COMENTARIO

Las cinco lecciones que nos deja el caso del Dr. Grajales

Dr. Mauricio Sarmiento

Conflictos de interés

31 de julio de 2020

En el Estado de Chiapas se emitió orden de aprehensión en contra del Dr. Gerardo V. Grajales (médico especialista en medicina de urgencias). Se le acusa del delito de abuso de autoridad.

¿Cuál fue el acto que originó la acusación? Pidió al familiar de un paciente (hija de un político influyente) con COVID-19 que comprara insumos fuera del hospital para tratar a su padre. La autoridad dice que el hospital contaba con los insumos necesarios, pero es difícil de creer; la mayoría de los hospitales del país no tiene insumos suficientes, sobre todo en esta época de pandemia.

Al clínico no solo se le aprehendió en tiempo récord, sino que durante la audiencia con el juez de control se le decretó prisión preventiva oficiosa, es decir, aunque el médico sea inocente va a pasar el proceso en la cárcel y, por tanto, no importa la sentencia final, el médico ya ha sido castigado.

¿Qué lecciones nos deja el caso del doctor Grajales?

1. ¿Qué hacen y qué deberían hacer los médicos ante la falta de insumos en un hospital público?

A los médicos, en su mayoría, les gusta hacer los procedimientos para los que están entrenados, por lo que no tener los insumos produce frustración e impotencia. El problema es que la falta de insumos es la regla y no la excepción. Los médicos mexicanos se han acostumbrado a trabajar en pésimas condiciones y sin los recursos necesarios. ¿Cómo resuelven el problema? Gran parte de los clínicos y personal de enfermería pide a los familiares que compren los insumos faltantes fuera de la institución.

¿Qué tan frecuente es esto? Sucede miles de veces, todos los días, en todas las entidades federativas del país. Por supuesto que no es un delito, pero es una práctica que no le corresponde al personal médico ni al de enfermería.

¿Qué debe hacer el personal médico ante la falta de insumos?

En México el artículo 132 fracción III de la Ley Federal del Trabajo establece la obligación del patrón de proporcionar a los trabajadores los útiles, instrumentos y materiales a sus trabajadores. También el artículo 26 del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de servicios de Atención Médica dispone que los establecimientos donde se proporcionen servicios de atención médica deben contar con los recursos físicos, tecnológicos y humanos.

Además existe la Carta de los Derechos Generales de los Médicos, desarrollada por la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y publicada en 2002. Uno de los derechos es tener a su disposición los recursos que requieren su práctica profesional.

Esto no puede ser más claro; el médico tiene derecho a esos recursos, no debe buscarlos. La institución está obligada a proporcionarlos. En caso de que el procedimiento no sea de vida o muerte y no existan los recursos necesarios, el médico debería añadir una nota en el expediente, informando de la falta de insumos y las razones por la que es imposible someter al paciente al procedimiento en esos momentos y suspender el mismo.

Es evidente que el médico que haga esto enfrentará muchos problemas dentro de su institución, debido a que la ausencia de recursos no es siempre por falta de presupuesto, sino por la corrupción y poca eficiencia de las autoridades sanitarias en el manejo de recursos. Si un médico se queja de falta de insumos y recursos lo despiden, lo marginan o lo amenazan. ¿Por qué? Porque las autoridades saben que la falta de recursos es por corrupción y malos manejos, y si sale a la luz pública es probable que se busque a los responsables. Por tanto, esta costumbre de pedir al familiar que compre el material es una forma de cubrir las fechorías de los corruptos, pero tengamos claro que al hacerlo, a la larga, atentamos contra médicos y pacientes.

2. Dentro de los hospitales públicos existe trato diferenciado para los pacientes recomendados.

Esto también es obvio, pero no debería suceder. Los médicos deben tratar igual a todos sus pacientes, no deberían ser presionados por las autoridades para tratar de manera diferente a sus amigos y parientes.

En el reportaje publicado en la revista Proceso se menciona un "búnker VIP" dentro del hospital.[1] Este tipo de situaciones se da en todo el país. Los políticos influyentes cuentan con áreas diferenciadas para tratarse ellos, así como a sus familiares y amigos. Esto es un escándalo, la existencia de estas zonas de tratamientos "especiales" es un abuso en contra de la población general.

De nueva cuenta, esta situación, a pesar de ser escandalosa, es común en el país.

