Prueba auditiva común en recién nacidos es prometedora para la detección precoz de autismo

Pauline Anderson

Conflictos de interés

30 de noviembre de 2020

Una prueba de audición neonatal de uso común muestra perspectivas favorables en la detección precoz del trastorno del espectro autista, señala nueva investigación.[1]

Oren Miron

Los resultados de uno de los estudios más grandes de su clase demuestran que la prueba de respuesta auditiva del tronco encefálico, que se lleva a cabo en la mayoría de los recién nacidos, representa "un enorme potencial no explotado" para detectar autismo, indicó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Oren Miron, investigador asociado del Departamento de Informática Biomédica en la Harvard Medical School, en Boston, Estados Unidos, y candidato a doctorado por la Ben Gurion University, en Beerseba, Israel.

"Los hallazgos refuerzan una vez más nuestra comprensión de que el autismo, en muchos casos, tiene un aspecto sensorial y auditivo", señaló Miron, añadiendo que una respuesta adversa al sonido es uno de los primeros signos conductuales de autismo.

La investigación fue publicada 31 de octubre en Autism Research.

La intervención precoz es decisiva

El trastorno del espectro autista, que incluye problemas en la comunicación e interacción social, afecta aproximadamente a uno de cada 59 niños. La detección y la intervención oportunas son decisivas para mejorar los resultados y disminuir la carga económica que conlleva el trastorno del espectro autista.

En la prueba de respuesta auditiva del tronco encefálico, que se utiliza para la detección universal de la audición del recién nacido, se utilizan electrodos de superficie para medir las respuestas del nervio auditivo y del tronco del encéfalo al sonido.

Estudios previos identificaron la amplitud anormal en la prueba de respuesta auditiva del tronco encefálico de niños con trastorno del espectro autista. Sin embargo, no está claro si recién nacidos sanos que más tarde desarrollan autismo también muestran diferencias en la prueba de respuesta auditiva del tronco encefálico frente a quienes no desarrollan el trastorno.

Investigadores utilizaron datos de la detección universal de la audición del recién nacido que les permitieron examinar una muestra más grande, de menos edad y más sana que en estudios previos. El estudio incluyó 321 recién nacidos a los que más tarde se les diagnosticó trastorno del espectro autista y 138.844 controles sin diagnóstico de trastorno del espectro autista subsiguiente.

La media de edad para la prueba de respuesta auditiva del tronco encefálico fue 1,76 días en recién nacidos a los que después se les diagnosticó trastorno del espectro autista y 1,86 en los del grupo sin el trastorno.

El grupo con trastorno del espectro autista estuvo representado por 77% de varones y el grupo sin trastorno del espectro autista por 51% de varones. La tasa de ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales fue de 8% en el grupo con trastorno del espectro autista y de 10% en el grupo sin la afección.

La prueba auditiva implica colocar un audífono en el oído del lactante y aplicar un sonido de clic a 35 decibeles por arriba del nivel de audición normal a una frecuencia de 77 clics por segundo en el oído derecho y 79 clics por segundo en el oído izquierdo.

¿Anomalías del tronco encefálico?

Los clics crean actividad eléctrica, la cual se registra mediante un electrodo de superficie y se utiliza para extraer la onda de respuesta auditiva del tronco encefálico. Cuando un sonido llega al tronco del encéfalo crea cinco ondas consecutivas: ondas I, II, III, IV y V.

Estudios previos se han enfocado en la onda V, que es la más fácil de detectar. En el presente estudio se utilizó un sonido de baja intensidad que dio lugar a una señal más débil.

Para superar este problema de baja intensidad, los investigadores se centraron en el descenso negativo (latencia) después de la onda V (Vn), que es más fácil de detectar, y en la fase de respuesta auditiva del tronco encefálico, o en toda la onda. Ilustraron la diferencia entre los grupos con trastorno del espectro autista y sin trastorno del espectro autista en una serie de gráficos.

