COVID-19: el resumen semanal (4 al 10 de diciembre)

Matías A. Loewy

11 de diciembre de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación sobre la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

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OMS: "Hay una luz al final del túnel, pero la pandemia no terminó"

Un año después de que el virus SARS-CoV-2 emergiera en Wuhan, China, los avances en vacunas pueden hacer pensar que se acerca el fin de una pandemia que hasta el momento infectó a 65 millones de personas y mató a 1,5 millones. Pero no conviene cantar victoria antes de tiempo. "Podemos empezar a ver que hay luz al final del túnel. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está preocupada de que exista una percepción creciente de que la pandemia de COVID-19 se terminó", alertó el viernes 4 el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo.

"La verdad es que, en el presente, muchos lugares presencian una transmisión muy alta del virus de COVID-19, lo que está poniendo enorme presión en hospitales, unidades de cuidados intensivos y trabajadores de salud", dijo. Y que se empiece a vacunar no significa que se alcance una cobertura significativa de inmediato ni que la pandemia vaya a terminar de la noche a la mañana. "Los próximos dos años van a ser críticos. Hay que continuar con las medidas de salud pública", vaticinó el Dr. Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La vacuna de Oxford/AstraZeneca publica resultados en The Lancet, pero no despeja todas las dudas

Los resultados completos de los estudios de fase 3 de la vacuna candidata de la University of Oxford/AstraZeneca, ChAdOx1 nCoV-19 (AZD1222), son los primeros en ser publicados en una revista con revisión por pares: The Lancet, este martes 8. Tal como se había anticipado en un comunicado de prensa, en los participantes que recibieron dos dosis estándar, la eficacia de la vacuna fue de 62,1%, mientras que en aquellos que recibieron una dosis baja seguida de una dosis estándar, la eficacia trepó al 90,0%, “aunque existe la posibilidad de que el azar juegue un papel en resultados tan divergentes", admitieron los investigadores.

La vacuna es segura, informaron los autores, con solo tres de los 23.745 participantes durante una mediana de 3,4 meses experimentando eventos adversos graves que posiblemente estaban relacionados con una vacuna: uno en el grupo de la vacuna (mielitis transversa 14 días después de la dosis de refuerzo), uno en el grupo de control y uno en un participante que permanece enmascarado a la asignación de grupo.

Para el Dr. Larry Corey, uno de los líderes de la U.S. Coronavirus Vaccine Prevention Network, "hay una falta de uniformidad en el esquema y en la dosis que dificulta la interpretación de los resultados", por lo que esperaría que se realice un nuevo estudio en Estados Unidos para clarificar la verdadera efectividad de la vacuna. Otros interrogantes incluyen la eficacia preventiva de infecciones asintomáticas y cuánto durará la protección.

Efectos adversos de una vacuna "asustaron" a enfermera (pero sí se la aplicaría de nuevo)

Después de anotarse como voluntaria en un ensayo clínico de la vacuna de Pfizer/BioNTech, la enfermera Kristen Choi, Ph.D., de la Escuela de Enfermería de University of California, en Los Ángeles, Estados Unidos, recibió la segunda dosis en septiembre y sintió de inmediato dolor en el sitio de aplicación. Al anochecer se fue a la cama con mareos, náuseas y escalofríos. A la medianoche, los síntomas se habían intensificado y casi no podía mover el brazo. A las 5:30 a. m. se despertó y se tomó la temperatura: 40,5 °C. "Esta fue la fiebre más alta que recuerdo haber tenido y me asustó", evocó. Por la mañana, todos los síntomas habían desparecido y solo le quedó una protuberancia dolorosa en el sitio de la inyección.

Aunque se trata de una manifestación inusual, según los estudios, Choi contó la historia en JAMA Internal Medicine con el objeto de advertir a los médicos que las personas que se vacunen pueden tener síntomas similares y sugirió que se implemente una línea telefónica las 24 horas para atender a quienes experimenten efectos secundarios extremos. Pero Choi aclaró que no está en contra de la vacunación: "Lo volvería a hacer en un abrir y cerrar de ojos, incluso si supiera que iba a tener la misma reacción".

Este miércoles 9, en tanto, la agencia regulatoria británica advirtió que las personas que tienen un historial de reacciones alérgicas importantes no deben recibir la vacuna de Pfizer/BioNTech, después de dos episodios en trabajadores de salud que recibieron la vacuna el mismo día que el Reino Unido lanzó su programa de vacunación masiva con esa fórmula. Según los datos completos del estudio de fase 3 publicados este jueves 10 en The New England Journal of Medicine, la seguridad en una mediana de 2 meses es comparable a la de otras vacunas de virus, con una incidencia de eventos adversos graves baja y similar en los grupos de vacuna y placebo.

¿Alguna vacuna es mejor que otras para pacientes con cáncer?

