COMENTARIO

Una visión global de la enfermedad de Alzheimer

Panorama actual en México

Dr. José J. Mendoza Velásquez

Conflictos de interés

9 de noviembre de 2020

El texto ha sido modificado para su mejor comprensión.

Hola a todos, soy el Dr. José Javier Mendoza Velásquez, médico especialista en psiquiatría, desde la Ciudad de México, para Medscape en español.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía "Manuel Velasco Suárez" (INNyN), en la Ciudad de México, la enfermedad de Alzheimer es la más común de las demencias; es una enfermedad progresiva y degenerativa del cerebro que provoca deterioro de la memoria, del pensamiento y de la conducta.

Los síntomas característicos de la enfermedad de Alzheimer son: pérdida de memoria y de las habilidades de lenguaje (dificultad para encontrar los nombres de las palabras), alteraciones del pensamiento abstracto, juicio pobre, desorientación en lugar, tiempo y persona, cambios en el estado de ánimo, conducta y personalidad. El resultado general es notorio decaimiento en las actividades personales y en el desempeño en el trabajo.

El olvido es común y es parte regular del proceso de envejecimiento y frecuentemente empieza en la cuarta década de la vida. Los problemas derivados de la atención son más comunes a mayor edad.

Tener problemas de la memoria sobre lugares conocidos, olvidar nombres de familiares y de personas conocidas, problemas para contar dinero, olvidar cómo vestirse, leer y escribir, y perder la capacidad y habilidad para utilizar herramientas de la vida diaria (como llaves, puertas, o radios) son síntomas característicos del inicio de la enfermedad de Alzheimer.

El origen de la enfermedad es aún desconocido; Se continúa investigando sobre posibles causas, como daño neurológico, deficiencias químicas, anormalidades genéticas, virus, tóxicos ambientales, y disfunción en el sistema de defensas del organismo, sin embargo, las teorías actuales soportan el hecho de que como todas las enfermedades mentales, esta tiene origen multifactorial. Es el resultado de la interacción del ambiente con un fenotipo vulnerable en magnitud variable.

La enfermedad de Alzheimer no hace distinción de clase socioeconómica, raza ni grupo étnico; afecta por igual a hombres y mujeres, con mayor frecuencia a personas de edad avanzada. Su prevalencia es de aproximadamente 10% en mayores de 60 años y 47% en personas de 85 años, aunque también puede presentarse en jóvenes (35 a 50 años), lo que es conocido como variante juvenil de la enfermedad de Alzheimer.

En México más de 350.000 personas están afectadas por la enfermedad de Alzheimer y anualmente fallecen por esta causa 2.030 pacientes. Uno de cada tres de nosotros enfrentará esta enfermedad en algún ser querido o en un familiar.

¿La enfermedad de Alzheimer es hereditaria?

Hay más riesgo de que hijos y hermanos de pacientes con enfermedad de Alzheimer contraigan la enfermedad.

Existe otro grupo de pacientes con enfermedad de Alzheimer con patrón hereditario, al cual se le denomina Alzheimer familiar, y se presenta en 40% de los casos; se caracteriza por desarrollarse tempranamente.

¿Cómo se diagnostica?

En la actualidad no existe una sola prueba que confirme la enfermedad. Cuando se observan los síntomas se debe obtener evaluación física, psiquiátrica y neurológica completa, realizada por un médico con experiencia en el diagnóstico de trastornos demenciales. La precisión del diagnóstico con esta evaluación es de aproximadamente 90%. Sin embargo, la única forma de confirmar a 100% el diagnóstico de la enfermedad consiste en estudiar el tejido cerebral con técnicas inmunohistoquímicas.

¿Cómo se trata?

No existe tratamiento o cura para detener o invertir el deterioro mental de la enfermedad. No obstante, los resultados de investigaciones recientes son alentadores. Varios fármacos que se utilizan para aliviar los síntomas se encuentran en etapa de pruebas clínicas.

Es importante considerar el tratamiento de los síntomas conductuales y las intervenciones psicosociales en todos los casos.

La psicoeducación del personal que trabaja con personas con demencia es recomendable frente a la medicación antipsicótica para controlar los síntomas de agitación que presentan estos pacientes.[1] Así lo establece una revisión publicada en la Base Documental Cochrane (The Cochrane Library), titulada Psychosocial interventions for reducing antipsychotic medication in care home residents (Intervenciones psicológicas para la reducción de la medicación antipsicótica en residentes de atención domiciliaria).[2]

Como señalan los autores de la revisión, la prescripción de fármacos antipsicóticos es una práctica habitual, paradójicamente, para el control de "los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia", esto es, agitación, conductas agresivas o inquietud motora, a pesar de que la eficacia de estos fármacos para el tratamiento de dichos síntomas es cuestionable, y de los graves efectos secundarios que conllevan.[1]

Por tanto, es relevante que la prescripción sea terapéutica, adaptada al paciente, y de manera integral. Asimismo, difundir el conocimiento sobre esta enfermedad y otras demencias es esencial.

Trabajar con los cuidadores de forma específica, pero con toda la sociedad en la concientización y sensibilización ante esta enfermedad, es prioridad, con el fin de cambiar actitudes e ideas erróneas en servidores públicos, hospitales y servicios en general, a fin de que la sociedad sepa cómo tratar a estos pacientes, lo que. permitirá ayudarlos a mantener su dignidad y a elevar su calidad de vida.

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