Pocos vegetales, déficit de nutrientes, sedentarismo y abuso de pantallas, principales problemas en la salud infanto-juvenil española

Carla Nieto Martínez

23 de noviembre de 2020

MADRID, ESP. Las encuestas, estudios y foros llevados a cabo en las últimas semanas en el ámbito de la pediatría en España, en los que se ha analizado el estado de salud de niños y jóvenes españoles desde distintos enfoques, han revelado la existencia de dos áreas de mejora más que evidentes: la alimentación y la práctica de actividad física.

Concretamente, los resultados del último trabajo publicado en el marco de EsNuPi (Estudio Nutricional en Población Infantil Española)  dejaron en evidencia que el aporte dietético de los nutrientes relacionados con la salud ósea (calcio, magnesio, fósforo y vitamina D) es insuficiente en los niños con edades comprendidas entre 1 y 9 años.[1]

De las conclusiones de este estudio se desprende que la leche y los productos lácteos son las principales fuentes de dichos nutrientes en esta cohorte de niños españoles.

"En el caso concreto del calcio, se sabe que dos o más raciones (biberones/vasos) de leche al día, según la edad del niño, ayudan a alcanzar un aporte que está por encima de la mediana. Sin embargo, a pesar del importante papel que juegan tanto el calcio como otros nutrientes, el consumo de lácteos ha ido disminuyendo en los niños de las poblaciones desarrolladas en las últimas décadas, favoreciendo que no se cumplan los requerimientos medios o ingestas adecuadas de los mismos", explicó durante la presentación del estudio Rosa Ortega, catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid.

Ortega apuntó que hay diversas razones que actualmente desaconsejan el consumo de lácteos sin saber hasta qué punto esta medida es adecuada o perjudicial, "ya que si a un niño se le quitan los lácteos en su dieta, conseguir el aporte necesario de calcio resulta muy difícil".

El estudio demostró que 24,5% de niños y 26,7% de niñas de 4 años o más presentan ingesta de calcio por debajo de las recomendaciones. En el caso del magnesio, la ingesta se situó cerca de los parámetros considerados adecuados, aunque entre 5% y 54% (dependiendo de edad, sexo y cohorte) presentaron ingestas por debajo de lo recomendado. La relación entre calcio y fósforo fue muy baja para toda la población (casi 94% de los niños estudiados tiene relación calcio/fósforo inferior a 1/1, en comparación con las recomendaciones internacionales).

Respecto a la vitamina D, la mayoría de los niños no llega a la ingesta diaria recomendada de 15 microgramos diarios. "En la población infantil general esta ingesta diaria es inferior a los 3 microgramos, cifra que se eleva hasta los 6 - 7 microgramos en quienes toman leches adaptadas, pero aun así resulta insuficiente", señaló la experta.

Para Ortega, los resultados reflejan la necesidad de mejorar la ingesta de estos nutrientes pensando no solo en la salud ósea y metabólica de los niños, sino también a largo plazo, para contribuir así a la construcción de un pico de masa ósea, y destacó que el consumo de leches adaptadas podría ser una estrategia válida para superar las deficiencias de micronutrientes, sobre todo de la vitamina D.

Por su parte, Gregorio Varela, presidente de la Fundación Española de Nutrición, destacó el esfuerzo que se ha hecho en este trabajo por conocer de manera lo más detallada posible las fuentes alimentarias de los grupos y subgrupos de alimentos: "Es absolutamente imprescindible conocer esta información para no caer en errores que lleven a pesar que es igual la ingesta de un nutriente a partir de una fuente alimentaria u otra".

"De manera muy específica, en el caso del calcio, es un nutriente que tiene 'amigos de viaje', como la vitamina D, la lactosa o la caseína; pero también tiene ‘enemigos’ que vamos conociendo, como son el consumo excesivo de proteína, muy habitual en el modelo alimentario español, así como ingesta excesiva de sodio o ingesta elevada de cafeína. El objetivo del estudio es analizar estas sinergias y antagonismos, fundamentales para conocer la biodisponibilidad final de uno u otro nutriente. No es lo mismo, por ejemplo, el calcio contenido en un lácteo que el que se encuentra en productos de origen vegetal".

A vueltas con el déficit de vitamina D

Dra. Teresa Cenarro

En su comentario sobre los resultados de este estudio, la Dra. Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y portavoz del Grupo de Gastroenterología y Nutrición de la AEPap, quien no participó en este trabajo, declaró a Medscape en español que en la población pediátrica española el mayor aporte de calcio se obtiene a través de la leche y los productos lácteos.

Asimismo, coincidió con los autores en destacar que en ocasiones la ingesta de estos productos está muy denostada, sustituyéndose por bebidas vegetales, que aunque en ocasiones son suplementadas con este nutriente, pueden ocasionar déficit de calcio en la dieta. "Hay que recordar que los aportes de calcio son especialmente importantes en los dos primeros años de vida y en la adolescencia, periodos de crecimiento máximo".