Aunque los pacientes con cáncer se consideran en la lista de prioridad para ser vacunados contra COVID-19, tres investigadores franceses se preguntan en British Journal of Cancer si las primeras fórmulas que se espera que sean aprobadas en Europa, las de Pfizer/BioNTech y Moderna, pueden ser menos eficaces que otras plataformas en esa población. ¿El temor? Que las burbujas lipídicas que encapsulan al ARN mensajero tiendan a ser captadas por el tumor, teniendo en cuenta que también se utiliza esa estrategia de envoltura para lograr una acción más selectiva de ciertos medicamentos quimioterápicos.

"Nuestro mensaje es claro: los pacientes con cáncer deben vacunarse porque tienen de dos a tres veces más probabilidades de desarrollar formas graves de COVID-19 que la población general. Pero ¿no será mejor esperar a las vacunas que dependen de virus inactivados?", se preguntó Gérard Milano, Ph.D., responsable de la Unidad de Oncofarmacología del Centre Antoine Lacassagne, en Niza, Francia.  

Sin embargo, los quimioterápicos liposomales se inyectan por vía intravenosa y no intramuscular, como es el caso de las vacunas. Y las tres vacunas chinas y una india basada en virus inactivados todavía están en fase 3 de los ensayos, con fecha incierta de aprobación y lanzamiento.

Se debilita la obligatoriedad de la vacunación

Desde declaraciones de Joe Biden hasta otras de altos funcionarios de la OMS, creció en los últimos días el consenso de que persuadir a la gente de la importancia de vacunarse contra COVID-19 es mejor que imponerla por obligación. Autoridades de países latinoamericanos, incluyendo México, Colombia, Brasil y Argentina, también se pronunciaron a favor de la inmunización voluntaria.

"La decisión es de cada país de acuerdo con sus leyes de vacunación. Pero creo que lo importante hoy no es discutir la obligatoriedad de la vacuna, sino discutir la obligatoriedad de tener la vacuna disponible (cuando alguien decida aplicársela)", aseguró el Dr. Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS.

Paros cardiacos relacionados con sobredosis subieron 50%

Como un efecto colateral de la pandemia. los paros cardiacos relacionados con sobredosis crecieron cerca de 50% en Estados Unidos comparado con las cifras de 2018 y 2019, según el análisis de un registro de más de 10.000 servicios médicos de urgencias en 47 estados publicado en JAMA Psychiatry. A comienzos de mayo, la diferencia con los niveles basales incrementó 123%.

"El aislamiento social probablemente juega un papel importante, dado que la gente que usa fármacos solas es menos propensa a recibir ayuda cuando la necesitan. También pueden haber influido cambios en el suministro de fármacos, y un acceso reducido a servicios de salud y tratamientos", dijo el coautor Joseph Friedman, magíster en salud pública que cursa el Medical Scientist Training Program en la University of California en Los Ángeles, Estados Unidos.

Secuelas de COVID-19: "Demasiado pronto para saber qué ocurre después del sexto mes"

Los "expertos" en secuelas de COVID-19 se enfrentan con un desafío: aprender en tiempo real y gestionar el manejo para una enfermedad tan nueva. Varias series muestran que, dos a tres meses después del alta hospitalaria, un 55-60% de los pacientes presentan fatiga y un 45% disnea. ¿Pero qué pasa después? Es casi la dimensión desconocida.

"Aún es pronto para tener una visión exacta de lo que ocurre a partir del sexto mes o a largo plazo con estos pacientes. Es de especial importancia conocer lo que ocurre en la fase aguda y hacer seguimiento tras la misma, para poder detectar y tratar las secuelas que puedan persistir a medio y largo plazos", dijo el Dr. Francisco Navarro Romero, especialista del Servicio de Medicina Interna del Hospital Costa del Sol de Marbella, en Málaga, España.

El retraso de la atención médica, una pandemia paralela

El retraso en la atención médica, que hace que 1 de cada 3 pacientes lleve más de 6 mes en espera de una intervención quirúrgica, duplicó la mortalidad hospitalaria por infartos y habría aumentado un 30% el tiempo de diagnóstico de enfermedades crónicas, constituye una verdadera "pandemia paralela" sobre la que hay que hablar y actuar, denunció el Dr. Miguel Álvarez Deza, especialista español en medicina preventiva y salud pública.

Una alternativa para abordar ese problema en la pospandemia podría ser habilitar servicios de salud exclusivos para pacientes no-COVID, según propuso el Dr. David Kerr, profesor de medicina del cáncer en University of Oxford, en Oxford, Reino Unido. "Necesitamos pensar respecto de cómo vamos a manejar el flujo de pacientes que vengan por tratamiento no relacionado con la pandemia). ¿Deberíamos tener hospitales y unidades libres de COVID-19? En lugar de abandonar todo y enfocar toda la reserva del hospital en COVID-19, ¿cómo logramos un balance? Por supuesto, tenemos que hacer lo mejor para los pacientes con COVID-19. ¿Pero cómo logramos un balance para aquellos pacientes menos visibles, (por ejemplo) aquellos con una variedad de tipos de cáncer?", preguntó el Dr. Kerr.

