Mini-examen clínico: Insomnio

Dr. Stephen Soreff

Conflictos de interés

18 de agosto de 2020

La terapia cognitivo-conductual puede ser útil para mejorar los factores que perpetúan o empeoran el insomnio crónico, como malos hábitos de sueño, hipervigilia, horarios de sueño irregulares, higiene del sueño inadecuada, ideas equivocadas sobre el sueño y depresión clínica.[8] La terapia cognitivo-conductual es más efectiva en el insomnio primario, pero también es efectiva en el insomnio secundario como terapia complementaria.[9] Una evaluación práctica basada en la evidencia de la American Academy of Sleep Medicine encontró que la terapia cognitivo-conductual (todos los componentes) y algunos componentes individuales, como control del estímulo, intención paradójica, entrenamiento de relajación y biorregulación, eran efectivos.[4]

Un estudio de Buysse y sus colaboradores determinó que el tratamiento conductual del insomnio es una intervención simple, eficaz y duradera en el insomnio crónico en personas de edad avanzada.[10] El tratamiento consistía en instrucciones conductuales presentadas en dos sesiones de intervención y en dos llamadas telefónicas.

Las guías del American College of Physicians señalan que la terapia cognitivo-conductual debe ser el tratamiento inicial en pacientes con insomnio crónico.[11]La terapia cognitivo-conductual es efectiva como complemento de la retirada gradual de los fármacos hipnóticos, en comparación con solo la disminución gradual de los medicamentos.[12]

Los componentes de la terapia cognitivo-conductual son:

  • Información sobre higiene del sueño,

  • Terapia cognitiva.

  • Terapia de relajación.

  • Terapia de control del estímulo.

  • Terapia de restricción del sueño.

Para más información sobre el tratamiento del insomnio, lea aquí.

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