La epidemia de COVID-19 en México es prolongada y de evolución incierta

Nelly Toche

Conflictos de interés

4 de agosto de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

Hasta el día 3 de agosto, 48.012 personas han perdido la vida por COVID-19 en México y se han registrado 443.813 casos confirmados con la enfermedad. De acuerdo con las autoridades de salud locales, la epidemia en el país se califica como lenta y larga, porque es la consecuencia de reducir la velocidad de los contagios.[1]

Con datos de la Secretaría de Salud, por dos semanas consecutivas (28 y 29) se ha tenido disminución de la cantidad de casos que se registran al día. El Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, asegura que esta es una tendencia razonablemente consistente; aunque se tienen 20 entidades federativas que todavía tienen incremento en el número diario de casos, hay 12 que ya presentan disminución progresiva.

Aun cuando se van sumando nuevos casos, generalmente con cifras mayores a las del día anterior, la velocidad a la que se van acumulando es cada vez menor. Y se ha notado disminución de 0,1%, una décima porcentual respecto a la semana anterior, por lo que es esperable que siga decreciendo, señaló el especialista.

Durante las conferencias de prensa vespertinas dedicadas a la actualización de información sobre la epidemia, el funcionario ha dicho reiteradamente que 11% de los casos que se confirman y de los casos que se estiman ha presentado la enfermedad en los últimos 14 días "es la parte activa de la epidemia". Casi 90% de los casos acumulados registrados ya no tiene enfermedad, es decir, la tuvo hace más de 15 días y si no ocurrió su fallecimiento, se ha recuperado. "Esto es importante, porque la suma de casos acumulados nos puede dar una falsa impresión de un tamaño de la epidemia en cada momento, cuando en realidad solamente en los últimos 15 días las personas permanecen contagiantes", puntualizó.

El secretario de salud, Dr. Jorge Alcocer Varela, también ha confirmado que esta información no es garantía de que la epidemia seguirá comportándose a la baja, pues esto dependerá de que se mantengan las medidas preventivas y se atiendan las indicaciones del semáforo de seguridad sanitaria COVID-19.

Ocupación hospitalaria

Sobre la ocupación hospitalaria, de acuerdo con el monitoreo en todas las entidades federativas y municipios, 47% de las 30.199 camas destinadas a la atención de personas con infección respiratoria aguda grave está ocupado, y se tiene un remanente de 53%.

Por otro lado, 38% de las camas destinadas a personas críticamente enfermas, es decir, que necesitan ventilación mecánica, se encuentra ocupado; el resto (62%) está disponible. En total se cuenta con 9.936 camas.

En este momento Nuevo León es el estado con más ocupación y, de acuerdo con las autoridades, esto no sorprende pues se encuentra en la fase ascendente de la epidemia, ya que entró más tarde que el resto de las entidades federativas, aproximadamente cinco semanas después. En la lista le siguen los estados de Tabasco, Coahuila y Veracruz.

México número 13 global según mortalidad por la COVID-19 

México tiene una tasa de mortalidad de 32,64 por cada 100 mil habitantes. En comparación con otros países, con esta tasa ocupa según la mortalidad el lugar número 13 en el mundo y el número 5 en América.

El Dr. López-Gatell Ramírez asegura que las causas que han propiciado el espectro de la mortalidad y el impacto por COVID-19 se debe a una contribución importante de las enfermedades crónicas.

En México se ha documentado que 73% de las personas con COVID-19 tiene al menos una enfermedad, es decir, una comorbilidad. En 67% se presentan como determinantes: diabetes, hipertensión, obesidad o enfermedad cardiovascular. "Esto es importante para poner en contexto la realidad mexicana".

"Durante varios años hemos sido ya sea el primero o el segundo país con las mayores prevalencias de obesidad y sobrepeso". México sigue siendo el primer país en prevalencia de obesidad infantil, con 35%. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del total de las enfermedades que se presentan, 21% lo integran las cardiovasculares, 14% diabetes y 12% tumores malignos. Estas tres enfermedades a su vez están relacionadas con hábitos de vida.

El Dr. Amesh A. Adalja, especialista en enfermedades infecciosas del Johns Hopkins Center for Health Security en Baltimore, Estados Unidos, luego de un análisis de los datos oficiales mexicanos, comentó a Bloomberg que una de cada nueve personas diagnosticadas con la enfermedad en México muere, lo que significaría que el virus es mucho más mortal que en otras partes.[2]

Asimismo, el Dr. Adalja, con los datos disponibles en todo el mundo, ha dicho que es justo estimar una tasa media de mortalidad de 0,6% para la enfermedad. Aplicando esa proporción a las cifras de fatalidad de México, el recuento real de casos puede ser más cercano a 7,1 millones. "Aunque muchos de ellos probablemente serían leves o asintomáticos, todavía podrían ser contagiosos", destacó. 

Falta de pruebas

El Dr. Adalja considera que el brote está fuera de control y asegura que faltan datos. "Si no se están aplicando pruebas, trazabilidad, y aislamiento, habrá cadenas de transmisión que afectarán a personas vulnerables, así como altas tasas de hospitalización y muerte".

En Latinoamérica, 444 millones de personas han contraído el virus. Ante estas cifras, el especialista asegura que el exceso de decesos probablemente se puede leer por hospitales sobrepasados y pacientes que postergan la visita al médico por temor a contagiarse. Estudios similares en todo el mundo han llegado a conclusiones parecidas.

En México las autoridades de Salud también han reconocido abiertamente que no se está efectuando la cantidad de pruebas recomendada por las autoridades mundiales de Salud Global, y tampoco se planea hacerlo. En su lugar se realizan exámenes solo a los pacientes más enfermos. Además, de las pocas pruebas que se llevan a cabo, muchas tardan hasta un mes en procesarse. "No hay ninguna medida de salud pública que se pueda tomar con pruebas que se han realizado un mes antes", señaló el Dr. Adalja.

La Dra. Laurie Ann Ximénez-Fyvie, doctora en ciencias médicas con especialización en microbiología, jefa del Laboratorio de Genética Molecular en la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que los datos que proporciona la Secretaría de Salud (único recurso para generar estimaciones) son de muy mala calidad.

La Dra. Ximénez-Fyvie asegura que gran parte del problema radica en que no se hacen las pruebas suficientes y los datos tienen retrasos de hasta 75 días, de acuerdo con sus propias estimaciones. "Se subestima la magnitud del problema", sabiendo que COVID-19 es una enfermedad en donde predominan los casos asintomáticos, presintomáticos o con sintomatología leve; somos uno de los países que hace el menor número de pruebas diagnósticas ya que México enfoca el esfuerzo en quienes tienen sintomatología grave, que son los que terminan hospitalizados, lo que corresponde a una pequeña fracción de la población.

"Esto no funciona durante una emergencia, en la cual se tiene que agilizar la información que se genera, porque de esta depende la toma de decisiones".

La Dra. Ximénez-Fyvie concluye que las declaraciones de las autoridades mexicanas preocupan porque no están sustentadas en datos reales y no se reconoce que algo malo está sucediendo; "se sigue hablando de que la epidemia va a la baja o en disminución, pero los datos objetivos no lo sustentan".

La Dra. Laurie Ann Ximénez-Fyvie ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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