El síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo puede ser más frecuente de lo que se pensaba

Jeff Craven

Conflictos de interés

14 de agosto de 2020

El síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo (PANS), caracterizado por síntomas psiquiátricos de inicio agudo infrecuente, podría ser más común de lo que inicialmente se pensaba, dijo el Dr. Kiki D. Chang.

Dr. Kiki D. Chang

El síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo es caracterizado por el National Center for Advancing Translational Sciences Genetic and Rare Diseases Information Center como el "inicio súbito de síntomas obsesivo-compulsivos o de restricciones graves en la alimentación, aunados a un mínimo de otros dos síntomas cognitivos, conductuales o neurológicos". Estos síntomas pueden ser ansiedad, depresión, conducta opositora, dificultad para concentrarse y anomalías en las habilidades motoras y sensoriales, además de otros síntomas somáticos.

El trastorno sobreviene como consecuencia de una infección que produce respuesta autoinmunitaria o inflamatoria en el cerebro y los pacientes tienden a responder bien al tratamiento con antibióticos, fármacos antiinflamatorios y tratamiento inmunomodulador.

El síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo y un trastorno subtipo, trastornos neuropsiquiátricos autoinmunitarios pediátricos asociados a infecciones por Streptococcus, son poco reconocidos, dijo el Dr. Chang en un congreso virtual presentado por Current Psychiatry y la American Academy of Clinical Psychiatrists. A menudo se diagnostica incorrectamente como síndrome de Tourette o trastorno obsesivo-compulsivo debido a que se presenta en casi la mitad de los casos, pero síntomas asociados más graves, como la psicosis, pueden diagnosticarse incorrectamente como trastornos psicóticos o trastornos afectivos. En la actualidad, ni el síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo ni los trastornos neuropsiquiátricos autoinmunitarios pediátricos asociados a infecciones por estreptococos (PANDAS) son oficialmente reconocidos por la American Academy of Pediatrics o la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).

"Esperamos que pronto se reconozca, debido a que sin duda existe. Si alguna vez han tratado a un niño con síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo o trastornos neuropsiquiátricos autoinmunitarios pediátricos asociados a infecciones por Streptococcus y han visto que los antibióticos resuelven por completo el trastorno obsesivo-compulsivo y el comportamiento similar al tic; si han visto que prednisona corrige síntomas de manía o incluso psicosis y, en efecto, mejora las cosas en vez de empeorarlas, esto es muy revelador y los convencerá", enfatizó el Dr. Chang en el congreso, presentado por la Global Academy for Medical Education.

La ansiedad es el síntoma psiquiátrico más común en jóvenes y los trastornos por ansiedad también son frecuentes. De acuerdo con la National Comorbidity Survey: Adolescent Supplement, 2001-2004, 31,9% de los adolescentes en general refirió un trastorno por ansiedad y 8,3% dijo que su trastorno de ansiedad producía alteración grave.[1] La pandemia de COVID-19 ha aumentado el grado de ansiedad en niños y adolescentes, lo que puede dar lugar a otros trastornos, como trastorno de ansiedad por separación, trastorno de pánico, fobia específica, trastorno de ansiedad social, trastorno por estrés agudotrastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo o trastorno por estrés postraumático. Los psiquiatras deberían sospechar el diagnóstico ante cualquier inicio súbito de síntomas que se superponen a síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo, indicó el Dr. Chang, quien ahora ejerce en consulta privada en Palo Alto, California, Estados Unidos.

El especialista agregó: "Los trastornos de ansiedad son increíblemente comunes. Recuérdese que es necesario evaluar muy bien otros trastornos de ansiedad, pues tienen alta comorbilidad. Es necesario hacer una valoración diagnóstica completa. Si hay otros problemas persistentes se debe pensar en síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo. Si tiene inicio agudo hay que pensar en este y se debe efectuar la valoración diagnóstica o remitir al paciente a alguien que lo haga".

Se desconoce la prevalencia de estas patologías, pero puede ser más frecuente de lo que los psiquiatras se percatan. "He estado haciendo esto durante casi 10 años ya en el campo del síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo y los trastornos neuropsiquiátricos autoinmunitarios pediátricos asociados a infecciones por estreptococos y me resulta muy claro que esto es algo frecuente", señaló el Dr. Chang.
Junto con la Dra. Jennifer Frankovich, el Dr. Chang fundó una clínica en el Lucile Packard Children's Hospital Stanford y también ayudó a elaborar las guías de tratamiento para niños y adolescentes con síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo. En la clínica los pacientes tienen aproximadamente 7,7 años de edad cuando desarrollan los primeros síntomas y 10,7 años cuando se presentan para tratamiento.

