Bacterias intestinales vinculadas a trastornos cardiovasculares y otros trastornos de la salud

Heidi Splete

Conflictos de interés

8 de septiembre de 2020

Microorganismos del tubo digestivo humano se vincularon con 29 trastornos específicos de la salud, entre ellos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, hipertensión arterial y diabetes de tipo 2, de acuerdo con un análisis del genoma en más de 400.000 individuos.

Aunque estudios previos han señalado vínculo entre la microbiota intestinal y las enfermedades humanas, "sigue sin conocerse el grado en el cual el microbioma intestinal humano puede considerarse un factor determinante de enfermedad y envejecimiento sano", indicó la Dra. Hilde E. Groot, de la University of Groningen, en Países Bajos, en una presentación en el congreso anual virtual de la European Society of Cardiology.

Para la variedad de enfermedades vinculadas con el microbioma intestinal, los investigadores identificaron 422.417 adultos no emparentados de ascendencia británica caucásica con genotipo y datos genéticos correspondientes. La edad promedio de los participantes fue de 57 años, y 46% pertenecía al género masculino.

Los investigadores llevaron a cabo un estudio de asociación del genoma completo que incluyó 35 diferentes polimorfismos de un solo nucleótido que influyen en el microbioma del intestino humano.

En general, siete polimorfismos de un solo nucleótido se asociaron significativamente con desenlaces de 29 enfermedades, incluidas hipertensión, diabetes de tipo 2, hipercolesterolemia, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, y artrosis.

Además, después de un análisis de sensibilidad adicional utilizando el enfoque de aleatorización mendeliana, las asociaciones entre Ruminococcus flavefaciens e hipertensión, y entre Clostridium y cifras de plaquetas podrían apuntar a un vínculo causal, destacaron los investigadores.

"Durante los últimos años la cantidad de investigación en torno al microbioma intestinal humano y las asociaciones con salud y enfermedad se ha incrementado considerablemente. Sin embargo, en la mayoría de los estudios se ha investigado uno de algunos rasgos. La fortaleza de nuestro estudio es la posibilidad de abarcar una amplia diversidad de rasgos simultáneamente dentro de una población", señaló la Dra. Groot.

"Nuestros datos respaldan la hipótesis de que el microbioma intestinal humano es un sistema complejo que interviene en muchos mecanismos fisiopatológicos en el cuerpo humano. Así que nuestros resultados se suman a la investigación previa y fortalecen esta hipótesis", añadió.

"La microbiota y sus metabolitos podrían tener importancia en la interacción entre procesos fisiopatológicos superpuestos y servir de objetivos terapéuticos potenciales para el mantenimiento de la salud y la prevención, y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, antes de que sea posible dar asesoramiento al público y a práctica médica, se necesita más investigación para estudiar la causalidad", resaltó.

"En la actualidad es prematuro asesorar a pacientes en torno a su microbioma. Sin embargo, estudios genéticos como el nuestro podrían ayudar a otros investigadores a estudiar la causalidad entre microbioma intestinal y rasgos específicos, lo cual podría dar lugar a nuevos objetivos terapéuticos. Además de las variantes genéticas como indicadores, en la actualidad estudiamos la composición del microbioma intestinal en pacientes con infarto de miocardio y controles sanos en un ensayo longitudinal", señaló la Dra. Groot.

"Estudios previos han señalado vínculo potencial entre el microbioma intestinal y la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2, y otros trastornos crónicos", comentó la Dra. Carol Ann Remme, del Amsterdam University Medical Center.

"Sin embargo, es difícil estudiar el efecto de la composición del microbioma intestinal en cohortes de pacientes numerosas. Como estrategia alternativa, los autores del estudio demostraron en una población muy grande que variantes genéticas que antes demostraron influir en la composición del microbioma intestinal se relacionaban significativamente con trastornos como hipertensión, diabetes de tipo 2, hipercolesterolemia e insuficiencia cardiaca", indicó.

El estudio es singular por cuanto utilizó una cohorte muy grande de más de 400.000 individuos, que es lo que suele requerirse para emitir conclusiones claras, confirmó la Dra. Remme. "Los autores pudieron refinar más sus hallazgos vinculando variantes genéticas que influyen en bacterias intestinales específicas con algunos trastornos en particular", señaló.

Cada vez resulta más claro que la composición del microbioma intestinal de un individuo, que se define por factores genéticos y ambientales, como dieta, puede afectar su susceptibilidad a determinadas enfermedades, incluidas las cardiovasculares, además de la progresión y el pronóstico de la enfermedad.

"Esto en última instancia puede dar lugar al desarrollo de nuevas estrategias personalizadas para la estratificación del riesgo además de posibles medidas preventivas dirigidas al microbioma intestinal. Espero que esta área de investigación se vuelva cada vez más importante en los próximos años", concluyó.

El estudio no recibió financiación externa. La Dra. Groot y sus colaboradores, así como la Dra. Remme, han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este artículo fue publicado originalmente en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

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