¿Están preparados los oncólogos para afrontar una segunda ola de COVID-19?

Aude Lecrubier, con informes adicionales del personal de Medscape

Conflictos de interés

21 de octubre de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

Este es el primer artículo de una serie elaborada por la Red Profesional de Medscape de las 5 ediciones en que los oncólogos que trabajan en dichos países comparten sus puntos de vista sobre temas relevantes de su especialidad.

Citas canceladas, intervenciones quirúrgicas pospuestas y diagnósticos de cáncer retrasados, son causas del agotamiento de los oncólogos en todo el mundo, quienes se esfuerzan por ponerse en contacto y tratar a sus pacientes durante la pandemia. Los médicos y sus equipos sintieron el dolor mientras la COVID-19 empezaba su expansión alrededor del mundo.

Dr. Axel Kahn

El Dr. Axel Kahn, presidente del consejo de directores de La Ligue Nationale Contre le Cancer en Francia, afirmó: "Sentimos la angustia de las personas con cáncer que ya no encontraban respuesta por teléfono, sus consultas médicas se cancelaron habitualmente, su sesión de radioterapia se pospuso o se modificó, y se retrasó la quimioterapia. En la inmensa mayoría de los pacientes el tratamiento del cáncer puede posponerse o reajustarse sin alterar las probabilidades de sobrevida, pero esto provoca mucha ansiedad, porque el paciente lo desconoce".

El factor de quedarse en casa ha influido a lo largo de muchos meses durante la primera ola.

Dr Benjamin Domingo Arrué

El Dr. Benjamin Domingo Arrué, Benjamín Domingo Arrue del Departamento de Oncología Médica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, en Valencia España, explicó: "Creo que el mensaje 'quédate en casa' que transmitimos fue seguido rigurosamente por enfermos que debían haber acudido a urgencias mucho antes y que, por tanto, ingresaban con estado general bastante más deteriorado que en épocas no COVID-19".

En Brasil una parte del impacto de la ola inicial de la COVID-19 en los pacientes oncológicos está notándose ahora, según la Dra. Laura Testa, jefa del Grupo de Mama del Instituto do Câncer do Estado de São Paulo, en San Pablo, Brasil.

"Estamos empezando a ver muchas pacientes con cáncer que no vimos al inicio de la pandemia, pero ahora llegan en estadios avanzados. Estas pacientes necesitan tratamiento hospitalario. Si la situación empeora y vuelve a alcanzar el pico de la primera curva, temo que el sistema público no será capaz de tratar de manera adecuada a los pacientes oncológicos que necesitan tratamiento hospitalario ni a los pacientes con cáncer que además presentan la COVID-19", afirmó.

Pero a pesar del cansancio y la preocupación como trabajadores sanitarios, los oncólogos señalan que lo que han aprendido en los últimos 6 meses les ha ayudado a prepararse ante el aumento de casos de COVID-19 y frente al impacto de una segunda ola global.

Lecciones de la primera ola

En Estados Unidos la COVID-19 afectó a diferentes regiones en distintos momentos y en diverso grado. Una de las zonas afectadas al principio fue Seattle, en el estado de Washington, Estados Unidos.

Dra. Julie Gralow

La Dra. Julie Gralow, profesora de la University of Washington School of Medicine y del Fred Hutchinson Cancer Research Center, en Washington, Estados Unidos, comentó: "Empezamos a asumirlo, teníamos base de evidencia científica y tomamos medidas muy rápido. Hicimos un trabajo realmente bueno manteniendo la COVID-19 lejos de nuestros centros oncológicos".

“Aprendimos cómo ser muy seguros y a mantener personas sintomáticas fuera del centro, así como a impedir que otras personas las acompañaran. Es todo lo que tenemos sobre el número de contactos", indicó la Dra. Gralow.

No obstante, la historia fue diferente para los oncólogos de otros países, y a veces muy distinta incluso dentro de un mismo país.

El Dr. Dirk Arnold, director del Asklepios Tumor Center Hamburg, en Hamburgo, Alemania, en entrevista con Medscape Alemania, señaló: "Tratamos menos pacientes con cáncer durante la primera ola, en parte porque el personal estaba en cuarentena y porque teníamos una infraestructura completamente diferente en todos los hospitales. Pero también acudían menos pacientes con cáncer a la consulta. Muchos recursos estaban dedicados a la COVID-19".

En España la telemedicina nos ayudó a mantener las consultas, pero en otras áreas notaron el efecto de la carga de pacientes con COVID-19.

El Dr. Arrué afirmó que "al menos en el servicio de oncología de nuestro hospital hemos mantenido casi 100% de las consultas, la mayoría por teléfono, pero la realidad es que nuestro país no está preparado todavía para la telemedicina".

Dra. Laura Mezquita

La Dra. Laura Mezquita, del Departamento de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona, España, describe una situación más dramática: "Hemos visto cómo algunos de nuestros pacientes, especialmente con enfermedad metastásica, han sido desestimados para medidas intensivas y tratamientos de soporte vital, así como tratamientos específicos contra la COVID-19 (tocilizumab, remdesivir, etc.) ante el colapso sanitario general de la primera ola". Añadió que se han visto más afectados algunos pacientes oncológicos, como los que tienen tumores torácicos.