3. Las instituciones de salud pública abandonan a sus médicos cuando se presenta un problema.

En un comunicado emitido por el Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas en redes sociales se informa que con respecto a las investigaciones relacionadas con el Dr. Grajales se mantendrá al margen. Incluso dice: "Toda vez que es un caso aislado a la Institución"…

El instituto debería dar apoyo y acompañamiento al médico.

¿Un caso aislado de qué? El doctor es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad y los hechos ocurrieron en las instalaciones de un hospital del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas. El instituto debería dar apoyo y acompañamiento al médico. Decir que se va a mantener al margen es una actitud cobarde y nos da a entender que la institución no "mete las manos al fuego" por su personal.

Esta lección es muy importante, porque no es la primera vez que sucede en el país. Una y otra vez hemos visto cómo las instituciones de salud se desentienden de sus médicos cuando se enferman o son culpados de algún delito o responsabilidad civil. No debemos olvidarlo: los médicos tienen a su comunidad, pero muchas veces no cuentan con sus instituciones.

4. La violencia en contra del personal de salud no solo viene de los pacientes.

Anteriormente en Medscape en español escribí sobre la violencia en contra del personal de salud. En esa ocasión hablaba de la clasificación del Dr. Castro con relación a la violencia en contra del personal médico. Respecto al Dr. Grajales, nos encontramos con un caso de violencia externa legítima. Es decir, la familia de un político utiliza las instituciones y el marco legales para ejercer violencia en contra del personal médico.

Mucho hemos hablado sobre la violencia que viene de los pacientes, sobre todo en estos tiempos de pandemia, pero la violencia que viene desde las leyes y las instituciones es aún más importante. Tenemos que ser muy cuidadosos con este caso, porque si ahora pedir insumos a los familiares es visto como delito, los médicos nos vamos a encontrar entre la espada y la pared.

Si ahora pedir insumos a los familiares es visto como delito, los médicos nos vamos a encontrar entre la espada y la pared.

Por una parte, los familiares que nos agreden si no hacemos los procedimientos por no tener insumos y, por otra, las autoridades que nos van a condenar como delincuentes si tratamos de conseguir los insumos necesarios. Este caso nos puede llevar a un escenario de violencia sin precedente en la práctica médica.

Es importante hablar de este caso como un acto de violencia de las autoridades en contra del personal médico, es un caso que debería ser atraído por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

5. A los médicos en México se les ha obligado a abandonar su función política.

Hace algunas semanas escribía en otro medio sobre la función política del médico.[2] Pongo un ejemplo: si en una comunidad un médico detecta y trata cinco casos de cólera en poco tiempo, su función profesional es tratar a los enfermos, pero su función política es avisar a la comunidad de un probable foco de infección e incluso acompañar a la comunidad a exigir a las autoridades que limpian la fuente de infección. No digo que sea su obligación, pero es una función que puede ejercerse en beneficio de sus pacientes.

El problema es que en México, debido a la manera en que se forma a los médicos y la cultura de "mirar para otro lado", producto de los continuos a abusos de las autoridades en contra del personal de salud, los médicos cada vez más han abandonado dicha función.

Denunciar la falta de insumos, recursos e instrumentos es muy importante, es difícil, pero necesario.

Recordemos que desde el sexenio Díaz Ordaz (1964 -1970) los médicos han sido reprimidos cada vez que pretenden denunciar los abusos en su contra. Como resultado tenemos un sistema de salud colapsado y una comunidad médica que no encuentra la manera de hacerse escuchar.

Denunciar la falta de insumos, recursos e instrumentos es muy importante, es difícil, pero necesario. Recordemos que generalmente estas carencias están relacionadas con poca eficiencia en la administración pública y actos de corrupción. Si bien es cierto que mandar a los familiares a comprar material es la salida más sencilla, a la larga está conducta está poniendo al personal de salud entre la espada y la pared.

El Dr. Mauricio Sarmiento estudió medicina y se especializó en anatomía patológica, medicina interna y hematología clínica. Posteriormente cursó la carrera de Derecho en la Facultad de Derecho de Ciudad Universitaria. Actualmente tiene un despacho jurídico en donde, entre otras cosas, da asesoría a médicos en temas de responsabilidad civil, trámites administrativos y las implicaciones jurídicas de la práctica médica.

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