Respecto a la vitamina D, cuyo déficit se ha convertido en un problema generalizado en la población española (tanto infantil como adulta), la Dra. Cenarro explicó que la menor exposición solar de la población debido a los cambios en el estilo de vida y a las campañas de salud pública (que aconsejan evitar el sol en los niños por el riesgo de cáncer de piel) han condicionado la reaparición del déficit de esta vitamina.

"El consejo para niños y adolescentes, a partir del año de edad, es dieta rica en vitamina D (pescado azul, huevos, champiñones), actividad física al aire libre y exposición solar sensata. Como norma general hay que tomar el sol entre 10 y 15 minutos diario, en las horas centrales del día, con las manos, los brazos y la cara descubiertos y sin protección solar", agregó.

La Dra. Cenarro comentó que en relación a la alta prevalencia de este déficit, el 25OHD es el metabolito más estable y disponible en los laboratorios de referencia.

"Los niveles de 25OHD considerados adecuados en la infancia y en la adolescencia han sufrido variaciones importantes a lo largo del tiempo. En la actualidad se busca un marcador sérico que esté mejor relacionado con los resultados finales de salud; parece que la fracción libre biológicamente disponible de 25OHD, no ligada a la proteína transportadora, podría serlo en un futuro y determinar el alcance real de las deficiencias en vitamina D", destacó.

"No está totalmente determinado en los niños a partir de qué nivel se debería considerar como déficit con repercusión en su salud, pero teniendo en cuenta que 90% del aporte de vitamina D se produce por la acción del sol, es muy importante fomentar las actividades al aire libre y exposición solar responsable en la edad pediátrica", añadió.

Además de los déficits mostrados por el estudio EsNuPi, la Dra. Cenarro señaló la existencia de otras carencias que se detectan en la población infantil española:

"Las dietas en general presentan exceso de proteínas y grasas y menor aporte de vitaminas, minerales y fibra, debido al bajo consumo de frutas y vegetales. Muchas dietas también tienen exceso de sal y azúcares", añadió la especialista.

La nutrición de la población pediátrica española también centró los contenidos del I Congreso Digital de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en el que se abordaron temas como los beneficios de la dieta mediterránea (no solo nutricionales, sino también como modelo de sostenibilidad), la importancia de los horarios de comida (según se comentó en este foro, las evidencias apuntan a que los momentos de mayor ingesta deberían coincidir con los de más luminosidad) o la relevancia de consumir pescado, otra asignatura pendiente en la alimentación infanto-juvenil española.

El Dr. Luis Carlos Blesa, miembro del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, comentó: "A pesar de ser un alimento que parece gustar poco a los niños, se trata de una buena fuente de nutrientes, ya que aporta proteínas de alto valor biológico, minerales (yodo, hierro, calcio, selenio) y vitaminas (A y D), y fundamentalmente un micronutriente muy saludable, que es el de los AGPI-CL omega-3.

Por tanto, eliminarlo de la dieta es un error alimentario que dificulta una nutrición variada".

Adolescentes: poca fruta, mucho dulce y exceso de ocio sedentario

Dr. Julio Álvarez Pitti

La Asociación Española de Pediatría también presentó los resultados de la encuesta ¿Te cuidas tanto como crees?, impulsada a través de su Comité de Promoción de la Salud con el objetivo de conocer los hábitos de salud de los jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, y en la que participó un total de 2.300 jóvenes.[2]

El Dr. Julio Álvarez Pitti, Ph. D., investigador del CiberOBN, miembro de la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular del Servicio de Pediatría del Hospital General de Valencia, y uno de los autores de la encuesta, manifestó a Medscape en español: "Los resultados reflejan claramente que las tres áreas de la salud de los adolescentes en donde hay que trabajar más con el fin de concienciarlos para que introduzcan mejoras son: alimentación, actividad física y uso de pantallas ".

En lo que respecta a la nutrición, los datos reflejan que 70% de los adolescentes desayuna de forma diaria, reduciéndose esta cifra a medida que avanza la edad y registrándose el menor porcentaje a los 18 años.

"Solo la mitad de la muestra consume fruta y verdura a diario o casi a diario. Pero, lo que es peor, un 25% apenas toma ni fruta ni verdura durante la semana", agregó el Dr. Álvarez, quien forma parte del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría.

La encuesta también muestra elevada ingesta de dulces, uno de los alimentos más presentes en la dieta de los adolescentes, ya que más de 26% consume estos productos a diario o varias veces por semana.

A este respecto, la Dra. Cenarro indicó que la mayoría de las dietas, tanto de niños como de adultos españoles, tiene exceso de azúcares muy superior a las recomendaciones actuales. "Además de los productos que todos reconocemos como alimentos con gran cantidad de azúcar, hay otros muchos que contienen este nutriente sin que seamos conscientes de ello, ya que el azúcar es un conservador de alimentos. Y en la actualidad se conoce la relación entre el consumo de azúcar y la salud cardiovascular".

