Fármacos contra virus de inmunodeficiencia humana previenen diabetes de tipo 2 y pueden ser un camino a un nuevo tratamiento

Pam Harrison

Conflictos de interés

3 de noviembre de 2020

Una clase de fármacos por mucho tiempo utilizada para tratar la infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y la hepatitis B parece prevenir el desarrollo de diabetes en proporción sustancial de pacientes que toman estos compuestos, demostró un análisis de múltiples bases de datos.[1]

"Los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, fármacos aprobados para tratar la infección por virus de inmunodeficiencia humana-1 y la hepatitis B también bloquean la activación del inflamasoma", describieron en su artículo publicado recientemente en Nature Communications el Dr. Jayakrishna Ambati, de la University of Virginia School of Medicine, en Charlottesville, Estados Unidos, y sus colaboradores.

"Demostramos que el riesgo ajustado para la aparición de diabetes es 33% más bajo en pacientes con exposición a inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa. Estos datos indican la posibilidad de reorientar una clase de fármacos ya autorizados para la prevención de la diabetes", señalaron.

Los investigadores hicieron una pequeña modificación química a los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, lo que condujo a que desarrollaran una nueva clase de fármacos a la que designaron con el término "kamuvudinas", derivados no tóxicos de los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, comentó el Dr. Ambati a Medscape Noticias Médicas.

"Las personas que toman inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa lo hacen porque lo necesitan, pues padecen virus de inmunodeficiencia humana, pero utilizarlos en la población general no es buena idea, debido a los efectos tóxicos relacionados con el uso de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa a largo plazo", agregó.

"Así que nuestro interés no es seguir adelante específicamente con inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, sino más bien con estas nuevas moléculas que son mucho menos tóxicas, y es como vislumbramos seguir adelante con un estudio clínico", señaló el Dr. Ambati.

Los investigadores analizaron cinco bases de datos de más de 100.000 pacientes

El Dr. Ambati y sus colaboradores analizaron la información de cinco bases de datos en las cuales a pacientes que habían estado expuestos a un inhibidor nucleosídico de la transcriptasa inversa, pero que previamente no habían tenido el diagnóstico de diabetes de tipo 2, se les evaluó para determinar si posteriormente desarrollaban diabetes durante intervalos de tiempo variables. En la base de datos de la Veterans Health Administration, del sistema asistencial integrado más grande de Estados Unidos, el análisis abarcó un periodo de 17 años.

De 79.744 pacientes con diagnóstico confirmado de infección por virus de inmunodeficiencia humana o hepatitis B en la base de datos de la Veterans Health Administration, el riesgo de diabetes de tipo 2 se redujo 34% entre usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, en comparación con no usuarios después del ajuste con respecto a posibles factores de confusión (p < 0,0001).

La reducción del riesgo de diabetes fue similar en pacientes con positividad para virus de inmunodeficiencia humana y positividad para hepatitis B.

Estos resultados fueron reafirmados mediante análisis adicionales de otras cuatro bases de datos, informaron los investigadores. Una de estas, la base de datos de Truven, de un seguro de salud basado en empleador, tenía datos de 23.634 pacientes a los que se había diagnosticado virus de inmunodeficiencia humana o hepatitis B. Después del ajuste con respecto a posibles factores de confusión, los usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa tuvieron disminución de 39% en el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2, en comparación con los no usuarios (p < 0,0001).

El riesgo de presentación de diabetes de tipo 2 fue un poco más bajo para usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa en la base de datos de Pearl Diver, que incluye predominantemente reclamaciones de seguro de salud privado. De 16.045 pacientes con diagnóstico de virus de inmunodeficiencia humana o hepatitis B incluidos en esta base de datos, el riesgo para diabetes de tipo 2 fue 26% más bajo entre usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa que entre no usuarios (p = 0,004).

Se observó magnitud similar de reducción del riesgo en el análisis de la serie de datos de Clinformatics. En 6.341 usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, el riesgo de diabetes de tipo 2 fue 27% más bajo que para los no usuarios (p = 0,009).

La menor reducción del riesgo de diabetes fue en la base de datos de Medicare, en la cual solo a 3.097 pacientes se les había diagnosticado virus de inmunodeficiencia humana o hepatitis B. En estos pacientes el riesgo para diabetes fue 17% más bajo en los usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa que en los no usuarios (p = 0,137).

Reducción de un tercio en múltiples bases de datos da confianza

"En conjunto, en un total de 128.861 pacientes con infección por virus de inmunodeficiencia humana-1 o hepatitis B, los usuarios de inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa tuvieron reducción de 33% del riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2", resaltaron el Dr. Ambati y sus colaboradores.

"El hecho de que el efecto protector contra el desarrollo de diabetes se reprodujera en diversas bases de datos en estudios de múltiples centros hace confiar en los resultados", señaló el Dr. Ambati en una declaración de la University of Virginia.

El Dr. Ambati y sus colaboradores también demostraron que el inhibidor nucleosídico de la transcriptasa inversa lamivudina (3TC) restablece la sensibilidad a la insulina en células humanas de pacientes con diabetes de tipo 2.

Este fármaco impidió la inducción de resistencia a la insulina en células humanas de personas que no tenían diabetes. También previno la activación del inflamasoma en ratones a los que se alimentó con una dieta rica en lípidos.

"Estas investigaciones de célula humana, ratones y de sistemas de bases de datos de la población en conjunto, indican efecto beneficioso potencial de los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa para detener el inicio de diabetes", resaltaron.

Estudio para evaluar kamuvudinas programado para comenzar el próximo año

En entrevista con Medscape Noticias Médicas, el Dr. Ambati explicó que los inflamasomas son complejos de proteína que forman gran superestructura dentro de la célula. "Cuando se activan conducen a la producción de algunas citocinas inflamatorias muy potentes, incluidas interleucina-1b e interleucina-18".

Aunque existen tipos muy diferentes de inflamasomas, el único implicado en la diabetes de tipo 2, al igual que en muchas otras enfermedades crónicas, como la degeneración macular, es el inflamasoma NLRP3.

La activación de esta molécula favorece la resistencia a la insulina, factor clave que determina la diabetes de tipo 2, explicó.

Cabe destacar que en investigación previa se demostró que la forma en que los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa bloquean este inflamasoma no tiene nada que ver con su actividad antivirus de inmunodeficiencia humana.[2]

Después de hacer una pequeña modificación química en los inhibidores nucleosídicos de la transcriptasa inversa, el Dr. Ambati y sus colaboradores pudieron demostrar que los compuestos resultantes que denominaron "kamuvudinas" pueden bloquear la activación del inflamasoma independientemente de sus efectos antivirales.

Esperan que esta modificación reduzca las toxicidades asociadas con estos compuestos. Esto sería necesario si las kamuvudinas se fueran a utilizar más ampliamente en una población más sana sin infección, resaltó el Dr. Ambati.

El Dr. Ambati y su colega, Paul Ashton, Ph. D., cofundador de Inflammasone Therapeutics, tienen planeado un estudio clínico con una de estas kamuvudinas en la degeneración macular, que esperan comenzará a principios del próximo año.

"Estamos tratando de seleccionar una enfermedad en la que podamos demostrar eficacia con relativa rapidez en un pequeño número de personas", explicó Ashton a Medscape Noticias Médicas.

"Estamos muy entusiasmados por esto, pues realmente se ve muy prometedor", puntualizó.

El Dr. Ambati y Ashton cofundaron Inflammasone Therapeutics, ubicada en Boston, Estados Unidos. Ashton es Director General de la compañía.

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