COMENTARIO

Papel de la inmunoterapia en el cáncer de ovario en estadio III/IV recientemente diagnosticado

Resultados del estudio IMagyn050

Dr. Alejandro Juárez Ramiro;  Dr. Antonio Bahena

Conflictos de interés

16 de octubre de 2020

COLABORACIÓN EDITORIAL

Medscape &

El texto fue editado para su mejor comprensión.

Dr. Alejandro Juárez: Hola, bienvenidos a Medscape en español, soy el Dr. Alejandro Juárez, oncólogo médico, y nos encontramos transmitiendo en vivo desde el 38 Congreso Nacional y 7 Congreso Internacional de la Sociedad Mexicana de Oncología. El día de hoy nos acompaña el Dr. Antonio Baena, oncólogo médico, adscrito al Servicio de Tumores Ginecológicos en el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), en la Ciudad de México, México.

Dr. Antonio Bahena: Gracias Dr. Juárez.

Dr. Alejandro Juárez: Hoy discutiremos acerca del papel de la inmunoterapia en cáncer de ovario.Si bien el tratamiento estándar a base de quimioterapia nos da resultados positivos, se han agregado recientemente también los antiangiogénicos, ¿cuál es el papel que tiene la inmunoterapia actualmente?

Dr. Antonio Bahena: Precisamente esa pregunta se intentó responder en el congreso de ESMO de este año, con base en el estudio IMagyn050, cuyo objetivo es evaluar el papel de un antiangiogénico (bevacizumab), unido a un anti-PDL-1 (atezolizumab).[1]

¿Por qué se llevó a cabo este estudio? Por dos razones, la primera es que el antiangiogénico, bevacizumab, corresponde a la primera línea de tratamiento estándar en pacientes con cáncer de ovario epitelial avanzado con base en los resultados del estudio GOG-0218 y el estudio ICON7. En segundo lugar, la teoría dice que la inhibición del factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) que logra bevacizumab podría ayudar a un reclutamiento del linfocitos T al lecho tumoral y esto aumentaría la posibilidad de que al llegar una inmunoterapia, se cree un efecto sinérgico efectivo para el tratamiento de estas pacientes.

El estudio IMagyn050 es un ensayo de fase 3, aleatorizado, que incluyó a 1.301 pacientes aleatorizadas a 1 de 2 grupos. El grupo A con carboplatino más paclitaxel más bevacizumab por 6 ciclos, seguido de un mantenimiento con bevacizumab por 12 ciclos más. Y el grupo B con carboplatino más paclitaxel más bevacizumab y atezolizumab por 6 ciclos, seguido de mantenimiento con bevacizumab y atezolizumab.

Los criterios de valoración coprimarios fueron sobrevida libre de progresión y sobrevida global.

Aproximadamente, 60% de las pacientes tuvieron PD-L1 positivo por el SP142 que fueron estratificados con base en un análisis preespecificado.

El criterio de valoración primario, sobrevida libre de progresión, fue negativo; con 18,4 meses en el grupo sin atezolizumab, frente a 19,5 meses en el grupo con atezolizumab, una diferencia de un mes sin ser estadísticamente significativa (HR: 0,92; IC 95%: 0,79 a 1,07).

En el subgrupo de pacientes con PD-L1 positivo tampoco hubo una diferencia estadísticamente significativa (HR 0,80: IC 95%: 0,65 a 0,99; mediana: 18,5 frente a 20,8 meses).

Y con respecto a la sobrevida global, los resultados aún no son maduros.

En cuanto a la estratificación, se formaron tres grupos de pacientes con base en el grado de expresión de PD-L1: negativo, menor de 1%; mayor de 1%, y mayor de 5%. En este tercer grupo, con expresión mayor de 5%, aproximadamente 20% de las pacientes, sí hubo una diferencia estadísticamente significativa, con un hazard ratio de 0,64. Entonces, si nos preguntamos cuál es el subgrupo de pacientes que probablemente sí se está beneficiando de agregar la inmunoterapia a una combinación con antiangiogénicos, es precisamente este grupo con PD-L1 positivo mayor de 5%.

Dr. Alejandro Juárez: Interesantes los resultados, lo mismo ha pasado con cáncer de pulmón, cáncer de cabeza y cuello, que se busca un subgrupo con una expresión mayor y que pueda tener un beneficio. ¿Actualmente en cáncer de ovario considera que también tenemos que seleccionar esta población?

Dr. Antonio Bahena: Así es, específicamente la combinación de antiangiogénico con inmunoterapia ya se vio que funciona en cáncer de pulmón, cáncer de hígado e incluso en cáncer de endometrio. Considero que el grupo de pacientes que se está beneficiando con inmunoterapia en cáncer de ovario es un subgrupo pequeño, específicamente en este estudio de 20%, pero que sin duda necesitamos mejorar la utilidad del biomarcador, que en este caso es PD-L1, para poder seleccionar mejor a los pacientes. Y como es una terapia a la cual cada vez se le agrega un mayor número de fármacos, también el costo económico pudiera ser importante y un buen motivo por el cual la selección de los pacientes es bastante importante.

Dr. Alejandro Juárez: Muy interesante sus comentarios Dr. Bahena. Muchas gracias.

Dr. Antonio Bahena: Gracias.

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