La vigilancia intensiva después de la resección de cáncer colorrectal no mejora la sobrevida

M. Alexander Otto

Conflictos de interés

23 de octubre de 2020

La vigilancia intensiva mediante pruebas de antígeno carcinoembrionario y tomografía computarizada después de la resección de cáncer colorrectal no mejoró la sobrevida global sin recidiva, en comparación con la vigilancia estándar mediante ecografía abdominal y radiografías torácicas en un estudio de fase 3 de casi 2.000 pacientes.

Sin embargo, entre los pacientes con recidiva de cáncer de colon, los aleatorizados a vigilancia intensiva con más frecuencia tuvieron una segunda intervención con intención curativa. Aun así no se observó ninguna ventaja en cuanto a la sobrevida global, en comparación con la vigilancia estándar en este grupo.

En resumen, "ninguna de las modalidades de seguimiento dio lugar a una diferencia", señaló el investigador, Dr. Come Lepage, Ph. D., del Centre Hospitalier Universitaire de Dijon, en Francia.

El Dr. Lepage presentó estos hallazgos en el Congreso de la European Society for Medical Oncology (ESMO) 2020.[1]

El Dr. Lepage añadió que los resultados del estudio indican que las guías que incluyen vigilancia con tomografía computarizada y antígeno carcinoembrionario deben modificarse, y que los métodos de vigilancia estándar deberían ser la ecografía y la radiografía torácica. Asimismo, afirmó que la vigilancia mediante antígeno carcinoembrionario era "inútil", y planteó que las imágenes de tomografía computarizada debían obtenerse solo en caso de sospecha de recidiva.

Sin embargo, el comentarista del estudio, Dr. Tim Price, DHSc, de la University of Adelaide, señaló que tanto el grupo asignado a vigilancia intensiva como el asignado a vigilancia estándar en este estudio fueron objeto de imágenes abdominales cada tres meses, por ecografía o tomografía computarizada, por lo que incluso en los grupos estándar la vigilancia "todavía fue relativamente intensiva".

Debido a esto, el estudio no "indica que deberíamos reducir nuestra intensidad", puntualizó el Dr. Price.

Añadió que el principal hallazgo del estudio fue que la vigilancia más intensiva condujo a tasas más elevadas de segundas intervenciones quirúrgicas con intención curativa, probablemente porque las recidivas se detectaron en etapa más temprana que si se hubieran identificado con la vigilancia estándar, cuando todavía era posible la cirugía con fines curativos.

Los pacientes en el estudio fueron tratados durante 2009-2015, y esto también podría haber hecho una diferencia. "Necesitamos recordar que en 2020 el tratamiento es muy diferente", destacó el Dr. Price. Esto incluye mayores intervenciones quirúrgicas y opciones para la enfermedad oligometastásica, más tratamientos sistémicos, como pembrolizumab. Con los tratamientos modernos la detección más temprana de las recidivas "bien puede tener repercusión en la sobrevida".

Tal vez los pacientes vivirían más tiempo tras un "diagnóstico más temprano en el contexto actual en que se dispone de más fármacos activos, cirugía y radioterapia (por ejemplo, radioterapia ablativa estereotáctica) más agresivas", añadió el Dr. Price.

Detalles del estudio

El estudio, denominado PRODIGE 13, se llevó a cabo para esclarecer el aspecto de la vigilancia. El seguimiento intensivo después de la intervención quirúrgica con fines curativos para el cáncer colorrectal, que incluyó vigilancia con tomografía computarizada y antígeno carcinoembrionario, es recomendado por varias sociedades científicas, pero se basa principalmente en opinión de expertos. Los resultados de los pocos estudios clínicos sobre el tema han sido controversiales, explicó el Dr. Lepage.

PRODIGE 13 incluyó 1.995 participantes con cáncer colorrectal. Aproximadamente la mitad de los pacientes tenía enfermedad en etapa 2 y la otra mitad en etapa 3. La mayoría de los pacientes tenía 75 años o menos al inicio, y hubo más hombres que mujeres. Todos los pacientes se sometieron a resección con intención curativa y no tenían datos de enfermedad residual 3 meses después de la intervención quirúrgica.

Algunos pacientes recibieron quimioterapia posquirúrgica.

Los pacientes primero fueron aleatorizados a ninguna vigilancia mediante antígeno carcinoembrionario o a vigilancia mediante antígeno carcinoembrionario cada 3 meses durante los primeros 2 años, y luego cada 6 meses por 3 años más. Los miembros de los dos grupos luego fueron aleatorizados por segunda vez a vigilancia intensiva o a vigilancia radiológica estándar.

La vigilancia en el grupo estándar consistió en una ecografía abdominal cada 3 meses durante los primeros 3 años, luego dos veces al año durante 2 años, además de radiografías torácicas cada 6 meses durante 5 años. La vigilancia intensiva consistió en imágenes de tomografía computarizada, incluidas imágenes torácicas, que alternaban con ecografía abdominal cada 3 meses, y luego 2 veces al año por otros 2 años.

Al inicio los grupos sujetos a vigilancia estaban bien equilibrados en lo referente a características demográficas, ubicación del tumor primario y otros factores, pero la enfermedad en etapa 3 fue más prevalente entre los pacientes aleatorizados a monitorización radiológica estándar sin antígeno carcinoembrionario.

Resultados

La mediana de seguimiento fue de 6,5 años. No hubo diferencias significativas entre los grupos sujetos a vigilancia en lo que respecta a la sobrevida global a 5 años (p = 0,340) o la sobrevida sin recidiva (p = 0,473).

No hubo diferencias significativas en la sobrevida sin recidiva o sobrevida global cuando los pacientes fueron estratificados de acuerdo con edad, sexo, etapa, antígeno carcinoembrionario en un punto de corte de 5 mcg/l, y características del tumor primario, tales como ubicación, invasión perineural, y obstrucción/perforación.

Se presentaron 356 recidivas en pacientes tratados inicialmente por cáncer de colon. La vigilancia mediante antígeno carcinoembrionario con o sin tomografía computarizada se asoció a aumento de la frecuencia de resección secundaria con intención curativa. La tasa de resección secundaria fue de 66,3% en el grupo sujeto a imágenes estándar con antígeno carcinoembrionario, 59,5% en el grupo con tomografía computarizada más antígeno carcinoembrionario, 50,7% en el grupo con imágenes de tomografía computarizada sin antígeno carcinoembrionario, y 40,9% en el grupo con imágenes estándar sin antígeno carcinoembrionario (p = 0,0035).

Las tasas fueron similares entre los 83 pacientes con recidiva después del tratamiento inicial del cáncer rectal, pero las diferencias entre los grupos no fueron significativas. La tasa de resección secundaria con intención curativa fue de 57,9% en el grupo asignado a imágenes estándar con antígeno carcinoembrionario, 47,8% en el grupo con tomografía computarizada más antígeno carcinoembrionario, 55% en el grupo con imágenes de tomografía computarizada pero sin antígeno carcinoembrionario, y 42,9% en el grupo con imágenes estándar y sin antígeno carcinoembrionario.

La investigación continúa y el equipo espera informar sobre resultados secundarios y estudios auxiliares de ADN tumoral circulante, entre otras cosas, en el año 2021.

El estudio fue financiado por la Federación Francófona de Cancerología Digestiva. El Dr. Lepage declaró vínculos con Novartis, Amgen, Bayer, Servier y AAA. El Dr. Price declaró financiación institucional para investigación de parte de Amgen y ser asesor no remunerado de Pierre-Fabre y Merck.

Este artículo fue originalmente publicado en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....