Mini-examen clínico: Actualice sus conocimientos sobre tumores cardiacos

Dra. María Celeste Carrero

Conflictos de interés

1 de septiembre de 2020

COLABORACIÓN EDITORIAL

Medscape &

El objetivo de la obtención de imágenes de los tumores cardiacos es confirmar la presencia de la masa, determinar su ubicación e identificar rasgos de malignidad o benignidad. Entre las modalidades de diagnóstico por  imágenes disponemos de una amplia variedad: el ecocardiograma transtorácico, el ecocardiograma transesofágico, la tomografía computada cardiaca, la tomografía por emisión de positrones y la resonancia cardiaca con gadolinio.

El ecocardiograma transtorácico suele ser la modalidad diagnóstica inicial, que permite localizar la masa y determinar su tamaño y características. El ecocardiograma transesofágico es una modalidad diagnóstica útil en el estudio de masas móviles de pequeño tamaño (como los fibroelastomas, los trombos, las vegetaciones, etc). Por su parte, la tomgorafía cardiaca con contraste también permite una correcta caracterización de la masa, determinar áreas calcificadas y relación e invasión de estructuras vasculares y adyacentes. Sin embargo, la modalidad de estudio por excelencia ante una masa cardiaca es la resonancia cardiaca con gadolinio.

La resonancia magnética cardiaca ejerce un papel fundamental en el diagnóstico, la definición y la evaluación de los tumores cardiacos. Como modalidad de imágenes, ofrece un gran valor debido a su resolución espacial, contraste de tejido superior, su versatilidad en planos de imagen y su capacidad única para permitir la caracterización tisular.  Esta modalidad permite detectar edema, diferenciar la grasa del músculo y otros tejidos, identificar trombos y determinar perfusión y vascularización de los tumores, así como la presencia de fibrosis (figura 3).

Figura 3. La combinación de las diferentes secuencias en un protocolo de resonancia cardiaca permiten realizar una caracterización tisular. En este caso, un paciente con una masa ventricular derecha que presentaba edema (hiperintensa en T2), se encontraba hipoperfundida, no invadía estructuras circundantes y presentaba leve fibrosis periférica. Todos estos hallazgos orientaron a una etiología tumoral benigna, compatible con mixoma de localización atípica, que fue confirmado en el análisis anátomopatológico de la pieza extraída.

La información obtenida de la combinación de ecocardiografía con métodos más avanzados, como la resonancia o la tomografía, permiten confirmar la presencia de la masa y su ubicación dentro del corazón, y proporcionan orientación etiológica en muchos casos. En ciertas situaciones la biopsia de la masa por vía transvenosa puede ser necesaria. En general, la información que arrojan las imágenes no invasivas es suficiente para tomar una decisión con respecto a la necesidad de cirugía. En dicha instancia, la anatomía patológica es la que proveerá el diagnóstico definitivo.

Para más información sobre el uso de resonancia magnética para la evaluación de los tumores cardiacos, lea aquí.

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