Aflicción entre los oncólogos

Muchos oncólogos siguen estresados y cansados después de la primera ola justo ahora que está en marcha una segunda ola de brotes.

Una encuesta presentada en el Congreso de la European Society for Medical Oncology (ESMO) 2020 mostraba que entre julio y agosto un tercio de los oncólogos que respondieron sentía sufrimiento moral, y más de la mitad tenía sensación de agotamiento.

Desde Alemania, el Dr. Arnold explicó que "el cansancio y el agotamiento del equipo son llamativos. Hace poco tuvimos una conversación de un grupo de trabajo sobre qué ocurrirá cuando llegue una segunda ola, y cómo se adaptarán el departamento y nuestros servicios. Estaba claro que quienes estuvieron al frente durante la primera ola no quieren volver a estarlo en la segunda".

Otro problema: efecto de la COVID-19 en el personal sanitario.

La Dra. Sophie Beaupère, delegada general de Unicancer desde enero de 2020, afirmó: "Tenemos un conjunto de cuidadores jóvenes afectados por la COVID-19 con una tasa de absentismo laboral sin precedentes".

Asimismo, afirmó que en general la tasa de absentismo en los centros oncológicos es de 5% - 6% según el año. Pero ahora esta tasa está por las nubes.

Ciclo de inicio-parada de la cirugía

Debido a la cuarentena de los cuidadores en todo el mundo, durante la primera ola de la pandemia se ha cancelado o retrasado el tratamiento a más de 10% de los pacientes con cáncer, según una encuesta que realizó la European Society for Medical Oncology a 109 oncólogos de 18 países. Hubo dificultades para el tratamiento quirúrgico (34% de los hospitales) y también para administrar la quimioterapia (22% de los hospitales), la radioterapia (13,7%) y la terapia con inhibidores de los puntos de control (9,1%), anticuerpos monoclonales (9%) y terapia dirigida oral (3,7%).

La anulación de los tratamientos quirúrgicos es un problema real en Francia, señaló el Dr. Kahn, añadiendo que en las regiones más afectadas por la COVID-19 "los pacientes con necesidad absoluta de tratamiento quirúrgico no podían acceder al quirófano como los pacientes con cáncer de pulmón que todavía eran operables, y la mayoría de las salas de recuperación se había movilizado para reanimación".

Puede haber algunas soluciones, propone Thierry Le Breton, director general del Institut national du cancer (INCa) en Francia. "Estamos preparándonos en coordinación con el ministro de sanidad para un probable aumento de la tensión hospitalaria que puede conducirnos a una situación en la que sea necesario reprogramar las intervenciones quirúrgicas. Estamos valorando a niveles local, regional y nacional cómo podemos reanudar y priorizar las intervenciones quirúrgicas que no se han llevado a cabo", afirmó.

Retrasos en el diagnóstico de cáncer

Aunque la COVID-19 influyó en el tratamiento, muchos oncólogos afirman que el impacto principal de la primera ola fue el retraso del diagnóstico del cáncer debido en parte a la interrupción de los programas de cribado del cáncer, y también al temor de la población general a acudir a las consultas y a los hospitales durante la pandemia.

Dr. Karol Sikora

El Dr. Karol Sikora, Ph. D., profesor de oncología, decano fundador de la University of Buckingham Medical School, de Londres, y comentarista habitual de Medscape Reino Unido, destacó: "En Reino Unido no lo hicimos demasiado bien con el cáncer durante la primera ola. Las vías diagnósticas del cáncer se colapsaron virtualmente en parte porque los pacientes no solicitaban asistencia, pero también porque era muy difícil acceder a las biopsias y a las pruebas de diagnóstico por imagen. Se cancelaron incluso las derivaciones urgentes de pacientes con la regla de 2 semanas de espera".

En Francia "el retraso diagnóstico es indudable. Pasaron por alto alrededor de 50% de los diagnósticos de cáncer previsibles durante este periodo. Estoy preocupado porque persiste un atasco importante que no se ha corregido, y mientras tanto, la crisis sanitaria está empeorando", puntualizó el Dr. Kahn.

En Seattle, Estados Unidos, la Dra. Gralow afirmó que la primera ola de COVID-19 tuvo poca repercusión en el tratamiento del cáncer de mama, pero "alteró mucho" el cribado.

La Dra. Gralow sigue preocupada "a pesar de que hemos despegado de nuevo. Para asegurarnos de que se mantiene el cribado mamográfico hemos distanciado las consultas para mantener nuestras salas de espera menos abarrotadas, y hemos prolongado el tiempo de descanso del aparato para limpiarlo a fondo, ampliando el horario, y ahora abrimos los sábados".

"Por tanto, en realidad estamos a 100% de nuestra capacidad, pero me preocupa bastante que muchas mujeres no acudan a realizarse el cribado de mamografía", destacó.