Los resultados demostraron que la fase de respuesta auditiva del tronco encefálico en el oído derecho estaba significativamente prolongada en el grupo con trastorno del espectro autista frente al sin trastorno del espectro autista (p < 0,001). La fase de respuesta auditiva del tronco encefálico en el oído izquierdo también se prolongó significativamente en el grupo con trastorno del espectro autista (p = 0,21).

La latencia de la onda Vn en el oído derecho se prolongó significativamente en el grupo con trastorno del espectro autista, en comparación con el grupo sin trastorno del espectro autista (p = 0,048); sin embargo, esto no ocurrió en el oído izquierdo.

La prolongación podría significar que la onda V-negativa podría aparecer después de 8 ms en niños con desarrollo normal, en comparación con 8,5 o 9 ms en niños con autismo, destacó Miron.

El nuevo estudio es el primero en mostrar anomalías en la onda V-negativa y de fase asociadas con el trastorno del espectro autista, agregaron los autores. La prolongación en el tronco encefálico podría deberse a las anomalías anatómicas en el tronco encefálico en individuos con trastorno del espectro autista.

¿Presentes antes del nacimiento?

La presentación de biomarcadores de trastorno del espectro autista en las pruebas de respuesta auditiva del tronco encefálico en las primeras semanas después del nacimiento indica que el trastorno posiblemente se presenta antes del nacimiento en un amplio grupo de estos individuos, señalaron los investigadores.

Es posible que la prueba de respuesta auditiva del tronco encefálico pudiera modificarse para utilizar intensidades más bajas no solo para detectar discapacidad auditiva, sino riesgo de autismo. "La prueba se ha optimizado para detectar alteración auditiva, y lo hace de manera brillante y ayuda a miles de niños. Queremos hacer el mismo tipo de optimización para el autismo", añadió Miron.

Esto podría dar lugar a diagnósticos conductuales más tempranos, los cuales a su vez, podrían dar lugar al tratamiento más oportuno y mejores desenlaces para niños con trastorno del espectro autista, indicó Miron.

A este momento no está claro el nivel de prolongación para detectar trastorno del espectro autista. "Pensaría que muchas personas querrían hacerla una desviación estándar, pero depende de muchos factores, entre ellos, por ejemplo, si un lactante es prematuro", destacó.

Se necesita más investigación y mejor precisión y especificidad para que las pruebas auditivas neonatales tengan utilidad clínica.

Señaló que la prueba auditiva es solo un marcador de autismo y podría combinarse con otros signos de la conducta y marcadores genéticos para facilitar el diagnóstico y el tratamiento más tempranos y mejorar los desenlaces de pacientes con trastorno del espectro autista.

En la investigación futura por este grupo se investigará si el grado de prolongación auditiva se relaciona con la gravedad del autismo. También tienen planeado investigar subgrupos de trastorno del espectro autista incluyendo niños con epilepsia coexistente.

Investigación excelente e inteligente

En su comentario para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Jeremy Veenstra-VanderWeele, profesor de psiquiatría pediátrica y de la adolescencia de Columbia University, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, dijo que el estudio es "excelente" y un "uso inteligente" de una serie de datos existentes.

"Mostraron diferencia entre un grupo grande de niños con autismo y un grupo grande de niños sin autismo".

Sin embargo, añadió que se necesita más investigación antes de que se pueda utilizar como una prueba de detección sistemática del autismo.

"Para que esto se convierta en una prueba de detección que pudiera aplicarse ampliamente se necesitaría identificar un umbral en el que se considerara que un niño estuviera en riesgo de presentar autismo, y si se miran las gráficas en el artículo, no hay umbrales claros", agregó el Dr. Veenstra-VanderWeele.

Para que esta se convierta en una prueba útil "se tendrían que establecer la sensibilidad y la especificidad; se tendría que ver no solo la comparación de niños con y sin autismo, sino aplicarla de manera predictiva en una segunda población".

Los autores del estudio y el Dr. Veenstra-VanderWeele han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Veenstra-VanderWeele es editor asociado de Autism Research, que publicó el artículo, pero no lo revisó ni lo vio antes de que se le entrevistara.

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