de 39% en fallecimientos por melanoma proyectados, en comparación con la detección temprana, que a su vez logró solo reducción de 2%, en comparación con ninguna intervención.

  • 27% menos cánceres de los queratinocitos extirpados que con la revisión dermatológica anual.

  • Reducción de 21,7% en los costos sociales, en comparación con un programa de detección temprana.

El uso diario de protector solar como prevención primaria también se asoció con un modesto aumento de 0,1% en los años de vida ajustados por calidad. "La prevención es de bajo costo, de bajo riesgo y eficaz", observó la Dra. Ferris.

Los investigadores señalaron que si bien los residentes del estado australiano de Queensland son principalmente de piel clara y enfrentan altos niveles de radiación ultravioleta durante todo el año (lo que limita en cierto modo la generalización de los hallazgos del estudio), las relaciones entre los costos de las estrategias de intervención y sus resultados deben ser proporcionales en otros países.

Es cierto, pero la estrategia de realizar una revisión dermatológica anual a partir de los 50 años, como se modeló en el estudio australiano, no es la forma más productiva de llevar a cabo un programa de detección temprana de melanoma, destacó la Dra. Ferris, agregando que los datos del National Cancer Institute's Surveillance, Epidemiology, and End Results Program  muestran que la edad promedio en el momento del diagnóstico de melanoma en Estados Unidos es de 65 años, mientras que la edad promedio en el momento de la muerte causada por la neoplasia maligna es de 71 años. Esa información es útil para formular estrategias a fin de mejorar la detección temprana a través de exámenes más enfocados y con mejores resultados.

De forma que los investigadores europeos estiman que si se realizara cribado en todas las personas de 50 años o más, tendría que hacerse en 475 personas y realizar biopsia de un promedio de 19,6 lesiones para detectar un solo melanoma. Pero al reservar las pruebas de detección para aquellos de 50 años en adelante que tienen cualquiera de los tres factores de riesgo: antecedentes personales de melanoma, nevos atípicos o al menos 40 nevos comunes, esos números disminuyen drásticamente: 98 personas necesitarían ser examinadas y 13,5 biopsias de lesiones para detectar un melanoma. Y al reducir aún más la población examinada a las personas de 65 años o más con cualquiera de los tres factores de riesgo se necesitaría examinar a 63 personas mayores y extirpar 9,2 lesiones para encontrar un melanoma.

Los exámenes de la piel de todo el cuerpo toman mucho tiempo para los dermatólogos. En un estudio reciente de Estados Unidos los investigadores determinaron que el tiempo adicional frente al paciente requerido por cada cáncer de piel detectado al realizar una revisión de la piel de todo el cuerpo en adultos que acuden a consulta dermatológica por cualquier otro motivo es de 4,5 horas.[2] Y ese es el tiempo necesario para detectar cualquier tipo de cáncer de piel.

"Para obtener la cifra para el melanoma, multiplíquelo por 15 a 20", destacó la Dra. Ferris.

Los investigadores también determinaron que con cada década de edad y conforme más claro es el fototipo de la piel, el número necesario de lesiones a examinar para identificar un cáncer de piel de cualquier tipo disminuyó.

"Al enfocarnos en pacientes mayores y con tipos de piel clara podemos reducir ese tiempo aproximadamente 1 hora", comentó la Dra. Ferris, quien escribió un editorial sobre el estudio.[3]

Si bien muchos dermatólogos recomiendan que las personas con recuento alto de nevos comunes se sometan a exámenes frecuentes de melanoma porque tienen riesgo particularmente alto de enfermedad invasiva, un par de estudios recientes desafía esa noción, señaló. Uno fue un estudio retrospectivo de 326 pacientes consecutivos con melanoma de reciente diagnóstico que encontró que los pacientes con recuento de nevos más alto tenían melanomas más delgados y mayor probabilidad de melanoma in situ.[4]

Los pacientes que presentaron melanoma invasivo tenían recuento total medio de nevos de 31,5 lesiones, mientras que aquellos con melanoma in situ tenían un promedio de 57,2 nevos. Cada nevo adicional se asoció con reducción de 4% en la probabilidad de melanoma invasivo, independientemente de la edad y el sexo.

El otro estudio incluyó 566 pacientes con melanoma recién diagnosticados en dos centros de Estados Unidos.[5] Entre 56% de los pacientes menores de 60 años, aquellos más de 50 nevos totales tenían 68% menos probabilidades de tener melanoma grueso en un análisis de regresión logística que controló los factores demográficos, así como la ubicación anatómica del melanoma, el subtipo histológico y la frecuencia de detección del cáncer de piel.

Por el contrario, los pacientes más jóvenes con más de 5 nevos atípicos tenían 2,43 veces más probabilidades de tener melanomas más gruesos que aquellos sin tales lesiones. La lección, según los investigadores, es que el recuento total de nevos no es determinante confiable del estado de riesgo de un paciente o la necesidad de exámenes de la piel.

La Dra. Ferris ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Global Academy for Medical Education y esta organización de noticias son propiedad de la misma empresa.

Este artículo fue originalmente publicado en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....