Puntualizó que "no solo la gente recibe el mensaje de permanecer en casa y no hacer nada que no sea esencial, sino que además muchas personas pierden su seguro sanitario al perder el trabajo. No solo van a llegar tarde para la mamografía, la colonoscopia o la citología vaginal, sino que es probable que no lleguen nunca, porque no tienen seguro sanitario que cubra estas pruebas diagnósticas".

Mirando adelante con un plan

Muchos oncólogos coinciden en que es posible y es necesario mejorar el acceso a la asistencia, y que se han dado algunos pasos en la buena dirección.

Desde Brasil, la Dra. Testa señaló: "Algunos protocolos cambiaron durante los primeros meses de la pandemia y no veo que vuelvan a lo que eran antes. Los cambios/adaptaciones que se realizaron para bajar la probabilidad de infección por SARS-CoV-2 se mantienen y permanecerán durante un tiempo. En este contexto ha sido muy útil la telemedicina. La pandemia forzó a los responsables sanitarios a ponerla en marcha en marzo. Y ahora está aquí para quedarse".

La experiencia adquirida en los últimos meses ha impulsado la preparación para la siguiente ola.

La Dra. Florence Joly, Ph. D., jefa de oncología médica en el Centre François Baclesse, en Caen, Francia, afirmó que "no va a repetirse la desorganización que hubo durante la primera ola. La diferencia entre entonces y ahora es que disponemos de pruebas diagnósticas para la COVID-19. Este era un problema durante la primera ola. No teníamos pruebas diagnósticas".

En la costa este de Estados Unidos, la Dra. Charu Aggarwal, especialista en salud pública y en oncología médica, también es optimista: "Creo que estamos en un punto que podemos controlar".

Dra. Charu Aggarwal

"Considero que si hubiera una nueva ola de casos de COVID-19 estaríamos: a) mejor preparados psicológicamente, y b) mejor organizados", destacó la Dra. Aggarwal, profesora adjunta de medicina de la Hematology-Oncology Division de la University of Pennsylvania`s Perleman School of Medicine, en Filadelfia, Estados Unidos. "Ahora tenemos experiencia con todas las herramientas, disponemos de telemedicina, tenemos protocolos de cribado, pruebas diagnósticas, todos usamos mascarillas y nos lavamos las manos, y creo que esto significa que todo va a ir bien".

En Alemania, el Dr. Arnold coincidió en que "estamos mucho mejor preparados que en la primera ola, pero tenemos un reto inmenso en el campo del tratamiento del paciente, la digitalización de la asistencia al paciente y la asignación adecuada de recursos cuando haya una segunda o una tercera ola. En muchas áreas de la preparación creo que por desgracia no estamos en posición tan adecuada como la que realmente esperábamos".

La primera ola de COVID-19 golpeó con fuerza especialmente a los servicios oncológicos en Reino Unido: un estudio de modelación concluyó que los retrasos en las derivaciones por cáncer causarán miles de muertes adicionales, y decenas de miles de años de vida perdidos.

El Dr. Sikora destacó que "los servicios oncológicos están trabajando casi con normalidad ahora, pero siguen siendo frágiles y pueden verse muy comprometidos de nuevo si el National Health Service se inunda de pacientes con COVID-19".

La segunda ola puede ser diferente. "Aunque el número de infecciones ha aumentado, las hospitalizaciones han subido solo un poco. Veremos lo que sucede", declaró a Medscape en septiembre. No obstante, desde entonces ha aumentado el número de infecciones y de hospitalizaciones. El 12 de octubre se aplicaron nuevas medidas de distanciamiento social con el objetivo de evitar la sobrecarga del National Health Service.

En España el Dr. Arrué describió la situación como sigue: "La realidad es que la ‘segunda ola’ ha dejado atrás la pena y la conmoción que sufrieron los pacientes y los profesionales sanitarios al enfrentarse a algo que hasta ahora solo habíamos visto en las películas". La segunda ola ha provocado nuevas restricciones, como el confinamiento parcial desde principios de octubre.

La Dra. Aggarwal destacó que su departamento celebró recientemente una conferencia con el Dr. Anthony Fauci, director del US National Institute of Allergy and Infectious Diseases, sobre el impacto de la COVID-19 en la oncología.

"Le pedí un consejo para los oncólogos y me dijo que volviéramos lo más pronto posible a hacer el cribado como antes de la pandemia. Esto es lo que debe transmitirse a nuestros oncólogos en la comunidad, y también a los médicos de atención primaria, porque a menudo son los únicos que solicitan y defienden las medidas de cribado", concluyó.

Este artículo fue desarrollado por Aude Lecrubier de Medscape en francés y desarrollado por Zosia Chustecka de Medscape Oncology. Con información adicional de Kate Johnson, periodista independiente especializada en salud, Claudia Gottschling para Medscape Alemania, Leoleli Schwartz para Medscape en portugués, Tim Locke para Medscape Reino Unido, y Carla Nieto Martínez, periodista independiente, para Medscape en español.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....