La mayoría de los pacientes en la clínica pertenece al género masculino (78%) y 40% es de casos de inicio agudo. Casi todos los pacientes tienen síntomas de ansiedad (92%), trastorno afectivo (88%), trastorno obsesivo-compulsivo (86%), anomalías sensoriales/motoras (88%), irritabilidad/agresividad (82%), síntomas somáticos, deterioro escolar (76%) y regresión de la conducta (59%).

Más de un tercio presenta ideas suicidas (38%) y violencia hacia sí mismo (29%), hacia otros (38%) o hacia objetos. Cerca de una cuarta parte tiene síntomas de psicosis (24%).

"Estos niños pueden estar realmente enfermos. Estamos hablando de niños que gritan, lloran, tienen ataques de ansiedad, se tiran al suelo, hacen rituales constantemente, no funcionan, no pueden comer porque son temerosos de cosas, no pueden cuidar su cuerpo o hacerse cargo de las actividades de la vida diaria. A veces eran personas muy funcionales con anterioridad, a veces no lo eran, pero de todas maneras fue un cambio agudo", señaló el Dr. Chang.

Tratamiento del síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo

La guía de tratamiento dada a conocer por el Consorcio PANS/PANDAS en 2017 recomienda un primer ciclo de tratamiento antiestreptocócico para los nuevos casos de síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo.[2] Los psiquiatras deben buscar signos de infección por estreptococos o por otros microorganismos y utilizar antibióticos para erradicar cualquier infección aguda o residual.

"Es muy frecuente que utilicemos antimicrobianos como azitromicina o amoxicilina más ácido clavulánico o amoxicilina sola, y observar que súbitamente desaparece el trastorno obsesivo-compulsivo o por lo menos disminuye, se normalizan el sueño y el estado de ánimo. Es bastante sorprendente verlo", agregó el Dr. Chang.

En otros casos es necesario el tratamiento continuado por más tiempo que el ciclo normal de antibióticos de 5 o 10 días. "No estamos totalmente seguros por cuánto tiempo: a veces 3 semanas, a veces 4, pero hay que administrarlo por más de una semana. En ocasiones son las propiedades antiinflamatorias las que ayudan. Aunque son válidas las inquietudes en torno a la prescripción riesgosa de antibióticos, si se puede resolver este problema con antibióticos, es fácil lograrlo", puntualizó el Dr. Chang.

Hay datos en estudios publicados que indican que la prescripción de antibióticos frente al síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo es beneficiosa. Un estudio aleatorizado controlado publicado en 2017 demostró que pacientes con síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo a los que se prescribió azitromicina durante 4 semanas tuvieron mayores reducciones de la gravedad del trastorno obsesivo-compulsivo que con placebo.[3]

Añadió: "Necesitamos más estudios, pero sin duda, los antibióticos tienen el potencial de ayudar a ciertos niños. Y ciertamente, en mi práctica veo en ocasiones una respuesta contundente. Lamentablemente, a veces no se ve una respuesta inmediata o no se puede encontrar una infección. Es cuando podría ser más una inflamación por algún otro motivo. Podría ser una infección residual, o podría ser una situación por antiinflamatorio".

El tratamiento inmunomodulador de síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo comprende el uso de antiinflamtarios no esteroideos como ibuprofeno o naproxeno sódico; esteroides como prednisona, o corticoesteroides intravenosos; inmunoglobulina intravenosa o plasmaféresis. Otros tratamientos a tomar en cuenta son rituximabmicofenolato mofetilo y ciclofosfamida.

Algunos tratamientos psiquiátricos pueden ayudar a pacientes con síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo. Aunque no hay datos empíricos indicativos de que los fármacos psicoactivos sean eficaces para tratar el síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo, algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina podrían ser útiles si los pacientes pueden tolerar algún efecto adverso. La psicoterapia y la educación de la familia también son importantes para pacientes con síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo y quienes los cuidan.

"Básicamente, el síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de inicio agudo representa una fuerte carga para el cuidador equivalente a la de alguien que tiene en su casa a un paciente con enfermedad de Alzheimer o cáncer. Es una enorme carga, es muy estresante y la familia necesita apoyo para esto", destacó el Dr. Chang.

La Global Academy y esta organización noticiosa son propiedad de la misma sociedad matriz. El Dr. Chang refiere ser consultor de Allergan, Impel NeuroPharma y Sunovion. También forma parte de la oficina de conferenciantes de Sunovion.

Este artículo fue publicado originalmente en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

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