En relación con el anuncio por parte del ejecutivo español de su intención de aumentar el impuesto al valor agregado de las bebidas azucaradas del actual 10% a 21%, la Dra. Cenarro señaló que esta debería ser la primera de muchas otras medidas, por ejemplo, prohibir el uso de imágenes atractivas para los niños en envases de alimentos ricos en azúcar, la incorporación de juguetes a modo de regalo en este tipo de productos, evitar su venta en el ámbito escolar y prohibir la publicidad de alimentos ricos en azúcar.

"Hay que recordar también que en el mercado hay muchos alimentos que tienen tanta azúcar o más que las bebidas azucaradas, y estos también deberían estar sometidos al mismo gravamen".

En cuanto al sedentarismo, el Dr. Álvarez señaló que es otro frente importante que deben abordar los especialistas, ya que los datos demuestran que solamente uno de cada 5 adolescentes alcanza las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto a realizar al menos una hora de actividad física diaria. "Además, el tiempo que dedican a realizar actividad física está inversamente relacionado con el que dedican al uso de pantallas. Mientras los varones dedican más tiempo a los videojuegos, las mujeres tienden más a chatear;11,55% de la muestra emplea tres o más horas al día a los videojuegos y 40,61%, tres o más horas al día en chatear. Por tanto, a más uso de pantallas menos tiempo realizando actividad física".

La encuesta también incluyó cuestiones relacionadas con el consumo de sustancias y las relaciones sexuales; 11% de los participantes reconoce haber consumido tabaco en los últimos 30 días, porcentaje que aumenta con la edad; 5% afirma haber probado el hachís y el cannabis, hábito más común en varones (27,98%); mientras el consumo de alcohol alcanza 34% (61% bebe de vez en cuando y 36% lo hace los fines de semana).

De los adolescentes que afirman haber mantenido relaciones sexuales (42,70% entre los encuestados de 17 años, cifra que asciende a 61,38% a los 18 años), el método anticonceptivo más empleado es el preservativo (78%).

Una de las evidencias más significativas arrojadas por esta encuesta es que a pesar de las deficiencias y áreas de mejora puestas de manifiesto, los adolescentes tienen una percepción "muy optimista" de su estado de salud, y siete de cada 10 encuestados lo puntúa como "notable" o "sobresaliente".

Autopercepción "al alza" y ajustes en el contexto pos-COVID-19

En opinión del Dr. Álvarez, esta percepción se explica por las peculiaridades inherentes a esta etapa vital, "en la que los cambios son continuos y la actividad es frenética. Y en todo ese devenir se van forjando las bases de la salud y la enfermedad futuras. Durante la adolescencia no se teme a nada, nos creemos indestructibles. El concepto de enfermedad, salvo en casos desafortunados, casi no existe para los adolescentes sanos (que son la mayoría), por lo que consideran que no tienen por qué preocuparse por ello". "Hoy en día esta situación se exacerba aún más, ya que la sociedad de la selfie y de las redes sociales premia al que vive en una ‘felicidad continua’, así que a veces, aunque realmente no se sientan bien, se resisten a expresarlo", agregó.

Conforme a esto, las respuestas permitieron identificar algunas creencias erróneas respecto a estado de salud más extendidas entre los adolescentes. "Una de las ideas distorsionadas que pudimos detectar fue la de la autoimagen. Según la encuesta, 26,14% de los varones tiene sobrepeso, aunque solo 10,24% acepta tener este problema. En el caso de las chicas, ambas cifras se sitúan en 18% (18,61% tiene exceso de peso, y 18,11% cree tenerlo)", apuntó el Dr. Álvarez.

"Cuando valoran su estado de salud en general, los varones también son más optimistas que las mujeres. Así, 72% de los encuestados se califica con una notable puntuación de 7o más sobre 10 en su percepción de la salud. Esto ocurre en 68% de las mujeres y en 80% de los varones. Ellos se sienten con más salud; de hecho, la media de puntuación en varones es de 7,7/10, mientras que en las mujeres es de 6,9/10", indicó.

Debido a que los datos de la encuesta se recabaron entre marzo y mayo de 2019, en la presentación de los resultados se sugirió que probablemente, y como consecuencia de la pandemia actual, algunos parámetros reflejados en la misma hayan empeorado.

El Dr. Álvarez comentó a Medscape en español: "La impresión que tenemos en general los pediatras es que la situación de limitación de la movilidad y de presión ambiental que estamos viviendo afecta especialmente a los adolescentes. Ellos no están llevando a cabo la actividad física a la que estaban acostumbrados, y probablemente tampoco están siguiendo patrones alimentarios equilibrados".

Existen algunos estudios que apoyan estas impresiones. Así, en un trabajo desarrollado en España, publicado en Pediatric Obesity sobre 291 niños y adolescentes entre 10 y 14 años, se realizaron cuestionarios validados de hábitos de actividad física antes y durante el confinamiento.[3]

Los resultados demostraron que la actividad física disminuyó una de media 91 minutos y el tiempo de pantalla se incrementó en más de dos horas. En la actualidad estas cifras no serán seguramente tan alarmantes, pero es muy posible que no se hayan recuperado los hábitos pre-COVID-19, que no se pueden calificar como especialmente saludables.

Los doctores Cenarro y Álvarez han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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