La ventaja cardiaca femenina se pierde después de un infarto de miocardio

Patrice Wendling

Conflictos de interés

15 de octubre de 2020

Se sabe que las mujeres se retrasan 5 a 10 años con respecto a los hombres en presentar cardiopatía coronaria, pero nueva investigación señala que la brecha se reduce sustancialmente después de un infarto de miocardio.[1]

"Las mujeres pierden una considerable porción, pero no toda, de su ventaja coronaria y de sobrevida (es decir, las tasas de eventos más bajas) después de sufrir un infarto de miocardio", dijo a Medscape la autora del estudio Sanne Peters, Ph. D., George Institute for Global Health, Imperial College London, en Londres, Reino Unido.

Estudios previos sobre las diferencias sexuales en las tasas de eventos después de un episodio coronario han producido resultados ambivalentes y se han centrado principalmente en la mortalidad consecutiva a infarto de miocardio. Cabe destacar que los estudios también carecían de un grupo de control sin un antecedente de cardiopatía coronaria y, por tanto, no pudieron proporcionar un punto de referencia para la discrepancia en las tasas de eventos, explicó.

Sin embargo, utilizando las bases de datos de MarketScan y Medicare, Peters y sus colaboradores equipararon 339.890 adultos estadounidenses hospitalizados por un infarto de miocardio entre enero de 2015 y diciembre de 2016 con 1’359.560 adultos estadounidenses sin un antecedente de cardiopatía coronaria.

Durante una mediana de seguimiento de 1,3 años, ocurrieron 12.518 infartos en el grupo sin cardiopatía coronaria y 27.115 infartos recurrentes en el grupo con infarto de miocardio.

La tasa de infarto de miocardio estandarizada para edad por 1000 años-persona fue de 4,0 en mujeres y 6,1 en hombres sin un antecedente de cardiopatía coronaria, en comparación con 57,6 en mujeres y 62,7 en hombres con un infarto de miocardio previo.

Después del ajuste con respecto a múltiples variables, el cociente de riesgos instantáneos de mujeres a hombres para infarto de miocardio fue 0,64 (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,62 a 0,67) en el grupo sin cardiopatía coronaria y de 0,94 (IC 95%: 0,92 a 0,96) en el grupo con infarto de miocardio previo, informaron los autores el 5 de octubre en Journal of the American College of Cardiology.

Los resultados adicionales muestran que los hazard ratios (HR) de mujeres a hombres ajustados con respecto a múltiples variables para otros tres desenlaces cardiovasculares siguieron un patrón similar en los grupos sin cardiopatía coronaria y con infarto de miocardio previo:

  • Eventos de cardiopatía coronaria: 0,53 (IC 95%: 0,51 a 0,54) y 0,87 (IC 95%: 0,85 a 0,89)

  • Hospitalización por insuficiencia cardiaca: 0,93 (IC 95%: 0,90 a 0,96) y 1,02 (IC 95%: 1,00 a 1,04)

  • Mortalidad por todas las causas: 0,72 (IC 95%: 0,71 a 0,73) y 0,90 (IC 95%: 0,89 a 0,92).

"Al incluir un grupo de control de individuos sin cardiopatía coronaria, demostramos que la magnitud de la diferencia de género en las tasas de eventos cardiacos y sobrevida es considerablemente más pequeña en aquellos con infarto de miocardio previo que en aquellos sin un antecedente de cardiopatía coronaria ", dijo Peters.

Cabe hacer notar que las diferencias de género fueron congruentes entre los grupos de edad y raza o grupo étnico para todos los eventos, excepto para las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca, en las que el hazard ratio ajustado para las mujeres frente a los hombres de 80 o más años de edad fue de 0,95 para los que no tenían un antecedente de cardiopatía coronaria (IC 95%: 0,91 a 0,98) y 0,99 (IC 95%: 0,96 a 1,02) para los participantes con un infarto de miocardio previo.

Peters dijo que no está claro por qué se atenúa la ventaja femenina después del infarto de miocardio pero que una explicación es que las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de recibir tratamientos y dosis recomendados por la guía o de cumplir los tratamientos prescritos después de la hospitalización por infarto de miocardio, lo que les podría aumentar el riesgo de eventos subsiguientes y peores desenlaces que los de los hombres.

"Las diferencias de género en la fisiopatología de la cardiopatía coronaria y sus complicaciones también pueden explicar, en cierta medida, por qué las tasas de eventos recurrentes son considerablemente más similares entre los géneros que las tasas de nuevos eventos", dijo. En comparación con los hombres, las mujeres tienen una incidencia más elevada de infarto de miocardio con arteriopatía coronaria no obstructiva y de insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada, y las opciones de tratamiento basado en evidencia son más limitadas para ambos trastornos.

"Después que las personas lean esto, creo que lo importante de reconocer es que necesitamos promover ―en la medida de lo posible, con los medicamentos que contamos y con los datos que tenemos― la prevención secundaria en estas mujeres", dijo en una entrevista la Dra. Laxmi Mehta, directora de cardiología preventiva y salud cardiovascular de las mujeres en The Ohio State University, en Columbus, Estados Unidos.

La falta de una ventaja femenina después del infarto de miocardio también debería ser motivo para una "conversación muy significativa con nuestras pacientes sobre la toma de decisiones compartida y por qué necesitan tomar medicamentos, recordando por nuestra parte prescribir medicamentos, no olvidar prescribir rehabilitación cardiaca y también recordar a nuestra comunidad que necesitamos más datos e investigar esto más a fondo", dijo.

En un editorial adjunto la Dra. Nanette Wenger, Emory University School of Medicine en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, también puntualiza que la coronariopatía no obstructiva es más común en mujeres y "no obstante, los tratamientos basados en la guía son los validados para la coronariopatía obstructiva en una población predominantemente masculina aunque, no obstante, se aplica a la coronariopatía no obstructiva".[2]

Recomienda la evaluación y el tratamiento intensivos para las mujeres con síntomas de dolor torácico así como la identificación temprana de mujeres en riesgo de cardiopatía coronaria, específicamente aquellas con síndrome metabólicopreeclampsia, trastornos hipertensivos del embarazo, trastornos inflamatorios crónicos y raza/grupo étnico de alto riesgo.

"Enseguida, cuando se lleva a cabo la angiografía coronaria, sobre todo en mujeres más jóvenes, realizar una búsqueda asidua de la disección espontánea de la arteria coronaria y su tratamiento apropiado, así como intervenciones rápidas y tratamientos médicos basados en evidencia para un episodio coronario agudo", escribió la Dra. Wenger.

"Sin embargo, es básico para mejorar los desenlaces de las mujeres la dilucidación de las técnicas no invasivas óptimas a fin de identificar enfermedad microvascular, la cual podría entonces permitir definir los enfoques preventivos y terapéuticos apropiados", concluyó.

Peters es financiada por una beca para el Desarrollo de Habilidades del UK Medical Research Council. Mehta y la Dra. Wenger han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....