Claves del abordaje futuro de las cefaleas: listas de espera, telemedicina y su papel como potencial síntoma neurológico de la COVID-19

Carla Nieto Martínez

28 de julio de 2020

Nota de la editora: Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

MADRID, ESP. Las principales "secuelas" que la pandemia de la COVID-19 ha dejado en las unidades de cefaleas en España incluyen empeoramiento de la situación clínica de los pacientes, limitación de la actividad presencial, déficit de personal sanitario y retraso en el inicio de nuevos tratamientos, según refleja un estudio llevado a cabo por la Sociedad Española de Neurología (SEN).[1]

El estudio también define las líneas de actuación a corto-medio plazo de las unidades de cefalea, marcadas por las listas de espera, y se destaca el afianzamiento de la telemedicina como opción asistencial.

La cefalea constituye el motivo de consulta más frecuente en los servicios de neurología de España por lo que un grupo de expertos de la SEN decidió, durante la sexta semana del estado de alarma decretado en el país a consecuencia de la pandemia, testar el impacto que esa situación estaba produciendo tanto en estos servicios asistenciales como en sus pacientes.

Se puso en marcha la investigación Impacto de la pandemia COVID-19 en la atención del paciente con cefalea en España: análisis de situación con una mirada al futuro, un estudio observacional con diseño transversal, realizado mediante una encuesta online distribuida a neurólogos responsables de una estructura asistencial de atención a pacientes con cefalea (unidades de cefaleas y consultas monográficas) de todas las comunidades autónomas.

La encuesta constó de un total de 53 preguntas en las que se instaba a los participantes a comentar aspectos como: las características operativas de sus unidades, con especial mención al uso previo de la telemedicina; el impacto que la crisis sanitaria estaba teniendo en la actividad asistencial e investigadora; la valoración sobre la adaptación de estos pacientes al panorama asistencial pospandemia, y la previsión del alcance de esta situación de cara al futuro de estos servicios, contemplando la posible implementación de la telemedicina.

Los autores del estudio destacan que se trata de la primera evaluación europea que se realiza sobre la atención al paciente con cefalea durante la crisis de la COVID que, además, aporta información en "tiempo real" sobre su impacto en las estructuras asistenciales especializadas en esta patología y abre la puerta a nuevos estudios de futuro para valorar esta repercusión a más largo plazo.

Supresión casi drástica de la atención presencial

Los datos arrojados por el estudio demuestran que casi 96% de las unidades y consultas de cefaleas españolas vieron limitada su actividad asistencial presencial, manteniéndose 60% de las consultas exclusivamente para pacientes urgentes y preferentes, y 46% solo para los procedimientos urgentes.

Asimismo, 75% de los neurólogos que atienden casos de cefalea tuvieron que suprimir su actividad presencial, de ahí que estas consultas fueran canceladas o sustituidas por la modalidad telemática. Para la suspensión de las consultas presenciales el confinamiento de los pacientes fue el motivo principal (77% de los casos), pero también influyeron otros factores como la necesidad de redistribuir al personal sanitario (37,5% de los casos a otras áreas de neurología y 48% a equipos de atención COVID-19).

Otra circunstancia implicada en la reducción de la actividad fue la afectación de la enfermedad en los profesionales: 27% de estas unidades sufrió el contagio de algún facultativo adscrito a la consulta de cefaleas y en 29% de ellas se produjo el aislamiento de algún miembro del equipo para reducir la propagación del virus, lo que limitó la asistencia sanitaria.

Dr. Ángel Guerrero

Tal y como declaró a Medscape en español el Dr. Ángel Guerrero, portavoz del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN y uno de los autores de esta investigación, al margen de lo significativo de estas cifras, "lo más relevante de este estudio es el reflejo de cómo la pandemia ha alterado la estructura asistencial de nuestros hospitales y, en concreto, la de las unidades de cefaleas, con la consiguiente repercusión en la atención de nuestros pacientes".

Como ejemplo de esa repercusión a la que alude el Dr. Guerrero, el estudio refleja cómo influyó la pandemia en la dispensación de nuevos anticuerpos monoclonales contra el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), una terapia en la que la educación sobre la utilización del fármaco es fundamental y que, debido a las circunstancias, se vio alterada. Solo 33,3% de las unidades inició este tipo de tratamiento durante este periodo y en aquellos centros en los que se habían iniciado previamente a la crisis sanitaria, solo 6,3% de los pacientes se desplazó al hospital para la visita de seguimiento, realizándose el resto de estas consultas telemáticamente.