Revisan un estudio de enero sobre diagnóstico de infección por SARS-CoV-2

Después del reclamo de una docena de personas, incluyendo algunos científicos y médicos que se denominan "escépticos" de la pandemia, la revista de salud pública Eurosurveillance anunció que va a buscar asesoramiento experto adicional para evaluar el artículo de enero de 2020 Detection of 2019 novel coronavirus (2019-nCoV) by real-time RT-PCR,  citado más de 800 veces y cuyo autor principal es el Dr. Christian Drosten, director del Institut für Virologie del Charité - Universitätsmedizin Berlin, en Berlín, Alemania.

Los críticos enumeran lo que consideran 10 errores metodológicos y sesgos en el trabajo que, según ellos, refuerza la idea de que la reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real es incapaz de identificar el SARS-CoV-2, un argumento que rechaza el grueso de la comunidad científica.

Mientras tanto, otros expertos han recordado que todas las pruebas médicas tienen un margen de incertidumbre, con falsos positivos y falsos negativos, por lo que se requiere poner los resultados en el contexto de otras "pistas", como la presencia de síntomas y la exposición a casos confirmadas. "La gente piensa que una prueba positiva equivale a enfermedad y una prueba negativa es igual a no enfermedad. Y en COVID-19 hemos visto que esto puede hacer daño", señaló la Dra. Deborah Korenstein, quien dirige la división de medicina general del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en Nueva York, Estados Unidos.

Meditación y ejercicio como "antídotos" contra el estrés de la pandemia

Para hacer frente a la ansiedad, el estrés y el desgaste por la pandemia de COVID-19, 4 de cada 10 trabajadores de la salud en Argentina señalaron recurrir a la actividad física o la meditación, proporción que casi duplica a la de quienes se apoyaron en el consumo de psicofármacos y sustancias tóxicas, como el tabaco y el alcohol, según los resultados preliminares de una encuesta con más de 1.200 respuestas presentada en el 46° Congreso Argentino de Cardiología (SAC) 2020.

"El que ya meditaba medita más. Y el que no lo hacía se está permitiendo realizarlo", dijo el autor principal, Dr. Julio Giorgini, director del Consejo de Aspectos Psicosociales de la Sociedad Argentina de Cardiología. "El ejercicio físico, la atención plena y la meditación tienen base química y fisiológica: liberan neurotransmisores, disminuyen el tono simpático y aumentan el tono vagal, acciones concretas que generan cambios en el organismo, y que la medicina occidental está empezando a tomar en serio", añadió el Dr. Luciano Battioni, integrante del Consejo de Insuficiencia Cardiaca e Hipertensión Pulmonar de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Semáforo mexicano, en la encrucijada

México es, según la OPS, uno de los países donde se observan "signos" de una segunda ola de contagios. En ese contexto, crecen las críticas respecto del uso del semáforo epidemiológico, una herramienta de cuatro colores (rojo, naranja, amarillo y verde) utilizada en el país que orienta sobre la situación de la pandemia en distintos estados y la necesidad de intensificar en mayor o menor grado las medidas de salud pública. En Ciudad de México, por ejemplo, pese al incremento de casos, el semáforo no se movió del naranja, y las autoridades descartan por el momento el toque de queda u otras medidas más severas. 

A nivel nacional, hay dos estados en semáforo rojo (Baja California y Zacatecas); 24 en naranja; tres en amarillo (Colima, Tlaxcala y Oaxaca); y tres en verde (Campeche, Chiapas y Veracruz).

Redefinen el riesgo de las enfermedades respiratorias y pulmonares crónicas

Dos sociedades médicas alemanas, Sociedad Alemana de Neumología y Medicina Respiratoria y Asociación Federal de Especialistas en Neumología y Medicina del Sueño y Respiratoria, revisaron la evidencia y actualizaron un documento sobre el riesgo de distintas enfermedades respiratorias y pulmonares crónicas frente a COVID-19.

Algunas conclusiones: el asma per se no aumenta el riesgo, quizás porque los pacientes no expresan cantidades sustanciales del receptor de la enzima convertidora de angiotensina 2 (puerta de entrada del coronavirus). Tampoco la sarcoidosis pulmonar, si no hay enfermedades concomitantes. En cambio, cada vez son más los datos de que los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tienen un riesgo moderadamente mayor de un curso grave de COVID-19, lo mismo que aquellos que tienen fibrosis pulmonar.

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