Dr. Marcos Llanero

El Dr. Marcos Llanero, jefe del Servicio de Neurología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo de Madrid, quien no participó en el estudio, comentó al respecto a Medscape en español que debido al "parón" asistencial general se ha producido un retraso en las consultas y que afecta a casi todas las ramas de la neurología, "pero de forma más particular en el caso de las cefaleas, debido a su elevada prevalencia".

"Estos pacientes han sido muy susceptibles a este problema, dado que sus tratamientos están vinculados al grado de empeoramiento que han tenido, es decir, aquellos que durante el confinamiento emporaron de sus cefaleas no acudieron a las consultas para ajustar/iniciar el tratamiento, lo que ha hecho que el abordaje se haya demorado en extremo. Obviamente, esto también ha incidido directamente en la posibilidad de acceder a nuevos tratamientos, como los monoclonales", agregó.

La "hora de la verdad" de la telemedicina en el área de la neurología

Una de las evidencias más relevantes del estudio ha sido el importante papel que la telemedicina ha jugado durante la pandemia y, también, la confirmación de que se trata de un enfoque asistencial que es muy necesario implantar y adoptar.

De los participantes en el estudio, 89,6% reconoció que previamente a esta crisis ya utilizaba distintos sistemas de telemedicina, principalmente el teléfono (64,6%) o el correo electrónico (54,2%).

Durante la pandemia, esta utilización se incrementó notablemente: 91,7% de las unidades realizó su actividad asistencial mediante consulta telefónica; 35,4% mantuvo las modalidades de telemedicina existentes con anterioridad, y más de 52% aumentó las disponibles.

Uno de los campos de mejora detectados en este sentido es la necesidad de ampliar el uso de la telemedicina mediante sistemas virtuales para la comunicación con los pacientes y con otros profesionales sanitarios, ya que casi 40% de los responsables de las unidades de cefaleas no habilitaron sistemas de comunicación con otros servicios durante la pandemia.

El estudio también reflejó que se puede sacar más partido a opciones como el correo electrónico o las plataformas hospitalarias, cuya viabilidad como forma de contacto entre atención primaria y las consultas especializadas en cefaleas (sobre todo en el caso del correo electrónico) ha sido evaluada en estudios previos.

En lo que respecta a los pacientes, los datos reflejan una buena acogida del incremento de la atención telemática, y la mayoría se muestran dispuestos a reducir los desplazamientos a los centros hospitalarios en el futuro. Por tanto, y según concluyen los autores, la pandemia ha servicio para afianzar la utilidad de la consulta telemática y las unidades de cefaleas se han adaptado con agilidad al uso de esta herramienta, potenciando las consultas virtuales.

"La telemedicina, que ya había demostrado sus potencialidades previamente a la pandemia, puede ser ahora muy útil, sobre todo en el seguimiento de patologías crónicas como las cefaleas. Quizás todavía no esté ampliamente desarrollada, pero debería seguir teniendo el rol que ha desempeñado para estos pacientes durante la pandemia", afirmó el Dr. Llanero.

Por su parte, el Dr. Guerrero definió el papel jugado por la telemedicina en la gestión de la COVID-19 como crucial: "Necesitábamos llegar al mayor número posible de pacientes con medios reducidos —como se refleja en el estudio, parte del personal que trabaja en las unidades de cefaleas enfermó, tuvo que guardar cuarentena o fue adscrito a los equipos de atención de pacientes COVID-19—, y hacerlo de forma que los pacientes se expusieran lo menos posible al contagio. Hemos sido capaces de seguir a los pacientes ya conocidos en nuestras unidades y, en ocasiones, de orientar el proceso diagnóstico o terapéutico en los pacientes nuevos".

Listas de espera y una hipotética "vuelta a la normalidad"

Con base en estas evidencias, la mayoría de los neurólogos implicados en el abordaje de las cefaleas reconocen que tienen la intención de iniciar o aumentar el papel de la telemedicina en el día a día asistencial, y la opinión generalizada entre los jefes de servicio encuestados es que su uso se incrementará en todas las estructuras asistenciales dedicadas al paciente neurológico.

En relación con esta "previsión" a corto-medio plazo, el Dr. Guerrero aludió a la heterogeneidad y a las diferencias existentes en cuanto a implantación y soporte tecnológico de la telemedicina entre las comunidades autónomas o entre distintos centros dentro de una misma comunidad: "Si la utilización de la telemedicina aumenta no dependerá solo de la necesidad de recurrir a ella a la que nos hemos enfrentado. Será necesario invertir en tecnología allí donde no está  disponible, dotar a los equipos de atención de los medios necesarios y hacer un trabajo concienzudo de información a la población y a nuestros pacientes".

A la hora de identificar los principales retos poscrisis de la COVID-19 en el abordaje de las cefaleas, la mayoría de los encuestados prevé un aumento significativo de las listas de espera de primeras visitas, revisiones y procedimientos.

"La famosa curva de la pandemia va seguida de una curva de pacientes con enfermedades crónicas a los que no hemos podido atender como hacíamos habitualmente. Es decir, nuestra primera tarea es resolver ese atasco. Además, en la mayoría de centros sanitarios estamos en fase de desescalada progresiva, vigilando para no saturar nuestras salas de espera. Una segunda ola de la enfermedad nos abocaría a una situación similar a la anterior y, más que ralentizar, nos haría retroceder en la atención que queremos y debemos ofrecer a estos pacientes", explicó el Dr. Guerrero.

En cuanto a las previsiones de una vuelta "a la normalidad" de estos servicios asistenciales, mientras 42% de los encuestados opinó que su estructura retomaría su funcionamiento habitual tras el estado de alarma, 31% afirmó que para alcanzar ese objetivo es necesario aumentar el personal médico y 6% el personal de enfermería, aunque para 21% habría que reforzar ambas actividades.

Para el Dr. Llanero los dos desafíos prioritarios pasan por canalizar esa lista de espera generada y desarrollar, de verdad, la telemedicina. "Dependiendo de la lista de espera de la unidad en concreto, la vuelta a la normalidad se podría demorar más o menos tiempo. En nuestro caso, en el Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, hemos llevado a cabo un esfuerzo especial para atender a los pacientes 'rezagados' tras el confinamiento, de forma que casi hemos normalizado la situación, aunque me consta que eso no ha ocurrido en muchas otras unidades. Lógicamente, un nuevo parón en estos casos sería especialmente preocupante".

La cefalea como síntoma del SARS-CoV-2: un reto añadido

Por otro lado, y en cuanto a las líneas asistenciales que en el caso de las cefaleas han marcado la gestión de la pandemia (y, también, ante la existencia de rebrotes y la eventualidad de nuevas oleadas), estos especialistas se tienen que enfrentar a una circunstancia añadida, ya que la cefalea se considera uno de los síntomas neurológicos más frecuentes de la infección por SARS-CoV-2 y en ocasiones puede ser la única forma de presentación de la COVID-19, lo que les plantea la necesidad de precisar el diagnóstico y diferenciar los casos COVID de los no COVID. En este sentido, los autores de la investigación advierten que, dada la prevalencia de la cefalea y el posible empeoramiento clínico de los pacientes, será fundamental garantizar la asistencia de aquellos con peor situación clínica o con cefalea de nueva aparición con datos de alarma.

"En efecto, la cefalea es un síntoma relativamente frecuente de esta enfermedad, y de hecho, varios grupos de investigación españoles estamos actualmente intentando caracterizar un fenotipo, evaluar su historia natural y saber cómo tratar mejor los casos de cefalea persistente relacionada con la COVID-19. Esperamos mostrar estos resultados en los próximos meses", anunció el Dr. Guerrero.

En cuanto a las perspectivas que tanto en función de los resultados del estudio como de la experiencia asistencial de estos profesionales se contemplan para las unidades de cefaleas en los próximos meses.

El Dr. Guerrero es de la opinión de que el futuro va a ser difícil: "La situación tardará en normalizarse. Y hay que decir que la salud de los ciudadanos no acaba en la COVID-19. Tendremos que esforzarnos todos, no sólo los profesionales, sino también la administración, en reforzar nuestras estructuras para atender a los pacientes con cefalea. Y no hay que olvidar que sigue siendo necesario invertir en investigación en todos los ámbitos, y no sólo en lo relacionado con la pandemia".

Para el Dr. Llanero la principal lección extraída de la gestión de la pandemia en el ámbito de las cefaleas ha sido la evidencia de la necesidad de potenciar un sistema real y reglado de telemedicina, acorde con los tiempos que se viven "y, también, perfeccionar los sistemas de teleprescripción de fármacos".

Los doctores Guerrero y Llanero declararon no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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